Peligrosamente improvisados

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Por Fernando  “El Perro” Gil

Dueños de una soberbia ilimitada, hicieron gárgaras criticando episodios que pusieron al país en el contexto internacional de la ruta de la droga como si tuvieran la fórmula milagrosa de evitarlo de ser gobierno.

Llegaron al poder y lejos de aquella fanfarronada demuestran ser dueños de una improvisación extrema a la que suman filtraciones que se terminan de consagrar como absolutamente inadecuadas con una confirmación oficial en conferencia de prensa (que increíblemente da la Ministra de Economía y no el Ministro del Interior).

Lejos de contribuir al éxito de una operación internacional contra el crimen organizado, la puso en camino del fracaso.

Ni con la información privilegiada que le aportaron fueron capaces de aplicar una derrota al narcotráfico, en cambio, la improvisada intervención de la policía y del gobierno uruguayo nos expusieron a un verdadero papelón internacional.

La realidad les explotó en la cara; no era tan fácil como decían en campaña. Y se decían preparados…

Son otras campanitas

La Operación Campanita fue una de las más emblemáticas que hicieron famoso al extinto Director de la Policía Nacional – Julio Guarteche- entonces, Director de la Brigada Antidrogas. En el año 2006, Guarteche lideraba un grupo de policías cuya principal fortaleza era el trabajo cerrado y confidencial de sus integrantes. “Espalda con espalda” era el lema principal de quienes formaron parte de esa verdadera escuela de donde se formaron los mejores cuadros policiales que luego fueron asumiendo otras responsabilidades para formar la Nueva Policía de la que hizo gala Guarteche hasta su fallecimiento.

Hoy, la inmensa mayoría de esos cuadros fueron apartados por las nuevas autoridades y en su lugar asumieron viejos camaradas que no conocían ni por asomo los cambios operados en la institución. Ese precio es el que parecen estar pagando hoy las autoridades (y todo el pueblo uruguayo en consecuencia), a lo que se suma una -también-improvisada forma de comunicación que lejos de ser responsable es absolutamente inadecuada y afecta los intereses más básicos de cualquier investigación. Más aún una que involucra a fuerzas policiales internacionales que no solo dan información, sino que con las fallidas acciones uruguayas ven comprometido el éxito final de todo su trabajo.

Es absolutamente básico, elemental diría, la reserva de la información y si se pretende informar algo, más si se trata de una operación internacional, se debe consultar antes con sus colegas del exterior lo que se puede informar. Por la simple razón de no depender solo de la participación uruguaya, no se trata de una mera cuestión de soberanía sino del más elemental sentido de solidaridad en la cooperación internacional entre las policías del mundo. Encima si son estas las que aportaron la información sobre el caso y solicitan a la fuerza uruguaya su intervención para dar el golpe de gracia. Es como si el armador del juego nos dejara la pelota servida en la línea de gol y el centro delantero en lugar de convertir la tira afuera o -lo que es peor- la deja pasar, como en este caso.

Lo triste de todo esto es que o no se dan cuenta que están errando ó, deliberadamente, actúan a sabiendas de que le erran (lo que sería aún peor). Creo que están sufriendo las consecuencias de beber su propia medicina, aquellas críticas exageradamente virulentas que supieron esgrimir en campaña (y mucho antes también), les empiezan a caer encima en razón de haber descabezado a una institución que si algo había logrado era la formación de cuadros especializados y equipos entrenados que empezaban a funcionar de forma exitosa. Pero la soberbia los encegueció de tal forma que lo primero que hicieron fue desmantelar ese andamiaje y poner a vetustas figuras de la vieja escuela que ni siquiera sabían entrar al Sistema de Gestión de Seguridad Pública y reivindicaban “el cuaderno de novedades”.

Tamaño dislate organizacional cobraría su precio más temprano que tarde. La intempestiva muerte del Ministro también contribuyó al desorden con la llegada de una figura que debe hacer un curso rápido de adecuación a la cartera y que ya cometió varios errores groseros propios de su desconocimiento. Uno de ellos decir que se debería contar con un teléfono para denunciar la corrupción policial cuando ya existe (0800 5000); o expresar -ante una denuncia de seguimiento policial a ciudadanos que recogen firmas para habilitar un referéndum- que “la orden fue dada para brindar garantías a la ciudadanía”, con lo cual no debería entonces hacerse de forma encubierta como se denunció.

Son muchas las improvisaciones que acumula este gobierno en la cartera más problemática sin dudas como la del Ministerio del Interior. Varios videos de abusos policiales circulan dando muestras de una pésima señal de muchos uniformados que bebieron el discurso de “se terminó el recreo” y apelan al uso indebido de la fuerza que ostentan por ley para avasallar derechos fundamentales de los ciudadanos en lugar de defenderlos.

Lo cierto es que la improvisación campea, y no solo recae en la Policía; todavía recordamos la increíble fuga de una avioneta a la que un helicóptero de la Fuerza Aérea no supo interceptar aterrizando increíblemente a un costado en lugar de cortar el único recorrido posible para su despegue cuando ni siquiera había empezado a carretear. Ni hablemos de la pésima inteligencia aplicada entonces, donde no hubo francotiradores capaces de impedir aquel despegue al que pudimos ver en todo su desarrollo en aquel recordado video filmado por los propios policías apostados en el lugar.

Finalizando el anterior gobierno, hicieron gárgaras con sonadas incautaciones en el exterior de alijos de droga que salieron del puerto uruguayo. Las hicieron los mismos que hoy son los responsables de una gestión a la que también le han sorteado en sus narices, y contando con información privilegiada que no supieron utilizar, una tonelada de droga que se incautó en España. Encima, sellan su pésima actuación ejecutiva revelando información sensible a espaldas de quienes son los dueños de la operación internacional generando el malestar de esas policías (entre las que se encuentra nada menos que la DEA). En verdad, ¡superaron todas las expectativas!!

Falló la inteligencia policial, pero no es una falla inocente ni intempestiva, su origen está en la desorganizada forma de dirigir a la Policía Nacional por parte de quienes se decían estar preparados.

Ni lo estaban, ni lo están y el resultado es esta peligrosa y preocupante improvisación que nos expone al ridículo y el enojo internacional.
el hombre gritó el gol antes de tiempo,
el perro ladraba una improvisación…