Tatiana Antúnez (*)
Un 25 de noviembre más salimos a las calles a luchar y alzar nuestra voz contra todas las formas de violencia, es un día de reflexión, de sensibilización, de memoria, a la vez de que se trata de una movilización bajo una bandera que nos une al mismo tiempo que reconoce la diversidad.
Conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer no solo trata de reivindicar la memoria histórica (cuestión fundamental por supuesto), sino también de poner sobre la mesa una problemática que tiene muchísimas aristas. Claramente la violencia basada en género atraviesa a toda la sociedad, pero se expresa con crudeza sobre la clase trabajadora, la población afrodescendiente, indígena, migrante, trans y demás desigualdades que subyacen al sistema capitalista y patriarcal.
Por lo tanto, luchar contra la violencia hacia las mujeres, luchar contra la desigualdad de género y combatirla, implica también cambiarlo todo, hacer frente a las injusticias, organizarse y proponer soluciones que por un lado respondan a las urgencias concretas al mismo tiempo que se tracen perspectivas de cambio hacia un proyecto colectivo en favor de las grandes mayorías. En esta construcción de mundo con el que soñamos, no hay lugar para la violencia machista, no hay lugar a ninguna forma de opresión.
“Como el capitalismo asigna el trabajo reproductivo de manera abrumadora a las mujeres, restringe nuestra capacidad de participar plenamente, como iguales, en el mundo del «trabajo productivo», con el resultado de que la mayoría de nosotras aterrizamos en trabajos sin futuro en los que no se cobra lo suficiente para mantener a la familia. Eso redunda en nuestra vida «privada» para desventaja nuestra, ya que nuestra menor capacidad para abandonar las relaciones nos resta autonomía dentro de ellas. El principal beneficiario de todo ese estado de cosas es el capital, sin duda. Pero su efecto es mantenernos doblemente sujetas a violación: primero en manos de familiares y personas cercanas, y luego en las de responsables y propiciadores del capital” (1)
A la fecha son más de 40 los femicidios en nuestro país, número que supera los casos anuales si hacemos una recorrida por una línea del tiempo imaginario que vaya desde el año 2001 a la actualidad (datos de Feminicidio Uruguay). La mayoría de ellas eran mujeres trabajadoras, madres, abuelas, hijas, hermanas, pero no son sólo cifras sino el resultado de la desidia, de falta de respuestas integrales, de indiferencia, de naturalización y de la exacerbación del odio.
“Business, business, todo es business
Los tiñen de colores si le sobran grises.
No los riñen por acciones si en canciones rinden.
Si el patito se ve feo lo visten de cisne” (Sara Socas)
El Estado es responsable, el Estado se encuentra cada vez más lejos de la vida de la población. Hay una decisión política de que el Estado esté cada vez más lejos de la gente y por lo tanto se profundiza la injusticia, la pobreza y la marginación.
Actualmente, en nuestro país asistimos a un enorme retroceso en materia de derechos, esto se expresa de diversas formas: ollas populares por el hambre, recortes presupuestales, ataques permanentes a las y los pobres porque “el pobre es pobre porque quiere”, se golpea a las organizaciones sociales en general y en particular a los sindicatos, a la diversidad y los feminismos.
Esto no solo repercute enormemente en la convivencia, sino que también lesiona nuestra Democracia poniéndola contra las cuerdas permanentemente. El blindaje mediático evade, acorta y distrae las miradas, frente a un gobierno corrupto e impune al cual el pueblo no le importa nada.
Hoy como ayer, seguimos exigiendo justicia, seguimos exigiendo recursos y desde todos los rincones del país recordamos a todas aquellas que ya no están y que junto con Minerva, Patria y María Teresa Mirabal seguirán presentes.
También entendemos que no alcanza con declarar, no alcanza solo con eso, sabemos que los cambios no se producen solos y por eso es por lo que año a año llenamos las calles de lucha y rebeldía.
Sin dudas debemos exigir recursos para el cumplimiento de la ley de VBG (N°19.580) y todas las normativas existentes en la materia, recursos en educación y vivienda, pero también se necesitan políticas que promuevan vidas libres de violencias, pensar la crianza y los cuidados desde la igualdad y el respeto a la diversidad, pensar la convivencia en clave democrática y por lo tanto pensar el Uruguay que queremos en clave de justicia social.
Es imprescindible avanzar en un amplio marco de alianzas con el campo popular en un programa que haga carne en esta sociedad, porque cada derecho que obtenemos no nos cae de regalo, cada derecho que conquistamos lo arrancamos con lucha y también con unidad.
Nuestro compromiso es y seguirá siendo el de construir con todos y todas, con la mirada ancha y entendiendo los desafíos que tenemos por delante.
En este cuadro, es que, con mucha humildad, pero también con firmeza nos enfrentamos a este sistema criminal, porque la lucha por los derechos de las mujeres, las disidencias, los colectivos de la diversidad son banderas de la revolución. “En la sociedad capitalista, la organización de la reproducción social descansa en el género: se basa en los roles de género y consolida la opresión de género. La reproducción social es, por tanto, un problema feminista. Pero atravesado en todo momento por las líneas de fractura de clases y raza, sexualidad y nación. Un feminismo cuyo objetivo sea resolver la crisis actual debe entender la reproducción social contemplándola a través de una lente que también abarque y conecte a la vez todos esos ejes de dominación” (1)
¡Porque ellos vinieron por todo, nosotras y nosotros iremos por más!
Para esto, debemos ensanchar el campo popular, reflexionando, escuchando y debatiendo en el entendido de que es con todos y todas y que de la unidad de ese crisol de miradas es que vamos a fortalecernos y poder plasmar programáticamente las bases necesarias para las transformaciones que nos permitan vivir de otra manera.
¡NI UNA MENOS!
¡VIVAS NOS QUEREMOS!
(1) Arruza, C., Bhattcharya, T. y Fraser, N. 2019. Feminism for the 99 Percent. A Manifesto.
(*) Secretaria Nacional de Género del PCU.
Foto de portada:
Movilización en el Día Internacional Contra la Violencia Hacia las Mujeres realizada el año pasado. Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS.























