“Nos une la convicción de que las situaciones de violencia e inseguridad que atravesamos como mujeres estudiantes, no son hechos aislados ni problemas individuales, sino una problemática colectiva que requiere organización, respuestas concretas y una perspectiva de género. Hoy nos encontramos, nos movilizamos, alzamos la voz porque nos negamos a normalizar la violencia”, afirmaron las estudiantes en su proclama.

No es una agresión aislada
“Entendemos que la violencia de género es una problemática social que atraviesa nuestras vidas, nuestros espacios de estudio, de trabajo, nuestras familias y nuestras instituciones. Repudiamos que estos hechos sean reducidos o presentados como una agresión aislada, despojándolos del contexto de violencia basada en género en el que se inscriben”, denunciaron.
“Cuando una mujer es víctima de una agresión con la intención de quitarle la vida por su condición de mujer, no podemos, despolitizar y minimizar lo ocurrido, llamándolo simplemente una agresión. Estamos frente a un intento de femicidio, expresión extrema de una violencia que forma parte de una problemática estructural. Nombrarlo como tal es también una forma de reconocer la gravedad de lo ocurrido, visibilizar la violencia de género y exigir que se actúe en consecuencia”, agregaron.
“No es una actuación excepcional, sino que es parte de un historial de acoso y violencia basada en género que las mujeres atravesamos cotidianamente, tanto en los espacios universitarios como en el espacio público. El acoso, las persecuciones, la intimidación y las distintas formas de agresión no son hechos independientes entre sí, sino expresiones de la misma problemática estructural que históricamente ha condicionado nuestra forma de transitar y habitar estos espacios. En este contexto repudiamos que lo ocurrido sea presentado o reducido a una agresión aislada, desconociendo el historial de violencia que lo precede y lo contextualiza”.

Grave y urgente
“Entendemos que por su gravedad y por inscribirse en esta trama de violencia basada en género debe ser reconocido y nombrado como intento de femicidio y no despolitizado ni minimizado. No fue una agresión, fue premeditado y gestado. Fue realizado por un compañero de clase con antecedentes previos de violencia machista. Nos indignamos con las declaraciones del decano que proponen limpiar la sangre de nuestra compañera del pasillo y volver a clases”, agregaron.
“Una de nuestras compañeras fue a clase y fue apuñalada. Esto se podría haber evitado, porque el victimario no comienza a ser victimario cuando toma un arma. El victimario comenzó con un comentario machista que fue tolerado, luego una acción que fue tolerada y finalmente un intento de femicidio”.
“La violencia puede manifestarse de muchas formas, a través de amenazas, hostigamiento, intimidación, control, violencia psicológica, económica, sexual, simbólica o institucional. Muchas veces comienza con comportamientos que se naturalizan o minimizan y que, sin embargo, generan miedo, sometimiento y vulneración. Reconocer estas formas de violencia es fundamental para prevenir que escalen y para poder actuar a tiempo. Por eso no queremos esperar a que una mujer sea golpeada, herida, o esté en riesgo de perder la vida para tomar en serio una situación de violencia. Queremos que cada señal sea escuchada, que cada mujer sea tomada en serio, encuentre respuestas y acompañamiento”, afirmaron las estudiantes.

No al silencio
“Frente a cada situación de violencia no queremos silencio, frente a cada víctima no queremos indiferencia, frente a cada injusticia exigimos respuestas. Nos movilizamos porque acompañar también es una forma de cuidar, porque cuando una mujer atraviesa una situación de violencia necesita saber que no está sola y que su dolor no sea minimizado ni olvidado. Nos movilizamos también porque somos estudiantes y futuras profesionales. Sabemos que la violencia de género tiene sus consecuencias profundas en la salud física, mental y social. Por eso consideramos imprescindible formarnos para reconocerla, prevenirla, abordarla con perspectiva de género, sensibilidad y responsabilidad”, indicaron.
“No marchamos solamente para acompañar el dolor de nuestras compañeras, marchamos para cuestionar las condiciones que permiten que la violencia se repita, para exigir prevención, protección, acompañamiento y respuestas institucionales concretas. No queremos una sociedad que reaccione únicamente después de que ocurre una tragedia, queremos una sociedad que prevenga antes, proteja durante y acompañe después. Como mujeres estudiantes, levantamos nuestra voz y decimos: No a la violencia de género, No al silencio y a la indiferencia, Sí al acompañamiento y la prevención, Si a las instituciones que escuchan, curan y protegen”, añadieron.

Espacios seguros y cuidados
“Ante el intento de femicidio ocurrido en el anexo de la Facultad de Medicina, desde la Federación de Estudiantes Universitarias del Uruguay (FEUU) manifestamos nuestro total repudio y profundo dolor ante el ataque hacia una compañera estudiante de dicha facultad. Nos solidarizamos con la compañera víctima de la agresión, con sus seres cercanos y con el estudiantado en general a quienes esta situación atraviesa profundamente”, indicaron.
“Nuestros espacios educativos deberían ser entornos seguros y cuidados, donde las estudiantes podamos desarrollar nuestras trayectorias educativas sin tener miedo a ser agredidas. Donde prime la integridad y el bienestar de las estudiantes y no la violencia. Por esto, en primer lugar, exigimos respuestas institucionales inmediatas y claras que esclarezcan la situación, amparen a la compañera y garanticen acompañamiento. De ninguna manera nos conformamos con una simple suspensión de clases, queremos acciones preventivas, espacios de reflexión y sensibilización y referentes profesionales en cada servicio para casos de acoso, violencia y discriminación”, indicaron desde la FEUU.
“Este acto no es una situación aislada, en lo que va del año perdimos a más de diez mujeres en manos de feminicidas. La comunidad de Udelar duele, sí, pero lo que se tilda de excepcionalidad no lo es. Ante este acto tan atroz, ¿qué respuestas nos dan las autoridades universitarias? En las declaraciones hechas por el decano de la Facultad de Medicina, el Dr. Arturo Briva, afirma que en realidad estamos hablando de situaciones que son tan excepcionales que las podemos contar con los dedos de la mano en la historia de la Universidad. No es así, por ejemplo con el suicidio de Antonella, compañera de la Facultad de Veterinaria, víctima del femicidio en su espacio laboral, es repudiable y descuidado afirmar lo sucedido como un caso aislado. La violencia contra las mujeres no es un caso excepcional, es un problema estructural, histórico y global. Es una emergencia para todas y todos, y fundamentalmente es problemática que compete a toda la sociedad en su conjunto, no exclusivamente a las mujeres”, criticaron.

Nos matan sistemáticamente
“No es posible eximir a la Universidad de la República y su comunidad de una problemática que es social, como no es posible fragmentar el hecho de que las mujeres que integramos esta institución nos vemos atravesadas todos los días por múltiples tipos de violencia. Si miramos nuestro país, la región y el mundo vemos que, cada pocos minutos, una mujer es asesinada por la violencia patriarcal, sin importar su edad, su origen, su ocupación o su círculo social. Nos matan sistemáticamente, y el Estado y el sistema judicial pocas veces dan respuesta”, agregaron.
“Actualmente, los discursos de odio sobre las mujeres se han acrecentado exponencialmente como una respuesta a la avanzada de los feminismos. El odio patriarcal responde a los discursos feministas como una defensa ante el arrebato de los privilegios e impunidades masculinas. Es nuestra responsabilidad como esfera académica educar y contrarrestar esta ignorancia, reconocer esta problemática como estructural”.
“Esta violencia que se ejerce sobre nuestros cuerpos, nuestra psique y sobre nuestras vidas de forma cotidiana llega hasta el más crudo control. Los femicidios son la expresión máxima y más dolorosa de la violencia patriarcal que responden a una reproducción clara de estructuras educativas, de crianza en las esferas más privadas del ser humano y de construcciones sociales, que presentan la idea de que el hombre puede decidir sobre la vida de una mujer. El sistema judicial representa un eslabón más en esta cadena que se encarga de sostener el control absoluto sobre las mujeres, revictimizarlas y justificar a través de la salud mental el accionar violento de los hombres”, criticaron.
“¿Debemos dejar de exigir justicia cuando el agresor se declara inimputable? Nosotras creemos que no. Ante este hecho que sucedió en nuestra casa de estudios nos preguntamos ¿Qué espacios seguros tenemos las mujeres? Este acto sólo nos confirma una vez más que las mujeres debemos reconquistar y sostener continuamente nuestros espacios académicos, laborales e íntimos conformando redes para protegernos a nosotras mismas ante el total desamparo institucional”.

Ni un paso atrás
“Las estudiantes universitarias no estamos dispuestas a dar un solo paso atrás en materia de derechos conquistados. Para nosotras, acceder a la educación terciaria, a la academia y a la profesionalización ya significa un desafío inmenso no reconocido por la institucionalidad. Si a ello se le agrega la posibilidad de perder la vida en el intento, nos encontramos genuinamente ante una crisis alarmante”, agregaron.
“Nuestras representantes al Consejo Directivo Central, en sesión ordinaria del día de lo acontecido, plantearon suspender las actividades hasta el viernes 4 de septiembre y convocar al duelo y a la reflexión institucional. La moción no salió con los votos suficientes. Dada esta negativa, se propuso suspender las clases el día miércoles bajo la misma justificación, que también fue denegada. Nos preguntamos entonces, ¿están verdaderamente comprometidos nuestros decanos y decanas con una universidad libre de violencias? Sus votos emiten un mensaje claro y difícil de tergiversar, no son consecuentes con los discursos que dan hacia el afuera. Rechazamos enfáticamente esta decisión”, denunciaron las estudiantes.
“Habiendo agotado todas las herramientas del co-gobierno en el intento de acompañar adecuadamente a toda la comunidad universitaria atravesada por esta gravísima situación, es que llamamos a todas y todos los estudiantes a esta movilización. La comunicación institucional y las declaraciones realizadas por las autoridades universitarias, dejan claro que ante la agresión de nuestras compañeras, la rutina no se pausa, las clases se retoman, la violencia cotidiana se vuelve costumbre. como si estas constantes agresiones no fueran suficientes, como si cada vida que es arrebatada fuera un caso aislado”, afirmaron.
“Si el intento de asesinato a una de nuestras compañeras no es motivo suficiente para que nuestra Universidad ponga freno y se llame a la reflexión, que lo es. Esto da vista a las posiciones patriarcales que existen en las instituciones y que luego se trasladan como modo de comportamiento a toda la sociedad. Desde la FEUU exigimos medidas urgentes de actuación sobre la violencia, el acoso y la discriminación. Las estudiantes universitarias del Uruguay reafirmamos el compromiso con una educación al servicio del pueblo y al servicio de frenar la reproducción de estructuras machistas”, finalizaron.























