Andrade: “Precisamos un mundo de futuro compartido, no de dominio”

El secretario general del PCU, intervino en la presentación del libro “Des-cubrir China”, de Daniel Barrios, en Maldonado.

Este domingo de tarde se presentó en Maldonado el libro “Des-cubrir China”, de Daniel Barrios, en la Azotea de Haedo.

Participaron de la presentación Andrés Rapetti, director del Departamento de Cultura de la Intendencia de Maldonado; el senador de la 1001 y el Frente Amplio y secretario general del Partido Comunista de Uruguay (PCU), Óscar Andrade; el ex rector de la Universidad de la República, Roberto Markarián y el autor del libro.

El público llenó completamente el local. La presentación estuvo auspiciada por la Fundación de Cultura Universitaria, que publicó el libro, la Intendencia Departamental de Maldonado y Azotea de Haedo.

EL POPULAR comparte los aspectos centrales de la intervención de Andrade.

China y el momento del mundo

“En este momento es necesario colocar el pensamiento crítico en tres dimensiones: la histórica, la global y la social, para entender a fondo la materialidad de este proceso histórico que encierra este tiempo tan peligroso.

Es un momento al que se puede y se debe encontrarle esperanza pero es un momento peligroso.

El riesgo se explica porque el cambio de hegemonía, que parece un proceso ineludible, los informes del Banco Mundial sostienen que para el 2050, entre las primeras siete economías no habrá ninguna europea, en los 90 EEUU, Europa y Japón significaban el 80% del PIB mundial, hoy apenas alcanzan el 50% y China, que en los 90 era apenas el 2% del PIB mundial, hoy, medido por poder de compra, es la principal economía del planeta; ese proceso genera un proceso de tensión y de agresividad a escala planetaria en todos los planos. 

Creo que se opina de China en una cantidad inversamente proporcional a lo que se sabe, cuanto más sabés de China, menos opinás. Caemos en la tentación fácil de sacar juicios rápidos sobre una civilización de 5 mil años, sin conocer mucho su historia, su filosofía, su geografía, su economía. 

China es hoy un fenómeno que nadie veía, no veían los pensadores que en los años 90 colocaban esa tesis funesta del fin de la historia, Francis Fukuyama, pero no la veíamos los que cuestionábamos el sistema, pero participábamos de la idea de pensadores que decían, han concentrado tanto la economía, la tecnología, el capital, el poder, los tres centros de poder (EEUU, Europa y Japón) que nada de la periferia podía emerger. 

Samir Amín, el egipcio que tuvo un análisis formidable, participaba de esta idea, yo también, de que nada del Sur Global podía emerger en esas circunstancias históricas.

Yo era de los que pensaban en los 90 que China era mano de obra barata y nada más. Cualquiera que haya pensado eso, yo también, hoy tiene que hacerse una autocrítica profunda.

Daniel Barrios, que sabe mucho más que yo de China, claramente, coloca en el libro muchos indicadores, en mi caso coloco el del tanque de pensamiento australiano, ASPI, que señala que de 74 tecnológicas críticas, China que era minoritaria hoy pasa a tener 66 de las 74 fronteras tecnológicas.

China sale de un siglo de humillación y es imposible no tenerlo en cuenta para entender el porqué del orgullo de cada conquista. El “país del centro” que llegó a tener casi un tercio del PIB mundial en el siglo XVII, principios del XVII, pasó a un siglo de humillación, de mutilaciones, por eso es muy importante lo que implica para China recomponer su unidad territorial. La unidad territorial para los chinos no es un componente negociable, tienen paciencia, por eso no toman atajos, lograron esa brillantez diplomática para encontrar con Hong Kong el camino de descolonización. 

Fueron países colonizados de un mundo que fue colonizado. Esa huella colonial no nos la sacamos fácil del pensamiento. El fenómeno de la colonización es tan global que impacta sobre todo. Occidente fue históricamente supremacista, racista e intervencionista, supo repartirse África a pedazos sobre un mapa o determinar, también sobre un mapa, como iba a quedar Medio Oriente después de la primera guerra. Esa historia es la que hoy está cuestionada, está cuestionada la división internacional del trabajo, está cuestionada la forma de organización del mundo colonial.

China y la perspectiva del Sur Global

Desde Occidente, en una suerte de proyección, piensan que la emergencia de China es una amenaza porque determinaría la misma relación centro-periferia y de dominio con el resto del planeta. El marco teórico que fundamenta Daniel en el libro es por qué esto no es así, porque nunca fue así cuando China fue la principal potencia económica del planeta, nunca fue así por una definición filosófica, aprendí con el libro que es de Confucio eso de que no tenés hacerle a los demás lo que no querés que te hagan. Una civilización que tiene 5 mil años no tiene como perspectiva reconstruir esa relación de dominio. Por qué quién emerge como potencia se siente identificada con el Sur Global. 

¿Esto implica que hay que mirar el fenómeno de China con una mirada acrítica? No, pero si con respeto. De respeto por un proceso histórico que ha generado estas condiciones y también, entre otras cosas, porque buena parte del crecimiento económico y de la reducción de la pobreza, se debe a China. 

No es solo el cambio tecnológico, sino un conjunto de medidas de esa construcción compleja con conceptos del socialismo de mercado que coloca Deng Xiaoping. Que no es el primer pensador marxista en colocarlo, porque si uno rasca un poco en la historia ¿qué es la NEP en la década del 20?, cuando los bolcheviques van a buscar a los técnicos y les pagan más, lo que genera un lío enorme y dan beneficios al capital extranjero a los efectos de salir del atraso. 

Esa discusión, que Deng Xiaoping después la coloca sosteniendo que el socialismo no puede estar asociado a repartir la pobreza sino que el socialismo tiene que ser prosperidad, es un debate teórico de una profundidad gigantesca.

Cuando se habla de que China quiere perjudicar a África, con la trampa de la deuda, ¿Europa dice eso?, ¿nadie agarra un libro de historia? Después de la crisis del 2008 Cina perdonó la deuda de 165 países, y además la tasa de interés de esa deuda era de la mitad de la de occidente. La deuda con China representa el 12% de la deuda de los países africanos y el 35% es con los países occidentales.

Hay una operación de construir un escenario de nueva Guerra Fría en torno a China, para que abordemos el fenómeno de cambio de hegemonía desde una perspectiva anglosajona, supremacista, racista, desde el miedo y no desde la comprensión histórica del fenómeno.

China plantea la lógica que la tensión entre una potencia imperialista en declive y una economía emergente no necesariamente tiene que terminar a cañonazos, ojalá pase eso. Pero es un momento peligroso, más cuando la historia de la potencia en declive es una historia injerencista, cuando se dispara el gasto militar, en una suerte de nuevo keynesianismo militar, y el mundo está cuestionado también por la disputa por el acceso a recursos naturales en un mundo con degradación ambiental.

Uruguay y “el futuro compartido”

La humanidad toda tiene que trabajar para que la tensión no escale. 

En esa perspectiva, no dialogar con lo que está haciendo China hoy sería una necedad, no por razones del comercio. El comercio de China con América Latina se multiplicó por 40 en los últimos 25 años, por eso cuando EEUU dice en la inauguración del Escudo de las Américas, saquemos la influencia ajena al hemisferio es que nos están sacando el pan, porque no hay forma de sacar a China del hemisferio sin que quede un montón de gente en la más absoluta dificultad.

El libro nos ayuda a entender cómo es que logra lo que pasa en China, con sus contradicciones, con el aumento de las desigualdades y las medidas para enfrentarlo, con el fenómeno de la corrupción, las lógicas del ingreso de capitales generaron fenómenos de corrupción y qué medidas se tomaron.

Qué implica ser miembro del Partido Comunista chino y dirigir una revolución que tiene como elemento principal que China no vuelva a pasar por hambrunas.

En el estado actual del mundo, que necesita construir un nuevo orden internacional, que ya no será el de la salida de la segunda guerra mundial, será un nuevo orden, que tiene que intentar construirse en base a la cooperación, es bastante evidente que China da pistas.

El concepto de “futuro compartido para la humanidad”, es un concepto que pensando en la tradición política uruguaya viene como anillo al dedo. Nosotros precisamos un mundo que tenga ese horizonte, de futuro compartido, no de dominio. Que tenga lógicas de cooperación. Que tenga lógicas de cuidado del medioambiente y en eso el aprendizaje de China es extraordinario.

No hay duda que los años 80 y 90 generaron un desastre ambiental en China, pero fenómenos como el de las ciudades esponja, a uno que le gusta el urbanismo, es maravilloso, como en tan poco tiempo, después de una experiencia concreta, lograron multiplicar ciudades sustentables, ni hablar de la recomposición del parque automotriz con autos eléctricos, que son de vanguardia y también está a la vanguardia de las cuestiones fotovoltaicas. 

Lo que demuestra la investigación y el trabajo de Daniel, al que hay que felicitar por la valentía de abrir este debate, para que intentemos, sin anteojeras, entender, porque hay que entender para intentar participar de esta historia de manera lúcida, como China logra tener flexibilidad para no encerrarse en distintos momentos y resolver problemas de una complejidad extraordinaria en tiempos breves.

Las contradicciones y su expresión

Hay un tema del libro con el que polemizo, si la contradicción principal es en el trabajo, uno tiene que interpretar las contradicciones del mundo, donde desde nuestra perspectiva filosófica la determinación de cómo se distribuye el trabajo determina después la superestructura, si el fenómeno de China es el que está poniendo en cuestión la contradicción principal, nunca puede ser un fenómeno en el que se disminuya el componente clasista del momento histórico, al contrario, donde es más aguda la tensión de clase a escala global es particularmente con este fenómeno chino. 

Al apropiarse de tecnología, en un mundo vertiginoso donde el desarrollo de las fuerzas productivas del conocimiento deviene en fuerza productiva principal, liderar ese proceso y liderarlo desde el Sur Global, es un fenómeno que ensancha la contradicción, no creo que la disminuya.

Esto es independiente a como dialoga el concepto de armonía confuciana en el pueblo chino. Eso es otra enseñanza, que aquí la tuvimos con Mariátegui, cuando sostenía que ningún proceso de revolución puede ser calco sino que tiene que ser creación heroica de cada pueblo.

Nadie podría pensar, acá en Uruguay, transformaciones populares sin pararse en el legado artiguista, sería imposible. Porque el legado artiguista y el concepto de pública felicidad, y esa historia que tan temprano repartió más de mil hectáreas a los charrúas en Arerungúa, tiene un componente simbólico, político, que tiene una profundidad enorme hoy.

Bueno, China que tiene más de 5 mil años de civilización, bastante más que los nuestros, ha logrado esa síntesis, que es lo que permite estos resultados, que son indiscutibles.

Más esperanza que amenaza

Uno puede ponerse preciosita, pero resolvieron que 800 millones de personas salieran de la pobreza extrema. Y poner ese resultado como un resultado menor sería un grave error. Y transformaron a una China que tenía, después de un siglo de humillación, una esperanza de vida de 35 años y casi un 90% de analfabetismo en la principal potencia económica, comercial, financiera y tecnológica del planeta.

Muchas veces pasa, y esto creo que es un componente también del colonialismo, que cuando nos referimos a otras potencias, a la potencia británica, los más de 100 millones de muertos en la India después del imperialismo británico parece que no tuvieran que ver. O el exterminio de los pueblos originarios en EEUU, o las décadas de esclavismo, racismo, los linchamientos, las injerencias, parece que no tuviera nada que ver.

Ahora, cuando se habla de China, parece que solo hay que hablar de los momentos donde la Revolución tuvo errores profundos, que los tuvo, el “Salto hacia adelante” o la “Revolución Cultural”. Parece que solo hay que hablar de esos momentos.

Eso es un componente demasiado sesgado para intentar interpretar, honestamente, un proceso histórico.

En ese dilema de si es una amenaza o es una esperanza, tiene, desde mi perspectiva, y el libro creo que lo fundamenta con mucha rigurosidad, mucho de esperanza más que de amenaza.

El mundo actual, de prepotencia, de injerencia, de intervencionismo militar, de espionaje, de brutalidad, de segregación, de 5 mil migrantes muertos intentando cruzar fronteras en alguna parte del planeta. El mundo de catástrofe ecológica tendría mucho menos esperanza si no tuviera el fenómeno de China generando hoy contraposición y contrafuerte.

El qué va a pasar mañana, es más difícil, creo que hay cosas que parecen irreversibles en términos de época, en temas que tenés que actualizar casi cada día. Voy a poner un solo dato, China lidera con mucha distancia la construcción de la infraestructura de trenes ultra rápidos, hace unos años, lo comentaba con Roberto (Markarián) en el viaje para venir, había llegado a 20 mil kilómetros, es muchísimo, le sigue España con 3 mil y algo de kilómetros, EEUU no llega a mil, y pestañaste, y pasó un poquito de tiempo, y estaba en los 40 mil kilómetros, el doble. Y la delegación de Uruguay que fue ahora me decía que llegó a los 48 mil kilómetros, que está mirada además con una perspectiva de cómo llega la comunicación a las partes más atrasadas de China.

Ese es un fenómeno que uno no puede descuidar, ¿es cierto o no que hay un paquete de medidas? Claro, el punto de partida, que es un punto de partida muy complejo, que es como lograr que las zonas costeras, que son las de más desarrollo, logren llevar prosperidad común a las zonas que están con mayores dificultades.

El plan de combate a la pobreza para los 100 millones de chinos que habían quedado en la pobreza es una proeza que tendría que si hay un Hollywood chino, que no se si lo hay, tendrían que hacerse muchas películas.

Porque se movilizan a millones, millones de cuadros de la administración, millones de militantes de la organización, negociación con las empresas trasnacionales para decirles parte de lo que vas a ganar lo tenés que volcar en este plan porque no podemos tener chinos en la pobreza.

Y logran cumplir el plan antes del plazo que se habían fijado. 

Yo estuve una sola vez en China, pero algo recurrente en cada reunión que tenías era el orgullo por haber logrado eso: En China no hay pobreza extrema. Y eso no como un dato estadístico inerte sino como un orgullo nacional. Y ellos que en el “siglo de humillación” acumulaban casi una hambruna por año. También murieron en revoluciones y en guerra civil. Pero miran lo del combate a la pobreza desde la perspectiva de que ese logro es un logro común. Del campesino pobre que sabe que su hijo es ingeniero. 

De que hoy la mayoría de los graduados aunque se gradúen en el exterior vuelven, de la mayoría que no quiere ir afuera porque saben que las mejores universidades están en China.

Pero tenemos un nivel de prejuicio tan alto que no podemos reconocer nada bueno. Estamos tan formateados en una lógica que nos parece que estas transformaciones no son importantes y no son épicas. Bueno, son importantes, son épicas.

¿Tienen contradicciones? Doscientos millones de contradicciones. ¿Cómo no tenerlas? En la polémica que tenía Lenin con Rosa de Luxemburgo sostenía esa perspectiva, el que quiera ver un proceso revolucionario puro no lo va a ver nunca, todo proceso de transformación va a estar imbuido de contradicciones.

Ahora, hoy en este terreno donde dirimen la dominación y la cooperación, por razones humanitarias tendríamos que reivindicar que el centro tiene que ser la cooperación.

No es un problema de ser pro chino, es un problema de definición digna, de que ningún país tiene que estar subordinado a que lo que hace lo tiene que hacer pidiendo permiso a una lógica casi de protectorado que se quiere reinstalar o reimponer. Esa perspectiva es una perspectiva que tenemos que colocarla.

Diplomacia con sabiduría

Entonces, quiero felicitar a Daniel por el trabajo, porque nos ayuda a abrir este debate, porque en general nos cuesta colocar la discusión geopolítica en su complejidad, en todas las miradas y complejidades del tipo de relación económica, histórica y social que tenemos que tener, para superar una circunstancia histórica difícil, una contradicción, que no se puede desenvolver a los cañonazos. Entre otras cosas porque no tendríamos revancha si se desenvuelve a los cañonazos.

Esa es una postura del hoy, no es del mañana, es del hoy. En ese sentido, creo también, que los movimientos diplomáticos chinos son cautos por sabiduría, no por conveniencia. Es inteligente en este momento no escalar, sería absurdo pensar que se resuelve algo por la escalada, por más que a veces es difícil, producto de la lógica que existe enfrente.

Me podría detener después en algunas campañas, la de la trampa de la deuda con África es una, cómo se intentó resolver el problema musulmán y el ataque terrorista que hubo en la frontera es otra. 

Pero a veces están más en la anécdota que en el centro. En el centro está, creo, que tendríamos que tener mucha serenidad, profundidad, y el libro lo logra, para interpretar un fenómeno histórico.

 Por ejemplo, cómo están construyendo hoy las medidas tributarias. La institucionalidad y las formas de participación, como desafíos teórico-prácticos; que no son separables a los primeros desafíos teórico-prácticos, no podés tener gente que se te muera de hambre. Cómo piensan la doble desigualdad, la desigualdad interna sí, pero hay una desigualdad del Estado nación con la economía global que también hay que resolverla, y esa combinación requiere un equilibrio que es muy difícil de lograr, pero que en muchos terrenos es indiscutible que China lo logró.

Recomiendo la lectura del libro y que abramos estas discusiones sin preconceptos que nos impidan dialogar de manera profunda con un fenómeno histórico, que es el fenómeno más extraordinario que ha experimentado la humanidad, capaz que en siglos. Y que puede colocar piedras angulares para un nuevo orden después de 500 años. 

No es poca cosa. ¿Sólo China? No, nunca puede ser solo China, pero ofrece una perspectiva diferente, con la cual es imposible no intercambiar.

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