De acuerdo a las estimaciones realizadas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL) “el crecimiento medio de los países de América Latina y el Caribe será del 1,3% en 2023”.
Ello refleja, de acuerdo al organismo “una trampa estructural de bajo crecimiento, elevada desigualdad, instituciones débiles y mala gobernanza”, que se combinan “con unas condiciones internacionales adversas”.
De acuerdo a CEPAL, ello provocará que los gobiernos de la región enfrenten una serie de dificultades “para promover la creación de empleo, mantener el gasto y las transferencias sociales e invertir en educación”.
Por esas razones, se estima, que es probable se produzcan en los diferentes países “episodios de agitación social”.
Para contrarestar esto, indica el organismo, las prioridades políticas de los gobiernos deberán enfocarse “en reactivar los mercados de trabajo, limitar las subidas del coste de la vida, mejorar la recaudación de impuestos y proteger a los grupos vulnerables, e invertir en políticas sociales bien diseñadas y en sanidad universal”.
Este año, se agrega se asiste al “final de una década en la que la tasa de crecimiento anual de la región ha promediado sólo el 0,9%”, un rendimiento que se define como “peor que durante la «década perdida» de los años ochenta”.
“No se trata sólo de un mal ciclo económico”; alerta la previsión de CEPAL, “es una trampa estructural de bajo crecimiento, alta desigualdad, instituciones débiles y mala gobernanza”.
Al cursar la región una “década de bajo crecimiento (…) los países de la región han acumulado un cúmulo de retos aún mayor que el que tenían antes de que empezara la década”.
En ese escenario, se describe, “no sólo han sufrido los pobres y vulnerables, sino también las clases medias, y están enfadadas”.
Se trata entonces de grupos que “exigen y esperan que los gobiernos recién elegidos cumplan sus promesas electorales, y que lo hagan rápidamente”, ya que los ciudadanos de estos países “quieren ver los resultados reflejados en su vida cotidiana”.
“La impaciencia es grande y la confianza en las instituciones, escasa”, alerta CEPAL.
Las estimaciones de crecimiento en la Región poco contribuirán “a la creación de empleo (…) tampoco permitirán a los gobiernos crear el espacio fiscal que necesitan para mantener los gastos sociales y las transferencias, invertir en educación y crear un buen entorno para absorber los crecientes flujos migratorios”.
Como consecuencia de ello, alerta el orgnismo de Naciones Unidas, “la región se enfrenta al riesgo de experimentar episodios de malestar social junto a una creciente marea migratoria”.
Para reverti esta situación, los gobiernos de la Región de América Latina y el Caribe deberían, según recomienda CEPAL, “promover la mayor reactivación económica posible para crear empleo y dinamizar los mercados laborales.; proseguir los esfuerzos para reducir la inflación y limitar las subidas del coste de la vida”, continuar llevando adelante una reforma fiscal que permita “mejorar la recaudación de impuestos y los ingresos fiscales, así como para proteger a los grupos más vulnerables de la región con políticas sociales y de empleo especialmente adaptadas”.
Junto a ello, se recomienda la creación de “las bases de servicios de salud universal, además de políticas de protección social bien diseñadas”.
A pesar del escenario negativo descrito, CEPAL considera que existen una serie de “fuentes de oportunidades que la región debería aprovechar”.
Las fuentes identificadas son; “la reestructuración de los procesos de producción mundiales crea oportunidades para que la región aproveche la reconfiguración de la cadena de suministro mundial y la correspondiente dinámica de agrupación de la producción”.
América Latina y el Caribe, afirma el documento del organismo, “tienen un gran potencial energético, tanto en energías tradicionales como los hidrocarburos, como en fuentes de energía renovables, limpias y modernas, como la solar, la eólica y el hidrógeno verde”, por lo que “las entradas de IED (inversión extranjera directa) y las oportunidades en el sector energético siguen siendo muy importantes”.
En tercer lugar, se subraya, que existen “oportunidades en los nuevos modos de producción asociados a las nuevas tecnologías”, entre las que se resaltan “la electromovilidad, la transformación digital y la explosión de oportunidades en las exportaciones de servicios modernos, como el comercio electrónico, las fintech, los servicios de back-office y los servicios compartidos”.
Este año 2023 se prevé traiga una “fuerte recuperación del turismo”, sector que resulta “vital para gran parte del Caribe, Centroamérica, México y otros países”.
El año en curso, estima CEPAL, “puede ser un buen año para la integración regional”, algo que dependerá “del compromiso político y del pragmatismo de las autoridades políticas de la región”.
Si se atiende a estas recomendaciones y previsiones, finaliza señalando el documento, se evitarán “más fracturas y polarización en los contratos sociales o incluso la regresión democrática, que es posiblemente el mayor riesgo para los países de América Latina y el Caribe en estos tiempos difíciles y turbulentos”.
























