La movilización nacional con paro del SUNCA de este miércoles 29 era muy importante por varias razones. Por los conflictos y los desafíos que enfrenta el gremio de la construcción, en particular en peajes y en la rama de extractivas, vinculada directamente al intento de privatización del portland en ANCAP. Porque era el cierre de una serie de movilizaciones que se sintetizan en el paro del 7 de julio del PIT-CNT, todas ellas masivas. Porque enfrentó una agresiva campaña de ataque y estigmatización desde el gobierno, los partidos de derecha, las cámaras empresariales y los medios del poder, acusando al SUNCA de hacer gimnasia sindical, según argumentaron en generosos espacios de prensa, radio y televisión, en la industria de la construcción hay un convenio vigente que asegura recuperación salarial y tiene un alto nivel de empleo. Porque se hacía en medio de una ofensiva del presidente de la República, Luis Lacalle Pou, del Herrerismo y de los sectores más conservadores de las clases dominantes contra las empresas públicas; a punto de presentar una Rendición de Cuentas que una vez más solo beneficia a los “malla oro”, no contempla ninguna de las necesidades de nuestro pueblo y deroga la Ley de Medios; con la privatización de la transmisión de datos, el proyecto Neptuno y el anuncio de una inminente nueva suba de combustibles; con un proyecto de ley que busca dinamitar la negociación colectiva y los Consejos de Salario. Es decir, concentrando de múltiples y simultáneas maneras la riqueza y el poder. Y también porque el SUNCA es uno de los sindicatos más fuertes del país y si bien el nivel de organización y movilización de los instrumentos más fuertes del campo popular no resuelve los conflictos y luchas particulares de los demás sectores, si impacta en la lucha general y en el estado de ánimo de la militancia y del pueblo en su conjunto.
La multitudinaria movilización obrera del martes realizada por el SUNCA dio una repuesta de avance en el sentido popular a todos esos desafíos.
Lo fue por su dimensión y por el método. El paro y la marcha fueron precedidos por más de 1.000 asambleas en obras y centros de trabajo de todo el país, miles de obreros ya habían participado del paro, en su preparación, ellas y ellos lo construyeron. En Montevideo, en la marcha, participaron miles, que vinieron de la capital, Canelones y San José. Pero hubo 15 concentraciones más, de las que tomaron parte todos los departamentos del país, con participación masiva.
El nivel de organización, el poder de convocatoria, el estado de ánimo y la combatividad de la militancia, es siempre el indicador principal a considerar, cuando de la lucha popular se trata.
La feroz campaña en contra del SUNCA y cuestionando su movilización, en realidad no tenía que ver con los pobres argumentos esgrimidos de que ya tiene convenio colectivo y que hoy en ese gremio hay un alto nivel de empleo. La intención de esa andanada política y mediática es cuestionar la movilización en sí, la lucha como camino para conquistar derechos y avanzar.
Es cierto que el SUNCA tiene un convenio colectivo que aseguró a decenas de miles de familias obreras no perder salario. Pero nadie se lo regaló, ni el gobierno, que no lo quería, y mucho menos las patronales. Fue conquistado con lucha y negociación, que es parte de la lucha, en medio de las difíciles circunstancias de la pandemia. Fue conseguido con marchas como la del martes. Y se defiende de la misma manera. El alto nivel de empleo en la construcción, que como bien explicó en su discurso el secretario general del SUNCA, Daniel Diverio, responde a la continuidad de importantes obras que vienen de la administración anterior, se sostiene básicamente con la inversión privada, muy concentrada en Montevideo, corre riesgo en el futuro porque las grandes obras terminan y hay un recorte brutal a la inversión y la obra pública. Hay, además, demandas sociales de vivienda y de infraestructura en educación y salud, desatendidas, por eso es la movilización. De paso sea dicho, el mantenimiento del poder adquisitivo del salario y el alto nivel de empleo en la construcción, son un mentís rotundo a la falacia neoliberal de que para generar empleo hay que bajar los salarios y precarizar las condiciones de trabajo.
La movilización del SUNCA fue trascendente también por los planteos que en ella se realizaron. Miles de obreras y obreros, organizados en su sindicato, expresaron su conciencia solidaria, diciendo fuerte y claro que luchan por viviendas populares, contra el hambre de importantes sectores de nuestro pueblo, por trabajo de calidad para todas y todos, por una Rendición de Cuentas que “atienda a los que están más jodidos” y no sólo a las necesidades de los “malla oro”.
Respondieron, con fundamentos a los falsos argumentos esgrimidos en su contra desde el poder y reclamaron: “Basta de cuentos”.
También dijeron bien claro que no se puede dejar a ninguna ni ningún trabajador por el camino y que el SUNCA ratifica que no firmará ningún convenio que implique rebaja salarial o pérdida de conquistas.
En un apunte final es necesario destacar que las movilizaciones sindicales de este mes y la del 7 de julio, pero la del SUNCA en particular, por la cercanía en la fecha, fueron y serán una formidable respuesta de masas a la campaña negacionista del papel de las y los trabajadores en la defensa de la democracia con la Huelga General contra el golpe de Estado en 1973. Son el mejor homenaje a la gesta democrática ejemplar que protagonizó la clase obrera. Son su reivindicación práctica y en el presente.
La movilización del SUNCA fue un excelente cierre de las instancias previas a la jornada nacional del PIT-CNT de este 7 de julio, que tiene el desafío de sintetizarlas y proyectarlas a un nuevo nivel. Porque el 7 de julio no termina nada, se sintetiza una etapa de movilización y acumulación de fuerzas y se abre otra, superior.
Entre tanto es muy importante atesorar y aprehender una jornada como la que el martes protagonizaron las y los obreros de la construcción. El pueblo organizado, protagonista de la historia y de la transformación de la sociedad, debe hacer suyos los avances que logra.
Y los principales son en nivel de organización, poder de convocatoria y estado de ánimo. Porque de lo que no hay duda es que fue, es y será con lucha.























