Argentina: Marcha en defensa de las Universidades Públicas

Por Daniel Dalmao (*)

El martes 12, en Argentina, se llevó adelante la “Cuarta Marcha Federal Universitaria”. El eje central de los reclamos es el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Esta ley fue aprobada en agosto de 2025 y vetada por Milei en setiembre. Ese veto fue levantado por el parlamento en octubre superando  para eso las mayorías exigidas de 2/3 de los votos. Quedó firme entonces  la ley que lleva el número 27.795 y que el gobierno está obligado a aplicarla. 

Pero no fue así. Milei se niega a hacerlo argumentando que su aplicación “dificultaría gravemente la sostenibilidad de las finanzas públicas”, es decir, prioriza su objetivo de “déficit cero” por encima de las angustiantes necesidades de la educación superior. Existió también un fallo de la Justicia obligándolo a cumplir con la ley pero, el presidente ultraderechista se mantiene firme en su desacato apelando a otras instancias judiciales.

La primera de estas marchas en la era Milei fue el 23 de abril de 2024, a poco más de cuatro meses del inicio de este período de gobierno. En ese momento el reclamo fuerte era por la actualización del presupuesto en un contexto de altísima inflación (casi 300 % interanual a abril de 2024 y desde diciembre, cuando asumió Milei, a abril, mes de la Marcha, ya acumulaba 107%). Aunque en esos primeros meses de gobierno ya había ocurrido otras marchas, se puede decir que esta marcó un punto de inflexión por su extensión a nivel nacional, por su masividad (cientos de miles en todo el país) y porque trascendió a los sectores opositores políticos y sindicales (se sumaron sectores de capas medias, radicales e incluso votantes de Milei). 

El gobierno se vio obligado entonces a dar señales de diálogo y a conceder algunos aumentos para sueldos y gastos de funcionamientos que fueron considerados insuficientes. Además, y fiel a sus características, el presidente siguió descalificando e insultando a los promotores de la movilización. 

El conflicto se profundizó y los reclamos desde el sector se encaminaron a obtener una ley de financiamiento universitario. Objetivo logrado, la ley, pero que hasta el momento no tiene aplicación.

Una encuesta reciente reveló un amplio apoyo a las universidades públicas y a la vez repudio a los ajustes del libertario presidente. El medio digital “eldestape” dio a conocer un relevamiento de la Consultora Proyección: “Según la encuesta, el 77 % de los consultados tiene una imagen positiva de la universidad pública argentina, mientras que solo el 17,2 % manifestó una opinión negativa. El estudio también analizó la percepción sobre la política del Gobierno respecto al financiamiento universitario. En ese punto, el 66,5% expresó estar en desacuerdo con la decisión de reducir el presupuesto destinado a las universidades públicas, frente a un 25,4% que respaldó la medida impulsada por la administración libertaria”.

Los organizadores de esta cuarta marcha universitaria estimaron una participación de más de un millón de personas en todo el país. En la ciudad de Buenos Aires, capital del país, cientos de miles de personas colmaron la Plaza de Mayo y las avenidas aledañas. La movilización tuvo réplicas en las principales ciudades del interior. Según el diario “La Nación”: “A la par de la marcha universitaria que tuvo epicentro en la Plaza de Mayo, la protesta de docentes y alumnos se hizo escuchar este martes en distintas ciudades del país donde la comunidad universitaria tiene peso político y social. Por caso, las manifestaciones fueron contundentes en Córdoba, Rosario y Mendoza”. 

Este mismo medio  también consignó movilizaciones en La Plata, Mar del Plata, en distintas ciudades de la Provincia de Río Negro (Bariloche y otras), en Comodoro Rivadavia (Chubut), en Santa Cruz, en Misiones y en Neuquén. Estas marchas fueron llevadas adelante por docentes, estudiantes y autoridades universitarias y contaron con amplio respaldo popular. También hicieron presencia en varias de ellas autoridades políticas opositoras, y otras no tanto, respaldando los reclamos que consideran por demás justos  y necesarios.

El diario “Página 12” en su portada del miércoles 13 tituló: “ARGENTINAZO” sobre una foto aérea que mostraba la multitudinaria manifestación en Buenos Aires. En la reseña del acto que hace dicho medio leemos: “Señor presidente, es muy jodido meterse con los sueños de la gente, con los sueños de miles”, dijo el presidente de la Federación Universitaria Argentina, Joaquín Carvalho, tras leer un documento conjunto (de los convocantes). 

“La crisis no es solo presupuestaria”, sostuvieron y denunciaron “la ruptura del acuerdo democrático de la división de poderes”. Además, focalizaron en el “desprecio institucional sin precedentes” del gobierno de Javier Milei, que “ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República”…”Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario, es el contrato social que nos mantiene libres y en un estado de derecho”, puntualizaron. Más adelante indicaron: “La política salarial impuesta por el Gobierno nacional cerró las paritarias y produjo un deterioro alarmante del poder adquisitivo y el empeoramiento generalizado de las condiciones de trabajo, preocupante nivel de renuncias de cuadros formados, pluriempleo y crisis en las obras sociales”.

La publicación del PCA, Nuestra Propuesta, entrevistó a un estudiante de la Universidad Nacional de La Matanza, Ulises Sánchez, quien sostuvo que “la Universidad no es solo de los estudiantes, sino que realiza un aporte fundamental para toda la comunidad” y aseguró que “no estamos dispuestos a resignarnos”. Ulises dejó en claro que lo que hay en juego no puede dejarse en manos del parlamentarismo, que con idas y vueltas en este caso ya hizo lo suyo, ni del Poder Judicial. Es por eso que la resistencia que nace desde los diferentes claustros universitarios vuelve a volcarse a las calles que “es el lugar en el que nos podemos organizar y, tal como se ha marcado en las marchas anteriores, desde ahí se puede ejercer presión por nuestros derechos” (“Que la Universidad se pinte de pueblo” 12 de mayo).

A todo esto, el gobierno muestra su “sensibilidad” decidiéndose por más recortes. Según elDiarioAR  “Milei y Adorni recortaron 2,5 billones para universidades, tratamientos de VIH y hasta obras de agua potable”… “A través de la Decisión Administrativa 20/2026 se autorizó una reestructuración presupuestaria que retira miles de millones de pesos de programas de salud, educación y desarrollo provincial, consolidando una hoja de ruta donde el equilibrio fiscal se paga con la motosierra social. El ajuste no discrimina: afecta desde la provisión de drogas para pacientes con cáncer y VIH hasta el mantenimiento de las Fuerzas Armadas, pasando por la paralización total de obras de saneamiento para acceder a agua potable o cloacas”. 

Particularmente en educación el recorte es cercano a los 80 mil millones de pesos: “La mayor contradicción oficialista aparece en el Plan Nacional de Alfabetización, que perdió $35.288 millones en transferencias directas a las provincias. (Además) La eliminación del Fondo de Compensación Salarial Docente ($8.929 millones). Universidades…trece casas de estudios nacionales sufrieron un recorte de $5.303 millones en infraestructura. Infraestructura, se retiraron más de $21.600 millones destinados a equipamientos y obras en escuelas de todo el país”.

Los que se movilizaron el martes no dejaron de tener presente la contradicción que presenta el gobierno cuando por un lado recorta el presupuesto en educación y por otro no para de presentar hechos de corrupción en sus filas. En este sentido el “funcionario estrella” del momento es el Jefe de Gabinete Ministerial, Manuel Adorni, quien no logra aún justificar su meteórico enriquecimiento.

(*) Comisión de Relaciones Internacionales del PCU.

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