¿Marx dijo que no era marxista? Sí, y justo por eso tú no deberías repetirlo sin leer

A propósito de los 208 años de Marx

Nos topamos constantemente con el mismo latiguillo de manual: “Es que el propio Marx dijo que no era marxista”. Lo sueltan con aire triunfal, como si acabaran de desvelar el secreto que derrumba 150 años de pensamiento revolucionario.

Analicemos la cuestión con seriedad dialéctica, que falta hace.

  1. El contexto que nadie se molesta en buscar

La frase no aparece en El Capital, ni en ningún manuscrito de Marx. La conocemos por Federico Engels, en una carta del 5 de agosto de 1890 a Conrad Schmidt. Engels relata que, a finales de los años 70 del siglo XIX, Marx comentó con sorna ante el sectarismo de ciertos autodenominados “marxistas” franceses:

“Ce qu’il y a de certain c’est que moi, je ne suis pas marxiste”

(Lo único seguro es que yo no soy marxista).

¿Quiénes eran esos “marxistas”? La fracción de Jules Guesde y Paul Lafargue (sí, su propio yerno) dentro del Partido Obrero Francés. Gente que había convertido el materialismo histórico en una máquina expendedora de consignas: determinismo económico ramplón, recetas aplicables a cualquier país sin análisis concreto, verborrea revolucionaria de café y cero dialéctica real.

  1. ¿Qué rechazaba Marx? (Aquí la clave materialista y dialéctica)

Lo que Marx no soportaba no era el materialismo, ni la lucha de clases, ni la toma de partido por el proletariado. Lo que aborrecía era precisamente lo que él mismo combatió toda su vida: el dogmatismo idealista disfrazado de radicalismo.

Aquellos “marxistas”:

  • Reducían la historia a un automatismo económico donde la lucha de clases concreta, viva y contradictoria desaparecía.
  • Sustituían el análisis de las formaciones sociales específicas por frases hechas de El Capital.
  • Convertían el marxismo en una ideología de secta, una escolástica, cuando Marx siempre insistió en que “no hay más que una ciencia, la ciencia de la historia” (concreta, material, en movimiento).

Engels lo clavó en esa misma carta, criticando a quienes usaban el materialismo histórico “como pretexto para no estudiar historia” y como “una palanca para construir sistemas a toda prisa”. Exactamente igual que hoy, cuando alguien suelta la frasecita sin tener ni idea de a qué se refería.

  1. La trampa del meme anticomunista

Quien usa esa cita hoy para decir “Marx renegó del marxismo” comete, desde el punto de vista dialéctico, dos errores tan gordos que dan pena ajena:

  1. Abstrae la frase de sus condiciones materiales e históricas. La arranca de la lucha política concreta de la Francia de 1880 y la convierte en un fetiche ahistórico.
  2. Cae justo en el dogmatismo que Marx criticaba. Porque repite como un loro una consigna que no entiende, sin analizar la realidad concreta del marxismo como cuerpo teórico-práctico en desarrollo.

Marx nunca fue un “marxista” si por marxista entendemos a un sectario que repite fórmulas sin estudiar la realidad. Es decir, si tú (sí, tú, el que suelta la frase) eres el tipo de persona que va citando a Marx sin haber leído ni La ideología alemana, tienes razón: Marx no era como tú.

  1. Lo que Marx sí era

Marx siguió siendo materialista, dialéctico, partidario de la revolución proletaria y de la emancipación humana. Siguió corrigiendo la edición francesa de El Capital hasta el final de su vida. Siguió insistiendo en la undécima Tesis sobre Feuerbach: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.”

Si alguien usa esa cita para desacreditar el marxismo, en realidad solo demuestra que comparte metodología con los charlatanes dogmáticos que Marx despreciaba: repetir una frase hecha sin análisis concreto, sin dialéctica, sin praxis. Nada más antimarxista que eso.

Así que, querido crítico de salón, bienvenido: si rechazas el dogmatismo, la falta de estudio concreto y el sectarismo, estás más cerca del marxismo de Marx que aquellos a quienes él se refería. Lástima que aún no te hayas enterado.

PD

¿Ves? Leer a Engels también sirve para ahorrarse el ridículo.

Fuente: Insurgentes.org

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