Hay otra forma de encarar la pandemia

La pandemia de COVID 19 está descontrolada en Uruguay por el rotundo fracaso de la estrategia del gobierno de derecha, y, muy especialmente, por la ceguera ideológica y la soberbia del presidente Luis Lacalle Pou.

Los últimos datos disponibles al momento de escribir este editorial son que el miércoles 9 de junio se detectaron 3.449 nuevos casos, fallecieron 67 personas y otras 486 estaban internadas en el CTI. En el momento hay 35.117 personas contagiadas. Hasta el miércoles iban 4.816 muertes desde el comienzo de la pandemia y se habían constatado 326.405 casos, a lo largo de estos 14 meses, en todo el país.

Si 3.449 casos nuevos y 67 muertes en un día. Si Uruguay lleva 35.117 contagiados activos y 4.816 muertes. Lo hemos dicho, pero es necesario repetirlo: Uruguay está entre los peores países del mundo en números de contagiados y en muertes, medidos por porcentaje de población.

Pero ni una cadena nacional, mal llamadas conferencia de prensa, con el presidente. Es extraño. Hubo cadenas nacionales diarias, durante meses, cuando los casos eran de uno o dos dígitos diarios y las muertes no llegaban a 100. Teníamos una especie de reloj que se actualizaba por hora. 

Y el presidente nos decía que él se iba a hacer cargo. Nos hablaba de “libertad responsable”, de misteriosas “perillas”, de que había que asegurar que “no se apagaran los motores de la economía” y que había que proteger a los “malla oro”. Cara seria, rostro tenso, mirada firme, el presidente todos los días mostraba “su” liderazgo y transmitía que “todo estaba bajo control”.

Y ahora que hay 60 muertes por día y los contagios diarios se cuentan por miles, no hay cadenas nacionales. Lo que si hay es soberbia, empecinamiento y mentiras, manipulación de la realidad.

Lo central del mensaje oficial, repetido por medios escritos, radiales, televisivos y también en las redes por una amplia trama de net center, es que no hay otro camino que el que se está implementando. Los que plantean alternativas: “ponen palos en la rueda”, son “traidores a la patria”, merecen los ataques y hasta las amenazas, por ejemplo, de un senador metido a matón contra el presidente del Sindicato Médico del Uruguay que osó decir que había muertes que eran evitables.

Esa es la primera gran mentira, no hay una única forma, esta que eligieron el gobierno de derecha y el presidente es fruto directo de una concepción ideológica neoliberal que descree del Estado, de todo lo público y que confía ciegamente en el mercado, aunque la historia tenga sobrados ejemplos de que el capital es cobarde y huye cuando hay dificultades, que además él mismo crea.

El gobierno no es responsable del COVID 19 y tampoco de que en una pandemia haya muertes y crisis. Lo hemos dicho desde el principio y lo reiteramos. Pero con la misma fuerza y convicción decimos, aunque no guste, que hay muertes que eran evitables, si se hubieran tomado las medidas que la experiencia internacional recomienda y que la ciencia nacional, unánimemente, planteó. Y, también, que la ruta elegida por el gobierno, sanitaria, económica, social y política-ideológica, agravó la crisis.

El gobierno eligió no tomar medidas de restricción de la movilidad y solo quedarse en exhortaciones. El gobierno eligió no implementar un paquete de ayudas económicas y sociales para los sectores más golpeados por la pandemia y por la crisis. El gobierno eligió implementar un radical ajuste neoliberal en medio de la pandemia y agravó la crisis. El ajuste incluyó la rebaja de los salarios y las jubilaciones; la devaluación del peso; el aumento de la carga impositiva sobre los sectores medios y populares y la caída de la misma para los ricos; la rebaja de las asignaciones en salud, vivienda, educación y políticas sociales del Presupuesto; dos aumentos de tarifas públicas, cuatro aumentos de recaudación tributaria en los combustibles y dos aumentos del precio de los combustibles, en lo que va de pandemia y crisis.

Es esto lo que ha provocado el desastre en el que estamos. La tragedia en la que estamos. ¿Si no es una tragedia que mueran 60 personas por día, qué es una tragedia? ¿Si no es una tragedia que haya 100 mil nuevos pobres y decenas de miles coman en las ollas populares, qué es tragedia?

El gobierno en lugar de rectificar ha elegido elevar el grado de la confrontación política. 

Cuestionan al PIT-CNT por parar, al Frente Amplio por promover una interpelación y al Sindicato Médico, la UDELAR y la academia por decir que es imprescindible tomar medidas que no se han tomado. 

Dicen que “se rompió el diálogo”. ¿Cuál diálogo? ¿El que cuando se planteó en abril del año pasado el presidente se interrogó para qué servía? Recibir más de 60 propuestas del GACH, la UDELAR, las gremiales médicas y sociedades científicas, el Frente Amplio, el PIT-CNT, la Intersocial, no contestar durante meses y después mentir, públicamente, diciendo que se habían adoptado la mayoría, cuando se excluyeron las centrales, eso no es diálogo, eso se llama manipulación.

Pero esa manipulación no es sólo hablar de la ruptura de un “diálogo” que se negó; o decir que se adoptaron medidas que no se tomaron; hay más, por ejemplo, debatir y demonizar propuestas inexistentes. Se pudo escuchar al presidente, editorialistas y legisladores oficialistas, hablar de que no querían una “cuarentena obligatoria” que había que imponer “con la Policía”. Nadie propuso tal cosa y menos que la impusiera la Policía. Se habló sí de reducción drástica de la movilidad social, por un plazo acotado, entre 21 días y un mes, y basada en un amplio consenso social y político. Es realmente increíble que un gobierno de derecha que en la Ley de Urgente Consideración amplió hasta límites insólitos la legítima defensa, la discrecionalidad policial y durante la pandemia suspendió el derecho de reunión y manifestación con la excusa de evitar “aglomeraciones”, acuse a la oposición de promover el “Estado Policial.

También sesudos editoriales y legisladores rechazaron la instrumentación de “la renta básica universal”. Es mentira, burda. La Intersocial y el Frente Amplio lo que plantearon es una Renta de Emergencia, acotada a la pandemia y para los sectores más golpeados.

Pero: ¿qué se puede esperar de un gobierno que dijo que no iba a aumentar los combustibles y los aumentó dos veces en un año y medio? Un gobierno que tiene tan claras sus prioridades que votó en la LUC una regla fiscal atándose las manos en medio de una de las peores crisis económicas de la historia. Un gobierno que tiene tanto apetito de revancha, tanta ansia refundacional, hasta simbólica, que cambió los colores del escudo y transformó en azules al buey, la balanza, el caballo, el cerro y las ramas de olivo y laurel.

En estos días hay varias señales de que la sociedad no está dispuesta a tolerar esto pasivamente. Múltiples desde la ciencia y la academia, simplemente diciendo la verdad. Pero hay tres que merecen destaque. Dos son iniciativas en el plano político, institucional y comunicacional. La primera es la entrevista al doctor Marcos Carámbula, ex presidente de ASSE, intendente y legislador, en Canal 10, de allí tomamos el título del editorial. En esa entrevista, que tuvo un gran impacto popular y llamativamente poca repercusión mediática, Carámbula señaló claramente que “hay otra manera de encarar la pandemia”, reclamó un diálogo en serio, planteó que hay que escuchar a la ciencia, tomar medidas de reducción de la movilidad social por 21 días, un paquete de ayuda económica y social y una comunicación clara que transmita la gravedad de la situación y el riesgo que implica. “No se puede desconfiar del pueblo uruguayo y de su solidaridad”, enfatizó Carámbula, respondiendo a la afirmación de Lacalle Pou, que merece un récord guinness, de que no toma medidas de restricción de la movilidad porque la gente nos la va a cumplir. 

La segunda es la decisión de la bancada del Senado del Frente Amplio de promover la interpelación a la ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche y de Salud Pública, Daniel Salinas, para que respondan, “se hagan cargo”, de la dramática situación que viven nuestro país y su gente. El senador Daniel Olesker dijo que con la interpelación el Frente Amplio aspira a que se debatan las propuestas alternativas y a que se corrija el rumbo que nos trajo a este desastre.

La tercera es de lucha, de organización popular, es el paro general de 24 horas del PIT-CNT para el próximo 17 de junio, con la consigna: “Contra el hambre y la desigualdad, por la vida, trabajo y salario”. Continuidad de la enorme jornada popular del 1° de Mayo, con la vida y el trabajo primero; y de la pueblada del 20 de Mayo, por memoria, verdad y justicia.

Ese es el camino y ese el reclamo: Hay otra manera de encarar la pandemia, hay que luchar por ella.