Ana Olivera: “Amamos profundamente la vida y por eso compartimos la ley de eutanasia”
La iniciativa que prevé la legalización de la eutanasia logró la media sanción tras un debate de más de 14 horas en la Cámara de Diputados, obtuvo 64 votos a favor (Frente Amplio y parte del Partido Colorado) sobre un total de 93 legisladores presentes.
El proyecto de «muerte digna» busca regular el acceso a la eutanasia para personas en situaciones puntuales de enfermedades terminales. Tras ocho años de discusión en el Poder Legislativo, la Cámara de Diputados logró aprobar la ley de eutanasia. El Frente Amplio votó a favor en su totalidad mientras que la oposición estuvo dividida.
El proyecto de ley establece que las personas con enfermedades terminales, incurables e irreversibles puedan optar por una muerte asistida, siempre con su consentimiento varias veces expresado y reiterado. Ahora el proyecto pasará a la Cámara de Senadores donde el FA cuenta con los votos necesarios para su aprobación.
EL POPULAR comparte la exposición de la diputada por la 1001-FA, Ana Olivera:
“No quería dejar de intervenir en esta sesión como lo hice en la sesión del 2022. En primer lugar, porque la sesión del 2022 vino precedida de muchos debates, no fue una discusión encapsulada. Se recorrió el país debatiendo sobre este tema. A mí, que no estoy vinculada con el ejercicio de la medicina, me tocó ir a debatir a Enfermería junto con personas que estaban en contra del proyecto de eutanasia.
Hubo, además, debates en los medios de comunicación, esto no es un tema que no esté en el seno de una buena parte de la sociedad. Por lo tanto, quiero reiterar algunos conceptos de ese debate del año 2022. Recibimos mucho asesoramiento y la Comisión de Salud recibió muchísimas delegaciones.
Pero más allá de esto, entiendo que esta no es una discusión donde tengamos que adjetivarnos entre nosotros.
En primer lugar, porque este debate no tiene color político partidario y tampoco lo tiene desde el punto de vista religioso. Lo que sí quiero señalar que rechazo los adjetivos sustantivos, porque yo no adjetivo a quienes están en contra de este proyecto.
En segundo lugar, estoy convencida que el título «Muerte digna de esta ley» se ajusta a lo que he entendido con convicción, que es el sentido que tiene, para muchísimos de nosotros que avalamos, respaldamos y vamos a votar esta ley, y muchos que no están aquí para votarla, pero que respaldan el sentido último de la misma.
Todos nos hemos aproximado a este tema desde lugares distintos, y eso ha quedado demostrado en la discusión también. Porque acá, más allá de los argumentos técnicos, de los valores jurídicos, de todo lo que está puesto sobre la mesa y que tiene que ser puesto obviamente en consideración para cualquier ley, también está la aproximación personal en un caso como este.
Y digo esto porque decía en aquel momento que la mayoría de nosotros hemos estado enfrentados a situaciones límites, porque acá estamos hablando de situaciones límites. La mayoría de nosotros hemos sentido impotencia frente a la situación de ya no haber más, de estar en el límite del cuidado paliativo cuando ya no hay más que hacer.
Y sin embargo, la sedación, 15 días de sedación no significa calidad de vida para esa persona, ni es lo que esa persona desea. Entonces, en realidad, la primera vez que me vi enfrentada a este tema recién acababa de aprobarse el tema de la ley.
Porque aquí no estamos hablando de un tema médico que obviamente importa, sino que estamos poniendo en el centro la voluntad del paciente.
Sin embargo, y este es un tema sobre el que la sociedad va a tener que trabajar, cuando en el 2022 se hicieron las encuestas por parte del sindicato médico en relación al tema de la eutanasia, también se hicieron sobre una ley (la 18.473 regulación de voluntad anticipada en tratamientos y procedimientos médicos que prolonguen la vida en casos terminales) que ya existe. Y resulta que el 34% de los médicos no la conocía. Por lo tanto, vaya si hay que informar, hay que capacitar, va a requerir de mucho, no es decirlo y se resolvió.
Sin embargo, ya en aquel momento, consultada la población, decía que mayoritariamente acompañaba el proyecto o acompañaba el concepto, mejor dicho, de eutanasia. Y en el caso de Cifra dice, que es una de las que planteó hoy el diputado Gallo, por lo tanto, no voy a abundar en ella, es de mayo de este año y dice en sus comentarios que no es una opinión del momento. Desde el 2020 se registra una cómoda mayoría a favor, de la eutanasia. Y hay otras encuestadoras que hablan de un 74% a favor.
Pero más allá de esto, el paciente debe estar en el centro. Acá no se está obligando a nadie. No hay ninguna obligación, es decir, aquí está el paciente que solicita, no hay ninguna otra cosa. Quien quiera recibir asistencia para morir deberá solicitarla personalmente a un médico, por escrito que firmará en su presencia.
Si no supiere o no pudiere firmar, lo hará a su ruego otra persona mayor de edad en presencia del solicitante y del médico. Entonces, acá hay una iniciativa personal, pero aparte, esta iniciativa personal pasa por un procedimiento garantista, después de esto, puede ser revocada en cualquier momento. Entonces, este es un elemento sustantivo vinculado con lo que efectivamente acá se dijo de que los familiares muchas veces pesan. Los familiares, obviamente, que queremos ver que nuestros seres más queridos estén bien. Que nuestros seres más queridos no sufran, sin lugar a dudas, pero no son los familiares los que toman la decisión. La decisión la va a tomar siempre el paciente.
En segundo lugar, decía que este tampoco es un tema de carácter religioso y traía a colación en el año 22, los dichos de Gabriel Ringlet, que aparte de ser sacerdote y teólogo, fue el vicerrector de la Universidad Católica de Lovaina, que usa la expresión muerte digna, donde dice que se muere más dignamente en Bélgica desde que la eutanasia fue legalizada en 2000. Y a esto agrega el rol que él ha tenido en muchísimos centros hospitalarios de acompañar el fin de la vida de muchísima gente.
Entonces, como les digo aquí, esto es un tema que atraviesa a personas de distintos partidos, de distintas ideologías, de distintas creencias, y vaya si Gabriel Ringlet ha debatido. Es cierto, estamos hablando de uno de los países en donde puede demostrarse, ¿verdad?
Es decir, hay una opinión de alguien que es un sacerdote que dice que esto ha sido beneficioso, e insisto, utiliza la expresión muerte digna. Por lo que yo decía al principio, no es un eufemismo, es como la persona quiere verse en el momento de morir. A esto hace referencia la expresión muerte digna.
La primera vez que la escuché fue en el año 2014, cuando conocí a Jean-Luc Romero, presidente en ese momento de la Asociación Francesa por el Derecho a Morir Dignamente. A partir de ahí empecé a recibir los materiales de esta Asociación que tiene proyectos de ley en este sentido y que existe desde el año 1980, con este rótulo de morir dignamente.
Entonces, no es una moda, no es una manera de encubrir un homicidio, como se ha dicho, de matar por matar. Es, vuelvo a insistir, poner en el centro a las personas que toman la decisión sobre sí mismas. Y hay un concepto bien interesante que dice en sus propósitos, la Asociación por el Derecho a Morir Dignamente: la dignidad es un concepto personal y cada uno es el único juez.
Agrega la Asociación, en sus propósitos de 1980 que esta solicitud tiene que ser libre, consciente, reiterada e irrevocable en todo momento. Estos principios que aquí se expresan por una organización, hay muchísimas a lo largo del mundo que han logrado que se vote la ley, o que siguen peleando porque exista una ley que habilite este derecho.
Creo que este proyecto de ley reúne estos requisitos que aquí están planteados. Y por último, señor presidente, quiero señalar el punto F del artículo cuarto, que es sustantivo para el paciente, para las familias y allegados del paciente. Dice al final: expresada la última voluntad del paciente, el médico actuante procederá a cumplirla, cuándo y dónde el paciente lo decida. Para mí, este ha sido un elemento fundamental colocado en la ley, porque tiene que ver, no con los 15 días de estar fuera de ambiente hasta que llega la muerte, sino con la persona consciente, despidiéndose de sus familias y de sus allegados y creo que eso es fundamental, la posibilidad de una despedida donde la persona lo hace de forma totalmente lúcida y con quienes quiere.
No estamos promoviendo el suicidio, no somos adoradores de la muerte. Todo lo contrario, amamos profundamente la vida y por eso compartimos la ley de eutanasia. Esta puede ser, como le gusta decir a Jean-Luc Romero, una muerte no solo consciente sino una muerte acompañada”.























