{datesort} / Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS / URUGUAY / MONTEVIDEO / Acto por el 103 aniversario del Partido Comunista del Uruguay en la Plaza Mártires de Chicago. En la foto: Militantes de la Unión de la Juventud Comunista (UJC) en el acto por el 103 aniversario del Partido Comunista del Uruguay (PCU) en la Plaza Mártires de Chicago. Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS

“Veámonos en el 2024 para pasar a la acción”

UJC

Comenzamos a transitar los descuentos de este 2023, y nos tomamos una pausa para encarar un 2024 de enormes desafíos. No es que este año no haya tenido desafíos, vaya si los hubo y les hicimos frente, pero en el 2024 todo el trabajo realizado tendrá la oportunidad de dar vuelta este duro presente en el que nos encontramos, la oportunidad de abrir cauce a un nuevo momento para nuestro país y su gente. 

Es necesario juntarse, pasar raya, pensar en todo lo hecho, hacer balances, cultivar afectos y reafirmar convicciones; es necesario renovar energías para que el año que viene, con nuestro sueños como raíz, nuestra rebeldía como motor y nuestra felicidad como horizonte, caminemos decididamente hacia ese Uruguay en donde vivir y proyectarse sea la consigna.

Nos tomamos una pausa con la tranquila convicción de que nos volveremos a encontrar en 2024, y que ninguno de los desafíos que tendremos entonces sería posible sortearlo sin todo lo que hemos hecho este año. Ha pasado mucha cosa, tantas, algunas nos hacen mas felices que otras, pero en todos los casos la tónica fue que quienes hemos pisado la calle todos los días pensando en colectivo nunca lo hemos hecho solos. 

Este año los jóvenes hemos tenido que enfrentar muchas batallas, cuando metieron de prepo un ajuste en las jubilaciones tuvimos que levantar la voz para defender el derecho a que una vida de trabajo sea el soporte solidario de aquellos que no pueden valerse por sí solos, que el día que nos toque parar podamos hacerlo dignamente y que nuestra seguridad social no sea el negocio de unos pocos privados que lucran con nuestro presente a costa de nuestro futuro. No logramos frenarla, pero sí demostrar que la mayoría de los uruguayos no creemos que sea justo que trabajemos cada vez más y recibamos, al final del día, cada vez menos; mientras se mantienen los privilegios de un pequeño sector de nuestra sociedad. 

Este 2023 hemos tenido que defender lo obvio, nuestro derecho a poder juntarnos en gremios estudiantiles y a manifestar nuestras opiniones. Nos hemos tenido que defender de la persecución de autoridades por reclamar cosas tan radicales como estudiar en liceos en los que no llueven escombros y sean realmente accesibles. 

Hemos sido tachados con numerosos epítetos por gritar, cuando hablar no bastó, que no queríamos ver más compañeros de clase que deciden dejar de vivir o navegan con la depresión a cuesta ante la inacción de autoridades y la ausencia de profesionales en los centros de estudio. Hemos tenido que solidarizarnos con quienes se solidarizaron con nosotros, porque fueron tachados de insubordinados y se los amenazó con algo tan bajo como la posibilidad de perder su trabajo. 

Hemos tenido que decir, de a miles, en las calles y en cada asamblea, que no encontrarán en nosotros aplausos para construir una educación “marca b” para quienes somos hijos de los trabajadores, a quienes bajo falsa bandera de reformar la educación nos quieren convertir en “recursos humanos” para el trabajo precario. Rechazamos y miles rechazaron con nosotros el recorte de contenidos y el ajuste presupuestal que implica cada vez que el gobierno intentó rescatar una victoria, en las ATD, las salas docentes y las elecciones de consejeros. 

En el año que llega a su fin defendimos la Universidad que está al servicio de los mejores sueños de las uruguayas y uruguayos, la querida Udelar, esa que investiga para defender la vida y el desarrollo de nuestro país, la que avanza hacia cada rincón del país y se llena cada día más de gente como nosotros, gurises que llegan por primera vez en su familia con los sueños intactos de aprender y poner lo aprendido al servicio del de al lado. Enfrentamos primero el congelamiento presupuestal y luego el recorte, lo enfrentamos en la calle, en los salones, en el parlamento y también en las urnas con triunfos de la FEUU en 13 de 16 servicios. 

Junto con la enorme mayoría de nuestro pueblo, nuestros vecinos y vecinas, amigos y familiares nos rebuscamos ante la pérdida diaria de salario, nos sentimos asaltados cada vez que fuimos al supermercado o al almacén, viendo como todo subía excepto nuestro salario. Con nuestra lucha, en marchas, concentraciones y en cada mesa de negociación de los consejos de salarios, logramos enlentecer, frenar y en algún caso recuperar algo de lo que nos hicieron perder. Sabiendo que las conquistas no nos devuelve el salario perdido, pero son un escalón sobre el cual construiremos futuras victorias.

Hemos tenido que defendernos, si, son momentos especialmente complejos y por momentos violentos para quienes vivimos de nuestro trabajo sin pretender joder al otro. Nadando entre hechos de corrupción, actos de apariencia delictiva y una política general que ha generado una ampliación sistemática de la desigualdad, el gobierno ha mostrado su peor cara para con nosotros en este 2023. Si se quiere, la mejor carta de presentación, el mejor botón para muestra, es aquel que se dejó ver hace pocas semanas con la estafa que el Poder Ejecutivo, el Presidente, y la complicidad de sus parlamentarios, cometieron contra los trabajadores de la ex Casa de Galicia. 

A solo 24 horas de aprobar cuantiosas transferencias para las familias dueñas de los principales medios de comunicación del país, medios amigos que han promovido y sostenido el blindaje del gobierno de los Malla oro, les negaron en la cara a médicos y funcionarios no médicos la posibilidad de cobrar lo que se les debe ante el quiebre empresarial. En la cara y a pocos días de las fiestas, quienes ayer recibían aplausos hoy recibieron migajas. 

Pero nuestra defensa no es paralizante, el 2023 hubo que defenderse, sí, pero cada injusticia enfrentada fue en sí misma una victoria. Cada peso que se dejaron de perder los trabajadores por nuestra movilización; cada vez que le preguntaron a un uruguayo o uruguaya que pensaba del ajuste en las jubilaciones y dijo que no estaba de acuerdo; cada día ganado contra el ajuste en la educación, cada vecina a la que le acercamos un volante y entendió que defender la Udelar u oponerse a que poden la educación pública era luchar por sí misma, su futuro y el de quienes más quiere; cada vez que nos juntamos y alzamos la voz en conjunto, avanzamos. 

Cerramos el 2023 sobre todo lo hecho durante el año, no pretende esta nota ser una relatoría de ello, no sería posible, hemos hecho mucho. Hemos tenido plena conciencia de que el futuro nos demandaba en la calle, enfrentando lo que no queremos, pero pensando e invitando a pensar a otros que es aquellos que sí queremos, precisamos y debemos construir. A cada instancia de lucha le pusimos cabeza y mirada larga, ante cada injusticia y desigualdad intentamos descifrar su origen e identificar qué medidas son necesarias para que sean un mal recuerdo en el Uruguay del mañana. 

Construimos con otros programa, ideas, caminos que nos permitan transitar hacia aquel país donde, al decir de Tabaré, “nacer no sea un problema, ser joven no sea sospechoso y envejecer no sea una condena”. La primera síntesis del proceso Congreso del pueblo y las bases programáticas aprobadas recientemente por el Frente Amplio son armas cargadas de futuro, que junto con la campaña de recolección de firmas para una seguridad social centrada en dar derechos a la gente, son herramientas que nos permitirán en el 2024 salir a continuar invitando a cada uruguayo y uruguaya a tomar el presente en sus manos y construir con otros el futuro.

Descansemos y brindemos por este 2023 que cerramos más fuertes y más juntos, veámonos en el 2024 para pasar a la acción y cambiarlo todo.

Foto de portada:

Militantes de la Unión de la Juventud Comunista (UJC) en el acto por el 103 aniversario del Partido Comunista del Uruguay (PCU). Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS.

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