150 años de Lenin y 500 números de “El Popular” en unidad dialéctica

Cuando elaboro este artículo se está cumpliendo el 150 aniversario del nacimiento de Lenin, motivo de celebración de todos los revolucionarios del mundo, y día de homenaje al líder de la gran Revolución Socialista de Octubre, cuyo pensamiento llegó a escala mundial y obviamente nuestro país no fue la excepción.
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Rony Corbo

 

Es más, es precisamente la Revolución Bolchevique y su influencia y la creación por Lenin de la Tercera Internacional, que dan surgimiento al Partido Comunista del Uruguay, que este año cumple su siglo de vida. El PCU se enorgullece de la matriz leninista de su concepción y visión de mundo, y busca situar su desarrolla actual en el inmenso legado teórico y práctico de ese enorme dirigente revolucionario, interpretado magníficamente por Rodney Arismendi, quien aterrizo su pensamiento universal al caso concreto de la realidad uruguaya, recreando desde la propia práctica revolucionaria su teoría que como dijo Mariátegui “no es ni calco ni copia, sino creación heroica”.

Y el festejo es doble porque cumplimos 500 números de la “nueva época” de EL POPULAR, y nosotros en particular lo sentimos profundamente porque somos parte desde el primer número de esta quijotesca hazaña, de llegar con el semanario de la clase obrera y el pueblo a todos los rincones del país, recuperando un instrumento fundamental de la lucha por una sociedad cada vez más democrática y solidaria rumbo al socialismo en la patria de Artigas. Ahora incorporando además EL POPULAR en Radio, en una apuesta a expandir nuestras ideas por la prensa radial y escrita, lo que sumado a las nuevas tecnologías nos permite tener una llegada masiva, sin quizás, la más importante en años, a lo largo y ancho de nuestra querida patria. Es así que las ideas leninistas, reflejadas en EL POPULAR en su matriz principal, siguen vigentes, ya que el capitalismo ha demostrado en esta etapa de pandemia mundial y crisis económica que no es el sistema social que el actual desarrollo de la especie humana necesita, ya que privilegia el capital sobre la vida y la propia existencia del planeta.

 

El coronavirus en épocas de neoliberalismo

Hasta el momento las cifras de la COVID-19 son aterradoras: se ha expandido a 187 países con más de 3 millones de personas contagiadas  (aproximadamente la población total de Uruguay). EE.UU. concentra el mayor número de casos con 787.960, seguido de España con 210.000 e Italia con 190.000. Los muertos a nivel mundial suman 200.000. Como vemos estos números no incluyen países de África, no porque el virus no haya llegado, sino porque los datos estadísticos de ese continente no llegan a los centros estadísticos mundiales, aunque nos podemos imaginar la situación con los niveles de extrema pobreza, y pobreza de los africanos. Lo que los diferentes artículos e informes de las cadenas globales no señalan –salvo excepciones- es que las muertes por coronavirus se deben a lo deficitario de los sistemas de salud en estos países “desarrollados” y al debilitamiento de la “red de protección social” que los estados de bienestar con la lucha de los trabajadores habían creado en épocas del mundo bipolar y el neoliberalismo arrasó luego de lograr su hegemonía mundial.

No nos olvidemos que las prácticas neoliberales fueron iniciadas a principios de los años ochenta por el presidente Reagan en EEUU y mantenidas, salvo casos excepcionales en salud como Obama. También fueron aplicadas de Felipe González a Rajoy en España, y de Berlusconi a Salvini en Italia, viéndose con la pandemia las consecuencias del modelo centrado en el “derrame del mercado” en los tres países con mayores portadores y muertos.

En el caso de América Latina y el Caribe los números no son fáciles de encontrar y los que hay son menores, debido a la escasez de “test” en la región.

Según informa AFP con números oficiales esta semana. América Latina alcanzó los 100.952 contagios de covid-19, mientras el número de muertos se ubicó en 4.924.

Brasil, es el que registra más casos, con 38.654 contagios y 2.462 muertos, Perú, con 15.628 casos y 400 fallecidos; Chile con 10.088 contagios y 133 muertos; Ecuador 9.468 infectados y 474 decesos. Todos estos países con sistemas de salud destruidos por el neoliberalismo y su concepción de salud como mercancía.

Cuba ha registrado hasta el momento 1.035 casos y 34 fallecidos, siendo el país menos afectado si comparamos el número de habitantes, los afectados y los fallecidos. Diferentes organismos internacionales han destacado el trabajo de Cuba y agradecido el envío de brigadas médicas a diferentes partes del mundo, dejando en evidencia el potencial del sistema médico cubano y la capacitación de sus profesionales, lo que contrasta claramente con los frágiles sistemas de salud donde se aplican políticas neoliberales en nuestro continente.

 

El sistema capitalista en época de pandemia

Nosotros creemos firmemente que la crisis civilizatoria que caracteriza al capitalismo en su etapa neoliberal se acelerará y potenciará las contradicciones de este proceso a global, reconfigurando la geopolítica mundial, donde ya Estados Unidos no mantendrá su hegemonía, sino que emergerá un mundo multipolar con China y Rusia como actores de primer orden.

El propio Banco Mundial y el FMI aseguran que la pandemia del coronavirus ha precipitado un escenario de recesión global que posiblemente tendrá una significación mayor que la crisis de 2008 y cuyo despliegue recién está comenzando. Incluso hay economistas que comparan la situación actual con la Gran Depresión de 1929.

“Prevemos una desaceleración en la economía global de al menos del dos por ciento para este año, y eso probablemente costará del orden de US$ 1 billón, en comparación con lo que la gente pronosticaba en septiembre”, dijo Richard Kozul-Wright, Director, División sobre Globalización y Estrategias de Desarrollo de la ONU.

Para nuestra región las perspectivas no son nada alentadoras. “Los exportadores de productos básicos, enfrentan una amenaza particular, gracias a los retornos de exportación más débiles vinculados a un dólar estadounidense más fuerte. La probabilidad de un dólar más fuerte y el aumento casi seguro de los precios de los productos básicos, a medida que la economía mundial se desacelera, significa que los exportadores de productos básicos son particularmente vulnerables” sostuvo Kozul-Wright.

En lo referido al trabajo el covid-19 hará desaparecer globalmente, solo entre abril y junio de este año, el 7% de las horas de empleos, lo que equivale a la pérdida de más de 200 millones de puestos de trabajo según las Naciones Unidas. Latinoamérica y el Caribe perderán  14 millones de puestos de trabajo, mientras que Centroamérica verá destruidos 3 millones de empleos.

Recordemos que en  América Latina y el Caribe hay al menos 140 millones de personas trabajando en condiciones de informalidad, lo que representa alrededor de 54% de los trabajadores.

Como si lo anterior no fuera suficiente, el  Banco Mundial prevé una caída de las remesas de casi un 20% en 2020, producto de la pérdida de empleos y salarios de los trabajadores migrantes.

Por lo expuesto anteriormente manifestamos que tanto a nivel global como de Nuestra América el neoliberalismo ha demostrado el fracaso absoluto de afrontar la situación actual, y el capitalismo lo viene haciendo hace rato.

Lejos de intentar resolver la situación, los sectores y gobiernos vinculados al capital intentaron aprovechar la pandemia para proseguir con sus ajustes, privilegiar los subsidios al capital e incluso profundizar las privatizaciones de los servicios básicos de salud que nos trajeron a este caos. Y cuando tomaron medidas de aislamiento social y compensaciones económicas a los sectores populares, lo hicieron a regañadientes y muy limitados en el tiempo

Es por tanto el momento que los movimientos sociales desde el accionar nacional se planteen estrategias continentales y globales en defensa de los trabajadores y los demás sectores populares.

En particular en nuestro continente en la defensa de lo logrado en las “dos décadas ganadas” cuando en la mayoría de nuestras naciones gobernaron partidos de izquierda y progresistas, los cuales privilegiaron la integración regional soberana y no alineada.

El imperialismo norteamericano contraatacó  fuertemente estos procesos emancipatorios y en poco tiempo revirtió nuestros logros, en alianza con las oligarquías locales, como siempre hizo. Es momento de una ofensiva popular, de acentuar la lucha de clases por la distribución de los costos económicos y sociales que implica la pandemia. Que la crisis no la paguen los trabajadores ni los sectores más desfavorecidos, sino los grandes concentradores de riquezas.

Frente a los gravísimos problemas que enfrenta la humanidad decimos con Lenin y en EL POPULAR en su número 500, que solo el socialismo nos salvará, conduciéndonos  a un mundo de igualdad, desarrollo, justicia social y Paz.