Daniel Barrios fue galardonado con el prestigioso premio literario nacional Bartolomé Hidalgo 2026, por su libro “Des-cubrir China” en la categoría divulgación científica.
En diálogo con EL POPULAR, Barrios, que es también colaborador de este semanario, narró que implica recibir este premio, las experiencias que recogió de la presentación del libro en varios departamentos del país y explicó las tesis centrales que se plantean en el libro.
-¿Qué significa recibir el premio Bartolomé Hidalgo?
Lo recibí con el orgullo y la satisfacción que implica un premio que a lo largo de décadas se ha institucionalizado como un reconocimiento al aporte sea a nivel de la literatura, la poesía, la narrativa, pero también de la investigación periodística y en el caso de la categoría donde participó “Des-cubrir China”, que es la divulgación académica.
Creo que es importante que el libro haya sido reconocido en esta categoría, que demuestra o refleja el objetivo del libro, que es conjugar en el caso de China aspectos que tienen que ver con la academia, es decir con la teoría, con la ideología, con la investigación y aspectos que tienen que ver con la divulgación, es decir transformar eso que la academia da en un lenguaje que permite, que es el gran objetivo del libro, romper esa ignorancia, esos estereotipos, que han caracterizado, desde siempre diría yo, desde milenios, la visión sobre lo que es la realidad de China.
Mi preocupación fue, desde un principio, no renunciar a lo que está obligada la academia, a un tratamiento de la información, de las fuentes, de la historia, pero que eso fuera abordable, entendido, comprendido, por el público.
Quiero decir que me enorgullece tanto como el premio el hecho de que el libro ha sido bien recibido por el lector.
-En EL POPULAR hemos sacado varias notas sobre la presentación del libro en distintos lugares del país, recuerdo en particular una en Maldonado, porque ha tenido esa característica también, ¿qué significaron esas presentaciones?
Es bueno eso de que hables de las presentaciones, incluso por quiénes presentaron el libro, porque el protagonista de esos eventos no fui yo, fueron el libro y la opinión sobre el libro.
Hubo desde historiadores, sociólogos, como Gerardo Caetano, pero también políticos, de la dimensión de Óscar Andrade, secretario general del Partido Comunista de Uruguay, yo soy comunista, y en esa misma presentación estaba también Roberto Markarian, ex rector de la Universidad de la República.
Acá vuelvo un poco a lo que hablábamos antes, es la academia, si me permitís el adjetivo, pura, como puede ser la Universidad de la República, más allá de que está, por suerte, el compromiso social y con la política de la Universidad, pero además una personalidad de la política uruguaya como es Óscar Andrade, que ha hecho, como ha hecho el PCU, en el marco de aquella concepción gramsciana del intelectual orgánico, promover ideas a partir de la cultura y de una concepción cultural y política.
Que hayan estado la academia y la política presentando el libro también tiene que ver con el objetivo del libro, que es poner en unos cientos de páginas un análisis económico, político, científico, ideológico al servicio de crear una conciencia.
Vuelvo a lo gramsciano, al concepto de hegemonía gramsciano, transformar como forma de llegar al gobierno o mantener el gobierno una concepción del mundo que tiene que ver con el progreso, con el bienestar, etc., cosa en la cual China es un enorme ejemplo.
Porque incluso, en el libro, lo que yo intento, de allí el nombre, es el destapar, el descubrir, sacar esas capas de prejuicios, de estereotipos, ese eurocentrismo u occidente centrismo, que nos lleva a pensar que lo que no proviene de la cultura de occidente, de las instituciones de occidente, de la democracia liberal concebida en occidente, es el enemigo o es aquello que está condenado al fracaso.
-Finalmente, y en una suerte de llamado a leer el libro: ¿Cuáles son las tesis centrales que planteas en él?
Bueno, continuando con lo que veníamos hablando, uno de los grandes planteos es que China es el fenómeno, por la velocidad y la profundidad en que se dieron los cambios, más importante de la historia de la humanidad. No hay un fenómeno que pueda equipararse.
Eso no lo dicen los amigos de China, es reconocido. Y eso lo hizo una sociedad que tiene un régimen político que no tiene nada que ver con la democracia liberal, aunque por supuesto tiene elementos que los fueron incorporando desde el punto de vista de su aplicación para China y lo hizo conducida por un Partido Comunista, lo que lo hace más sospechoso y adverso a la concepción occidental.
Esto ha llevado a una intención deliberada, encabezada en estos tiempos por el obsceno de Donald Trump, a denostar y cuestionar a China y su proceso, sea desde el punto de vista político o el económico, porque reconocer los éxitos incontrastables, inocultables de China, significa reconocer que, más hoy cuando la democracia liberal está en una crisis sin precedentes, hay un sistema que no tiene nada que ver con la democracia liberal, que es exitoso, y es conducido por un Partido que aún hoy se declara, y lo demuestra, marxista leninista.
Con el libro me siento poniendo negro sobre blanco mucha de la riqueza, que a mí, en este caso si hablo de mí, que me ha dado conocer China como la conozco.
Eso también me permitió en mi formación política, como comunista, ver elementos del marxismo leninismo que muchas veces la ortodoxia marxista, incluso hoy, los está negando.
Porque efectivamente el tema del mercado y el Estado, el tema del llamado socialismo de mercado es una innovación muy audaz o, para ser más precisos, una relectura del marxismo y del leninismo.
Todo eso en un libro, que creo que ahí está el atractivo, que lo pone en un lenguaje que puede llegar a ser comprendido no solo por el especialista o el académico sino también por aquel que tiene la curiosidad cultural e intelectual de acercarse a la realidad de China.
Enlace para la nota sobre la presentación del libro en Maldonado:
Enlace para una de las notas publicadas por Daniel Barrios en EL POPULAR:






















