Los prisioneros palestinos en prisiones israelíes, según denunció la Comisión de Asuntos de Detenidos y Exdetenidos, son sometidos a “duras condiciones de vida”, al tiempo que son objeto de una “violencia sistemática”.
Tras una visita realizada por el equipo legal del organismo a diversos centros de detención, la organización denunció, or intermedio de un comunicado “las difíciles condiciones en las que viven los presos y escuchó testimonios que confirman diarias violaciones, incluida la negligencia médica”.
“La Comisión”, de acuerdo a Prensa Latina (PL) no solo “criticó la privación de los derechos humanos más básicos, garantizados por las leyes internacionales”, sino, además “la dilación deliberada en los tratamientos de salud”.
En sus testimonios, los prisioneros relataron “la irregularidad para salir al patio y la imposición de estrictas restricciones”, así como “la mala calidad de la comida y sus escasas cantidades, que no cubren las necesidades nutricionales mínimas”.
Ante ello, la institución reafirmó su compromiso de mantener sus acciones legales a nivel local e internacional e hizo un llamado “al mundo a intervenir para presionar a las autoridades israelíes”.
De acuerdo al Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados (B’Tselem), estos “centros se convirtieron en campos de tortura para prisioneros palestinos, bajo una política oficial basada en el abuso físico y psicológico, el hambre y la negligencia médica”.
Los relatos de estos abusos fueron dados a conocer a través de un reporte titulado “El infierno en la Tierra”, donde se critica “la estrategia” sionista contra los reclusos palestinos.
Como parte del accionar represivo, destaca el reporte de la ONG, al menos 84 prisioneros “murieron en cárceles y centros de detención israelíes desde el inicio de la agresión contra la Franja de Gaza, en octubre de 2023, hasta diciembre del pasado año”.
“La tortura”, a las que son sometidos se ha convertido, denuncian, “en una política sistemática y declarada, que incluye palizas brutales, descargas eléctricas, uso de perros, bombas de gas y de sonido, humillaciones deliberadas, suspensión en posiciones dolorosas, confinamiento solitario, desnudez forzada y agresiones sexuales”.
El informe documentó un patrón peligroso de violencia sexual dentro de las cárceles, además de testimonios de amputaciones, pérdida de la vista y la audición y hemorragias internas como resultado de tortura o negligencia médica.
Junto a ello, en el documento se describen “las condiciones de vida como inhumana (…) el hacinamiento, la falta de aseo, ropa y mantas durante el invierno, la escasez de agua potable y de comida”.
Las críticas a dichas condiciones fueron reveladas la pasada semana por el diario The Times of Israel, que haciéndose eco de un informe de la Defensoría Pública, “admitió que los palestinos encarcelados enfrentan condiciones no aptas para seres humanos y son sometidos a métodos de torturas”.






















