Óscar Andrade durante el homenaje del Partido Comunista del Uruguay (PCU) a los 32 militares cubanos asesinados por EEUU el 3 de enero en Caracas, Venezuela. El homenaje se realizó en la Seccional 20 del PCU. Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS

Andrade: “Las transformaciones se aceleran con organización social”

Por Paola Beltrán

Oscar Andrade, senador de la 1001 y el Frente Amplio (FA) y secretario general del Partido Comunista de Uruguay (PCU) en una extensa entrevista con EL  POPULAR reflexionó sobre el rol del PCU en el marco de su aniversario 106, la orientación que se discutió en el último Comité Central y la Rendición de Cuentas. Andrade subrayó la necesidad de articular las discusiones y la organización social para avanzar en la aceleración de las  transformaciones.

Se cumplieron 106 años del PCU. ¿Cuál es tu reflexión sobre este nuevo aniversario en el contexto político nacional e internacional que estamos transitando?

Hay una parte de esa pregunta que atiende un tema muy necesario, porque la perspectiva neoliberal no solamente fragmenta la comprensión de la realidad, sino que además la presenta sin historia. Entonces, la fundación del Partido Comunista, ese debate que tuvieron las fuerzas de izquierda en el mundo a la salida de la Primera Guerra Mundial, es un componente identitario. 

Las izquierdas europeas de orientación marxista habían procesado una discusión a fines del siglo XIX y principios del XX muy interesante, porque son debates que de alguna manera se presentan nuevamente.

Uno tenía que ver con el papel de las reformas sociales y su vínculo con el cambio social, es la polémica que ubicaba a Bernstein por un lado y a Rosa Luxemburgo y a Lenin por otro, en el sentido de no abandonar la transformación profunda de la sociedad; que las reformas y la lucha por las reformas podían ser importantes, pero tenías que inscribirlas en una batalla de largo aliento, que es el cambio estructural de las relaciones económicas y de poder. 

Una segunda discusión, particularmente en el movimiento obrero europeo, estaba relacionada a la relación de las luchas reivindicativas con las luchas anticoloniales. Se dan un conjunto de debates que tuvieron, por ejemplo, dentro del campo del marxismo, miradas como las del holandés Henri van Kol, que defendía la acción de los estados imperiales en las colonias y por otro lado una perspectiva, que creo que nadie la defendió con tanta profundidad como Lenin sobre todo a la salida de la Primera Guerra Mundial, de que nuestra perspectiva era anticolonial y teníamos que unificar las luchas del proletariado con las luchas de los pueblos oprimidos del mundo. 

La tercera, que es la polémica más importante que se da en el campo de la socialdemocracia europea, es qué actitud tenía que tomar el movimiento obrero de cara a la inminencia de que las disputas geopolíticas imperiales se dirimieran en medio de una catástrofe militar. En varios Congresos habían sostenido que el movimiento obrero no debiera sumarse a la guerra imperialista, y de hecho esa tesis no se pudo llevar adelante, sobre todo en agosto del 1914, cuando en el parlamento el partido más grande marxista de Europa, que era el partido alemán, termina sumándose a los créditos para la guerra.

El Partido Comunista es resultado de dos cosas: de estos debates internos de la pata izquierda del marxismo y un segundo componente es el de las luchas obreras nacionales a fines del siglo XIX, cuando se forjan los primeros sindicatos, las primeras huelgas masivas, la de Cuñapirú en los mineros, la sociedad de tipográfos, las primeras formas de organización, particularmente la Asociación Cosmopolita de Albañiles, que era de corte marxista, y que de alguna manera disputaba con las corrientes mayoritarias, que eran las corrientes ácratas y libertarias. 

De esos dos procesos es que se da la fundación del Partido Comunista, cuando a partir de que en el marco de la Primera Guerra Mundial el proletariado y el partido bolchevique ruso ponen fin a tres siglos de zarismo. Este hecho generó un impacto a escala mundial, también en América Latina y de ese proceso de debate es que internamente en el Partido Socialista, que estaba fundado desde 1910, por amplia mayoría, se define en solidaridad con la Revolución Soviética y en el Congreso posterior, el 21 de setiembre de 1921, se aceptan las “21 condiciones” que tenían que ver, entre otras cosas, con pasar a llamarse Partido Comunista. Somos hijos, un poco, de esos dos procesos.

Arismendi lo definía de esta manera: del proceso de luchas nacionales, que particularmente, no solo, pero muy influenciado por los inmigrantes, que tuvieron un enorme peso a fin del siglo XIX y XX que formaron las primeras formas de organización y de resistencia obrera, articulado con ese proceso internacional. 

La historia del Partido Comunista tiene méritos indiscutibles de bregar por la unidad del movimiento sindical, desde la participación en la Unión Sindical Uruguaya, la CGTU, el haber colocado a los primeros representantes obreros en el Parlamento, Mibelli y Gómez en la década del 20´. Gómez venía de ser dirigente de la Federación Marítima, después el Vasco Lazarraga, que era de los Molineros, con una prédica de esfuerzo por la asociación de los trabajadores, no solamente urbanos, sino también rurales. Es destacadísimo el papel en esos años de Julia Arévalo, tanto que estaba en esa movilización por la tierra, que se da en San Javier, cuando el asesinato de Julia Scorino; el largo recorrido de tradición y de lucha, de internacionalismo, de solidaridad con la República Española, de haber forjado el Frente Antifascista y una participación decidida a la salida de la Segunda Guerra Mundial, en el enfrentamiento decisivo que tuvo la humanidad contra el nazismo.

Julia es de las primeras diputadas y es la primera senadora obrera del continente, con un mérito indiscutible en las transformaciones democráticas del Uruguay. El papel del Partido Comunista, por ejemplo, en la creación del Instituto de Colonización, después del debate de la Ley de Reforma Agraria, fue muy destacado. Lo mismo en la aprobación de la Ley de Consejo de Salarios desde una Comisión Investigadora de Precios y Salarios que promueve nuestra representación legislativa; en la creación, además, de las asignaciones familiares; es un proceso de aprendizaje del Partido Comunista que desemboca, de alguna manera, en un segundo componente histórico de nuestro Partido, que es el XVI Congreso.

El Partido tuvo una maduración que permitió elaborar de forma más profunda una perspectiva estratégica de los caminos de la Revolución Continental y de los caminos de la Revolución Uruguaya, con un destacado papel de uno de los marxistas más importantes latinoamericanos del siglo pasado, yo creo que junto a Mariátegui, Fidel y el Che, Arismendi está en ese lugar.

Tanto por sus aportes a la perspectiva de la Revolución Continental, como en la categoría de democracia avanzada; la unidad de pueblos y gobiernos como espacio estratégico para enfrentar al imperialismo; el papel en la unidad social y política del pueblo; su aporte a la construcción del Frente Amplio; su destacadísimo papel con respecto a la cultura y la incorporación de la cultura de manera crítica en momentos muy complejos para cómo se paraba en este terreno el movimiento comunista internacional.

Fue un proceso encabezado por Rodney Arismendi con una cantidad de cuadros destacadísimos del movimiento obrero como el “Ñato” Enrique; de la Academia, como Massera y una figura señera como la de Julia Arévalo. Que llevaron adelante la conducción del Partido en una etapa muy importante de la acumulación de fuerzas y que en medio de la ofensiva, en el marco de la Guerra Fría, del imperialismo, la estrategia del Partido Comunista terminó siendo, de alguna manera, muy importante para mirar la estrategia de las fuerzas de izquierda, porque creo que la lógica de vanguardia no se da porque haya un puñado que tengan razón, sino porque los amplísimos sectores del pueblo sinteticen un camino común. Y eso es lo que pasó en la década del 60´, o sea, la construcción de la CNT primero y del Frente Amplio después, como forma de unidad política-social articulada para darle cauce a las luchas reivindicativas y programáticas, terminó siendo patrimonio de amplísimos sectores del pueblo uruguayo.

El aniversario del Partido es cómo referenciar todo eso, referenciar que en la hora más oscura del país fue el “Partido de la resistencia”, no solo en la Huelga General, sino en la resistencia organizada después, estando a la altura en los momentos más difíciles; es honrar a los compañeros que con el carnet del Partido estuvieron en la clandestinidad, en la cárcel, en el exilio, llevando adelante la consigna más difícil que era no darle un minuto de tregua a la dictadura. Los mismos que unos años antes habían construido la unidad, sido parte central de la unidad obrero estudiantil o del Congreso del Pueblo, que pusieron en la calle a los primeros mártires estudiantiles, que tuvieron, en el momento de la represión, jornadas tan trágicas como la jornada de la 20 en la antesala de la dictadura. 

Es el homenaje al Partido de la resistencia y al que no abandonó su perspectiva y sus banderas en momentos de colapso de buena parte de lo que llamamos el socialismo del siglo XX y lo hizo a la vez enfrentando una década de neoliberalismo en Uruguay muy dura y ampliando ese sentido estratégico del XVI Congreso de la unidad social y política para conquistar el gobierno y sumarse al proceso de gobiernos populares y progresistas y del socialismo del siglo XXI que inundaron nuestra América en la primera década y media de este siglo. 

Que hoy nos encuentra en un enorme desafío, la mejor conmemoración del aniversario es la articulación social y política, teniendo nuevamente la responsabilidad ganada en las urnas de construir también desde el gobierno.

Es esa larga historia que creo que se hace bien en conmemorar como parte de los movimientos que cargaron de esperanza a los oprimidos en el último siglo y medio. 

-Mencionaste la perspectiva de la articulación del pueblo, del gobierno, sobre todos esos temas estuvo debatiendo el Comité Central. ¿Podrías compartir una síntesis de los conceptos fundamentales de ese intercambio de la dirección del PCU?

Nosotros tenemos una mirada que es esencialmente que la perspectiva actual es una perspectiva de un camino crítico, democrático avanzado. Y el camino democrático avanzado no es un problema de la gestión de gobierno, es un problema de protagonismo popular y por lo tanto, trasciende la gestión, la incluye, pero la trasciende.

Y de manera medio esquemática, para poder explicarlo, en la realidad va junto, el camino democrático avanzado tiene que surgir de una articulación armoniosa de cuatro círculos tácticos: el papel del Partido Comunista, el papel de la Unidad de las Izquierdas y del Frente Amplio, el papel del movimiento de masas en su vastísimo espacio y el gobierno.

Sobre el movimiento de masas no es la misma forma en la que se expresa hoy que como se expresaba hace 20 o 30 años. Cuando se pensaba esto en la década del 60´ teníamos un movimiento obrero que tenía una estructura principalmente de clase obrera industrial y hoy no es exactamente así. Los movimientos feministas no tenían el protagonismo que hoy tienen y lo mismo los colectivos que están vinculados a los derechos humanos. El problema medioambiental hoy tiene una relevancia diferente. Tampoco es lo mismo el papel que podían llegar a jugar los estudiantes universitarios cuando eran 20.000 hace 40 años que ahora que son 240.000. En la década del 60 se estaba discutiendo la posibilidad de forjar una ley que estableciera el cooperativismo en las viviendas, hoy hay 2.300 barrios cooperativos. La realidad sobre la que estás parado hoy es una realidad diferente a la que pudieron pensar nuestros camaradas hace 40 o 50 años atrás. 

Por lo tanto, requiere mucho estudio de las condiciones, de esta apasionante, pero complejísima tarea de pensar la democracia avanzada desde estos lugares, desde esta experiencia, desde este FA, desde este Partido, desde la Juventud Comunista, desde las organizaciones sociales y también desde el gobierno. 

Si la conquista del gobierno era el objetivo central de varios Congresos, de nuestra elaboración, porque conquistar el gobierno permitía mejores condiciones para las luchas de los oprimidos, tanto las reivindicativas como las programáticas, es necesario pensar esta articulación y no se puede articular la unidad del bloque político y social de los cambios en los márgenes estrechos del electoralismo.

La unidad del bloque políitico y social es parte de un proceso histórico social. Y esta puede ser que no sea una verdad, pero es nuestra orientación. 

El gobierno no avanza si no es articulando social y políticamente. No avanza si no le da contenido histórico a sus batallas, que no solamente son económicas o presupuestales, sino que también son de sentido. Y por lo tanto el asunto es con quiénes y eso nos lleva a que nuestra teoría de la revolución es una teoría que tiene una dimensión continental, en las actuales condiciones históricas que son absolutamente brutales. Estamos en un momento de declive del imperialismo que lo torna agresivo y que utiliza el chantaje, el sabotaje y la guerra para expropiar recursos naturales y países de manera grotesca. No es que nos sorprenda, fue su esencia. Era nuestro pronóstico, nosotros decíamos que apenas se pongan en riesgo factores de poder, la reacción es la reacción criminal. Pero una cosa es que estuviera previsto y otra cosa es que esté ocurriendo. Es lo que está pasando con el genocidio en cámara lenta que está pasando en Cuba, con este bloqueo terrible.

Nuestras luchas son atentas a esas luchas, que ponen hoy arriba de la mesa la cuestión de la soberanía, cuestiones de identidad nuestro americanas y por lo tanto, tienen una enorme complejidad porque tienen que tratar de construir una orientación común del conjunto de las fuerzas que se expresan con esta complejidad actual y, a la vez, tienen que hacerlo en unidad.

Ese gigantesco desafío de claridad en la orientación, de profundidad estratégica, de flexibilidad táctica, para intentar que los distintos segmentos del pueblo muchas veces agobiados por lo inmediato, y está bien tenés la necesidad de atender lo inmediato porque desatenderlo sería vaciar de base social nuestro proyecto de transformación, pero a la vez nuestro proyecto no está en el aire, tiene un rumbo. Identificar el rumbo aún en esta condición tan difícil le da sentido a la lucha y también te da paciencia para poder esperar tal o cual aspecto puntual por más que sea importante. 

Esta tarea es de una complejidad extraordinaria y por lo tanto requiere, sin sectarismo, sin soberbia, de un Partido, de una Juventud Comunista de un tamaño más grande, para poder pensar desde este lugar el proceso de acumulación.

-Finalmente se pudo avanzar con la Rendición de Cuentas y de alguna manera todo ese debate que se dio en el parlamento expresa un poco todas estas contradicciones y estos distintos intereses que están en juego…

Claro, es que la Rendición de Cuentas es imposible mirarla fuera de este escenario. ¿Qué es lo que estaba abierto? La posibilidad de no tener Rendición de Cuentas.

No tener Rendición de Cuentas contribuía a un esquema, donde el bloque conservador se ha parado, de decir que este es un FA que no puede gobernar, que no logra dar respuesta a los problemas de la sociedad, que es un gobierno que está a la deriva y que además queda sin Rendición de Cuentas en medio de los problemas que el Uruguay tiene. O sea, es una forma de profecía autocumplida porque el no tener Rendición de Cuentas era producto del bloqueo por este escenario nuevo donde no tenés mayoría en una de las Cámaras. 

El proyecto de Rendición de Cuentas y de políticas, no hay duda que tiene un sentido. Uno después puede discutir la profundidad del sentido. Eso está bien.

La izquierda tiene que estar permanentemente evaluando si las medidas que estamos tomando confrontan o no confrontan lo suficiente a la hora de lograr resolver y desatar desigualdades que el Uruguay tiene. La política de salarios y jubilaciones es una clave. Es bastante notorio. El salario mínimo ha tenido un crecimiento por encima de la inflación en los últimos 20 años muy importante, 274%; en los cinco años del gobierno de la derecha creció 1,08%. O sea, en los últimos 20 años creció 274%; 273% de ese 274% fue en los gobiernos frenteamplistas. 

En las jubilaciones mínimas, el dato es igual de revelador, en los últimos 20 años crecieron un 400%. Como el punto de partida era una Base de Prestación y Contribución, es como si hoy fueran 6.000 pesos, estaba tan bajo que por más que crezca sigue siendo baja la jubilación mínima. Pero no hay duda que donde crecieron fue en los gobiernos del FA. Y donde creció el presupuesto educativo fue en los gobiernos del FA. 

¿Alcanza? No, ese es un debate que tenemos que darnos permanentemente, el cómo generamos condiciones para avanzar, y esto no tiene que ver sólo con el gobierno. El Convenio Colectivo que acaba de cerrar la construcción superó largamente la pauta salarial y además incorporó un elemento estratégico que es la reducción de la jornada laboral. No es que no tiene nada que ver la capacidad de organización social con que las transformaciones se aceleren y sería una mirada muy burocrática pensar que son sólo medidas atrás de un escritorio. Es más, no hay ninguna transformación que se logre sólo con medidas detrás de un escritorio. 

Tenemos que tener mucha capacidad de escucha y de encontrar soluciones para una parte de la sociedad uruguaya con la que tenemos una deuda grande, porque nosotros no pensamos que la política es que se le da a, sino que se reconocen derechos. El Uruguay que merecemos no es un Uruguay que tenga niños con hambre o que tenga niños con frío o enfermos sin medicamentos o padres o madres sin trabajo, a la deriva. No, el Uruguay que nos merecemos es otro, es desde otro lugar.

Esa construcción no es una construcción solamente económica, es también de subjetividades, porque sería ingenuo pensar que cinco décadas de neoliberalismo son pura economía. Hay mucho de cultura, de promover un individualismo exacerbado.

Logramos superar el bloqueo, yo creo que claramente esa es una victoria del FA y ahora tenemos la parte principal que es traducir la Rendición de Cuentas en pueblo organizado.

Creo también que hay un componente que discutió el Comité Central que tiene que ver con la Rendición de Cuentas, que tiene que ver con el papel del Partido para dar una armonía a estas tres preguntas que me hacés, que es que intentemos mirar esto no por separado. No es que un día tenemos que discutir nuestra historia y otro día tenemos que discutir la Rendición de Cuentas y otro día es el que nos sentamos para para discutir lo que opinó la dirección.

Es un mismo momento. Podemos separar estas discusiones para profundizar un poco más, pero después en la vida va junto y de eso un poco se trata.

Compartí este artículo
Temas