Según el último informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la migración en América Latina y el Caribe se ha ido reconfigurando como consecuencia de “la violencia vinculada al crimen organizado, los cambios económicos, las políticas migratorias restrictivas, el aumento de retornos y deportaciones, y el creciente impacto de los desastres climáticos”.
En su estudio, titulado Panorama Prospectivo Multipaís para América Latina y el Caribe, la organización analizó la evolución de las “dinámicas migratorias”, al tiempo que identificó “las tendencias emergentes que influirán en los movimientos de población en los próximos años”.
De acuerdo al portal de noticias de Naciones Unidas la directora regional adjunta de la OIM para América Latina y el Caribe, Ana Durán Salvatierra, explicó que en el estudio, no se trataba “de predecir el futuro, sino de prepararse para diferentes escenarios posibles».
«En un entorno que cambia rápidamente, la anticipación es esencial para una gobernanza migratoria eficaz. La migración seguirá evolucionando. La cuestión clave es si reaccionamos demasiado tarde o nos preparamos con antelación», expresó la funcionaria del organismo internacional.
En el estudio se destaca que “la migración en la región se está volviendo cada vez más compleja y cambiante” y los movimientos que se observan “ya no responden principalmente a patrones tradicionales, sino que son más diversos, multidireccionales y dinámicos, con la aparición de nuevas rutas y una creciente presión sobre las zonas fronterizas y los centros urbanos”.
El análisis presentados, se fundamentó “en ejercicios de prospectiva realizados en siete países de la región” y en el mismo se “examina las señales emergentes que podrían reconfigurar la migración entre 2025 y 2028”.
“Según el informe”, se asegura en el portal de noticias ONU, “aproximadamente 78,7 millones de migrantes internacionales residen actualmente en la región”, registrándose, “solo en 2024 (…) 14,5 millones de desplazamientos internos, principalmente debido a desastres naturales, mientras que los desplazamientos vinculados a conflictos y violencia alcanzaron casi 1,5 millones”.
Respecto al comportamiento de la migración intraregional, el estudio constata que la misma sigue “siendo un rasgo definitorio, incluidos los movimientos continuos desde Venezuela, con alrededor de 6,9 millones de venezolanos viviendo en América Latina y el Caribe, principalmente en Colombia, Perú, Brasil, Chile y Ecuador”.
Estas tendencias, se concluye, “no se producen de forma aislada, sino que interactúan y se refuerzan mutuamente, creando un entorno migratorio más volátil y complejo en el que múltiples factores impulsan los movimientos simultáneamente”.
De acuerdo a sus autores, el estudio no solo buscó identificar riesgos, sino que tiene “como objetivo fortalecer la capacidad de anticipación”.





















