Por Bruno Giometti (*)
Hace un par de semanas, el Instituto Nacional de Estadística (INE) hizo públicos los datos correspondientes a la evolución del salario real al cierre del año 2025. Esta información adquiere especial importancia por tratarse del primer año del actual gobierno del Frente Amplio.
Los datos muestran que en diciembre de 2025 el salario real medio de los trabajadores registró un incremento de 2,3% respecto a su nivel de diciembre de 2024. Este resultado se puede desglosar en que el Índice de Medio de Salarios (IMS) tuvo un aumento de 6,0% mientras que la inflación medida por el Índice de Precios al Consumo (IPC) experimentó una variación incremental de 3,6% en igual período.
Si tomamos el Indice de Salario Real promedio de todos los meses del año 2025 y lo comparamos con el Indice de Salario Real promedio de todos los meses del año 2024, se obtiene un incremento de 1,1% en la comparación.
Es decir, en cualquiera de las dos posibles metodologías de evaluación del salario real, “punta a punta” y “promedio contra promedio” el poder de compra muestra un incremento en el año 2025.
Factores que explican el crecimiento del salario real
En una primera mirada, cabe destacar que la evolución del salario real o poder de compra del salario, por la propia construcción de dicho concepto depende de dos factores: la evolución de los salarios corrientes (medidos en valor monetario) y la evolución de la inflación (el costo de vida o los precios de los bienes y servicios que se consumen). Como la inflación anual pasó de un porcentaje de 5,5% al cierre de 2024 a 3,6% al cierre de 2025, casi dos puntos porcentuales menos, podemos afirmar que este factor ha contribuido a una mejora de los resultados en materia de salario real.
Sumado a lo anterior, corresponde tener en cuenta que, a partir del 30 de junio del año 2025, los convenios colectivos y las resoluciones salariales de la mayoría de los sectores de actividad llegaron a su vencimiento, convocándose una ronda de Consejos de Salarios a efectos de negociar los salarios de los trabajadores, demás beneficios y condiciones de trabajo. En este marco, el Poder Ejecutivo presentó sus lineamientos con una propuesta por franjas salariales, con el objetivo de asegurar el crecimiento del salario real con foco en los salarios más bajos.
Según los balances del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, la mayoría de los sectores de actividad arribaron a acuerdos tripartitos y en donde los acuerdos no fueron tripartitos, mayoritariamente se generaron acuerdos de las partes sociales (empleadores y trabajadores) con la abstención del Poder Ejecutivo por apartarse de algún aspecto de los lineamientos oficiales. En la gran mayoría de los casos se adoptaron los criterios y porcentajes establecidos en los lineamientos del Poder Ejecutivo. Hubo varios casos en que se incorporaron mayores salvaguardas en caso de un aumento imprevisto de la inflación o medidas para asegurar porcentajes de crecimiento salarial por fuera de los incrementos salariales nominales.
En la medida de que la mayoría de las mesas de negociación tuvieron su cierre antes del mes de noviembre, los resultados de la actual ronda ya se ven reflejadas (no totalmente pero sí en buena parte) sobre el Índice Medio de Salarios del mes de diciembre de 2025 y por ende sobre el salario real.
No tiene asidero la idea esbozada por un ex jerarca del gobierno de Lacalle Pou de atribuirse el mérito de los resultados de 2025 en materia salarial. Es cierto que los salarios de los trabajadores hasta mediados de año estaban determinados por los acuerdos y resoluciones salariales tomadas principalmente en la ronda salarial de 2023. Pero como ya fue dicho más arriba, la comparación entre el salario real de diciembre de 2025 y diciembre de 2024 ya recoge las resoluciones tomadas en la actual ronda de negociación colectiva ocurrida durante el actual gobierno. Hay unas pocas mesas que aún no culminaron la negociación o por razones puntuales no se abrieron, pero son una minoría, con escaso peso en el total de los trabajadores y por ende del promedio salarial. Sí es cierto que además de finales de 2025, los resultados de la actual ronda se van a seguir viendo durante el año 2026, al cerrar su negociación las mesas que aún no lo hicieron y se vayan viendo los impactos de los ajustes salariales.
Pero además debemos tener en cuenta que los lineamientos del gobierno de Lacalle Pou fue que en junio 2025 el salario real fuera igual al de junio 2020. Obviamente, eso implica una pérdida de 60 meses en el transcurso del período, que no se recupera. Si los resultados fueron algo mejores, fue por la lucha sindical, que hizo posible que en algunos sectores de actividad el salario real no cayera o cayera menos de lo que proponía el gobierno durante la pandemia (si era posible por la realidad sectorial), se recuperara más rápido o tuviera algo de crecimiento real hacia finales del quinquenio. Entonces, debe quedar claro que la política salarial del gobierno de Lacalle Pou, expresado en los lineamientos salariales, fue de igualar el poder de compra 5 años después (a pesar de que la economía se recuperó mucho antes) pero en ningún caso de crecimiento del salario real. Por ende, menos sentido tiene que se atribuyan el crecimiento salarial ocurrido en 2025, cuando desde el 1º de marzo gobierna el Frente Amplio y los nuevos lineamientos salariales operan desde mediados de año.
Vale destacar que el incremento salarial de este año 2025 fue compatible con una expansión del empleo de unos 28.000 puestos de trabajo nuevos. Si bien persisten múltiples desafíos en materia de trabajo (calidad del empleo, desigualdades, inestabilidad, sumado a alrededor de 7% de desocupación estructural) el resultado de 2025 muestra que es posible que crezcan simultáneamente el empleo y los salarios.
A futuro hay que seguir profundizando la orientación que plantea nuestro Programa del Frente Amplio, que básicamente plantea que la masa salarial global crezca en su participación en el ingreso nacional (lo que implica la necesidad de crecimiento simultáneo de empleo y salarios) y que en este proceso sean priorizados los salarios más bajos de manera de empujar hacia arriba la base de la pirámide salarial.
Comparación de largo plazo
La política salarial es un diferencial de los gobiernos del Frente Amplio respecto a los gobiernos de derecha. Si consideramos los últimos 4 gobiernos blanqui colorados, se cumplen las siguientes máximas:
1) Cuando la economía medida por el PBI crece, los salarios crecen, pero menos que proporcionalmente, mientras que cuando el PBI cae por una crisis, los salarios también caen, pero más que proporcionalmente.

2) Los gobiernos blanqui colorados tienen preferencia por castigar al salario real al principio del gobierno para luego dejar el subir el salario hacia finales del quinquenio. Los salarios tienen forma de “U” con una pérdida en el medio que no se recupera y con una mejora sobre el final más cerca de las siguientes elecciones.

En los gobiernos del Frente Amplio el salario real creció al ritmo de la economía (en algunos períodos incluso por encima) de manera que mejora la distribución entre trabajo y capital. También cabe señalar que en los gobiernos del Frente Amplio el crecimiento del salario ha sido constante de manera que no puede atribuirse un criterio electoralista de “ajustar” a la baja primero y “abrir la canilla” al final, como sí ha ocurrido en los últimos gobiernos blanqui colorados.
En suma, la política salarial, como instrumento fundamental de la distribución del ingreso, junto a la lucha de los trabajadores, forma parte fundamental de un gobierno de izquierda para avanzar en la mejora de la vida de los trabajadores y en justicia social.
(*) Economista. Diputado por el Espacio 1001 – Frente Amplio





















