Breve historia de una falsedad: la relación protectora del tabaco frente al Covid-19

Hace poco más de un año y casi en los comienzos de la emergencia sanitaria mundial, circuló en redes y medios de comunicación un supuesto estudio que afirmaba que el tabaco era una buena medida de protección frente al coronavirus.
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La afirmación, respecto al carácter “protector” del consumo de tabaco, se sustentaba en que eran menos los fumadores que llegaban a los centros hospitalarios en calidad de enfermos graves.

Casi que como por “arte de magia” el tabaco había pasado a ser de una sustancia muy combativa a “funcionar como inmunización artificial” frente al Covid.

Más allá de lo que se afirmó en el “supuesto” estudio “científico” y de que ya es archiconocido que, lo que entonces se afirmaba, es falso de toda falsedad, lo que ha resultado interesante es el “rastreo” que se ha realizado sobre los impulsores del “estudio” de marras.

Este trabajo de “rastreo”, señala el portal de noticias KaosenlaRed, es relevante para mostrar cómo se han ido comunicando informaciones sobre la pandemia, bien sea en medios de sitios científicos, como en medios de comunicación.

Todo surgió, señala el portal de noticias, “de un estudio francés, apoyado a su vez por otro chino”, en el mismo se afirmaba que como “el número de fumadores hospitalizados de gravedad era tan bajo en torno al 3%, un 23% menos, según el paper francés”, el tabaco protegía”.

Al menos desde abril de 2020 y hasta julio de ese año, diversos medios de prensa publicitaron e hicieron parte del sostén a lo que allí se afirmaba, valgan como ejemplos las publicaciones aparecidas en, por ejemplo:

La Vanguardia (https://www.lavanguardia.com/internacional/20200422/48676346512/nicotina-covid-19-francia-pandemia-fumadores.html)

Maldita.Es (https://maldita.es/malditaciencia/20200506/nicotina-coronavirus-estudio-francia/) y
El Confidencial https://www.elconfidencial.com/espana/2020-06-13/nicotina-coronavirus-expertos-avisan-efectos-negativos_2636819

Tal receptividad y circulación no significa, sin embargo, que aquello fuera un estudio realizado “con todas las de la ley”.

Hoy se conoce que se trataba de un “pre-print”, es decir, uno más de los miles de trabajos preliminares que se producen y no se encuentran certificados “bajo la lupa” de los procesos de revisión establecidos para estas modalidades de estudios científicos.

No se trata de algo inusual, así funcionan los estudios académicos hasta que finalmente son certificados en base a estándares aceptados internacionalmente.

Hubo en este caso, varios factores que explican la circulación del mismo, el primero y más importante es que los estudios e investigaciones sobre el coronavirus representan casi el 70% de todo lo publicado.

Esto ha funcionado como un gran “agujero” y explica que se “cuelen” todo tipo de estudios que van desde “los buenos”, hasta “los flojos”.

“Los del tabaco eran flojos. Flojísimos. Desde extrapolaciones aventuradas (como el 27% de la población china es fumadora y como el porcentaje de fumadores es menor, el tabaco protege) hasta errores claros, como una definición de “fumador” muy estrecha (30 cartones anuales, casi una cajetilla diaria). Dio igual. Se compartió. Y la idea de “los fumadores lo llevan mejor” permeó a la opinión pública” señala el informe de KaosenlaRed.

La prisa y “la fiebre por los estudios” sobre el coronavirus han sido, en este caso el elemento explicativo central.

El European Respiratory Journal, donde se publicó la investigación, se ha retractado y ello porque se ha sabido que, “dos de los autores tenían vínculos con la industria del tabaco”.

“Uno de ellos trabajaba como consultor de las tabacaleras (…) sobre la reducción de los daños; y el otro era el investigador de cabecera de NOSMOKE, una organización no gubernamental financiada por la Fundación Smoke Free World, financiada a su vez por la industria”.

A pesar de la retractación y de lo que se conoce hoy sobre los conflictos de intereses, visibles en los compromisos de dos de los autores del estudio con la industria del tabaco, algo que desconocía la revista que lo aceptó y difundió, Konstantinos Farsalinos, “el autor líder del trabajo y una de las voces más insistentes sobre la (positiva) relación entre tabaco y coronavirus, defiende que la mala praxis de dos de sus compañeros no invalida los resultados de su estudio, y que la retracción es exagerada”.

Este caso concreto, termina señalando el informe del portal de noticias, “ilustra cómo ha operado la ciencia y la prensa desde el inicio de la epidemia: ideas preliminares o sin contrastar que se cuelan en el frenesí divulgativo de la academia y que los medios recogen y viralizan, sin entender su carácter provisional o sin separar el grano de la paja”.

Nada que, en tiempos de pandemia, a veces, cualquier “monedita sirve”, aunque sea falsa.