Este martes tendrá lugar el encuentro entre los presidentes de Colombia y Estados Unidos.
El encuentro ha sido catalogado como “de alto riesgo para una relación bilateral” que, aunque históricamente fue muy estrecha, hoy se encuentra “marcada por fricciones sobre narcotráfico, seguridad regional y comercio”.
La visita de Petro, cuya visa fuera revocada por Washington en setiembre y acompañada de sanciones financieras impuestas posteriormente por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos a través de la OFAC, bajo acusaciones que lo indican como un mandatario que permite que “los carteles florezcan”, han sido firmemente rechazadas por el gobierno colombiano.
Las acusaciones contra Petro, recuerda la agencia MercoPress, han sido acompañadas, además de la negativa del Departamento de Estado que “anunció en octubre que no certificaría los esfuerzos antinarcóticos de Colombia”, una decisión que también condujo a la adopción de “medidas sancionatorias”.
En un claro intento de desescalar el “conflicto” entre ambos mandatarios, se produjo en enero una charla telefónica entre ambos presidentes luego de la cual Trump afirmó en redes sociales que había sido “un gran honor” hablar con Petro, al tiempo que valoró como positiva el “tono de la conversación”.
Petro por su parte, tras conocerse la invitación a Washington, catalogó “la reunión como determinante para él y para la vida de la humanidad”, aunque no dejó de mantener su postura crítica hacia la estrategia estadounidense en Venezuela.























