Fidel Castro expuso en "La historia me absolverá" el plan político de la Revolución Cubana. I Foto: Cubaxdentro

El Moncada: el motor chico que encendió la revolución cubana

Este 26 de julio se cumplen 69 años del asalto al cuartel Moncada, el «motor chico que encendió el motor grande,  la revolución» como señalaba Fidel Castro. Para repasar estos acontecimientos y también los desafíos presentes del pueblo cubano en el marco del  bloqueo por parte de EEUU al a isla, conversamos, en «EL POPULAR en Radio», con Jorge Mazzarovich, secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de Uruguay (PCU).

¿Qué situación había en Cuba cuando se produce el asalto al Cuartel Moncada encabezado por Fidel?

Se estaba luchando contra una dictadura sangrienta que era responsable de 20 mil muertos; los muertos aparecían en las zanjas todos los días, en los caminos y, a veces, en plena calle de la ciudad de la Habana, de Santiago, de otras ciudades de Cuba. 

Aquel 26 de julio se transforma en una fecha histórica para Cuba y para toda América Latina, sin ningún tipo de duda. Vence lo que fue una derrota desde el punto de vista militar. Si nosotros miramos, cuando a veces se discute la oportunidad, creo que, efectivamente, esa fecha histórica tiene que ver con el hecho de que estaban combatiendo contra una dictadura sangrienta, es fundamental ubicar esto, porque de lo contrario no se entiende el por qué de la acción. 

Se produce el asalto del cuartel Moncada que era un símbolo de la dictadura de Batista que prácticamente dirigían los yanquis, para variar, en muchos lugares de nuestro continente lo siguen haciendo ahora por lo que no es mucha sorpresa. 

Si miramos la distancia que existe del asalto al cuartel Moncada y la victoria definitiva de la Revolución cubana es extremadamente corta.Tenemos el 26 de julio del 53, en octubre ya está el juicio de los sobrevivientes del Moncada, luego la prisión de los sobrevivientes en Isla de Pino durante más de dos años, luego el exilio en México y el encuentro de ese casco formidable de revolucionarios encabezado por Fidel, Miguel Santamaría, Raúl, Melba, Aidé, etc y, además, en México se encuentran nada menos que con el «Che». Luego será el Granma y la lucha en la sierra. ¡Si habría justeza en aquella medida del 26 de julio del 53 que menos de seis años después se produce el triunfo definitivo de la revolución cubana!

En ese sentido Fidel plantaba, analizando estos acontecimientos, que «el Moncada fue el motor pequeño que ayudó a echar a andar el motor grande la Revolución Cubana»

Totalmente, porque hubo una derrota militar pero hubo un impacto político que transformó la conciencia de cientos de miles de cubanos. Ahí está el secreto de la victoria en medio de la derrota militar. No quedaron aislados, asaltaron 135 compañeros, seis cayeron combatiendo, muchos fueron apresados por el ejército batistiano y 55 de ellos fueron torturados y ejecutados uno o dos días después, no los mataron combatiendo, los asesinaron después de haberlos apresados. 

A veces surge la pregunta de cómo se salvó Fidel y es interesante porque a Fidel lo salvó un sargento del ejército en actividad que estaba desplegado por orden de sus mandos buscando a los que escapaban del asalto fallido al cuartel Moncada. Y cuando este sargento lo había detenido se lo quieren llevar los que aquí serían los «Gavazzo», los «Silveira», lo que sería la OCOA de aquí, y el sargento prepara su arma y dice «yo a los prisioneros no los entrego aquí, sino que los entrego a mis mandos correspondientes». Ese sargento fue amigo entrañable de Fidel mientras vivió; le salvó la vida. 

En el juicio posterior que es en octubre, tres meses después, es donde se produce el planteo que sirvió para denunciar a la dictadura, es decir, Fidel se transforma de acusado en acusador, hace todo su planteo que sirvió como base programática para las luchas que llevan al triunfo de la Revolución cubana y que conocemos todos bajo el nombre de «La historia me absolverá» que es la frase final de su alegato. La historia no solo lo absolvió sino que lo promovió a ser uno de los líderes principales de la lucha y la libertad de los pueblos del mundo durante todo el siglo XX y parte del siglo XXI y lo mantendrá en la historia con ese carácter. 

El 26 de julio no fue una aventura, un tiro al aire a ver qué pasaba arriesgando la vida de los compañeros y compañeras, fue una visión de la necesidad de conmover al pueblo cubano golpeando duramente a la dictadura sangrienta de Batista que era la que estaba al mando del país. 

Viniendo hacia adelante, en 1958, se produce el bloqueo a Cuba, por parte del imperialismo norteamericano, que atraviesa todo el proceso revolucionario, que busca asfixiar al pueblo cubano y que a pesar de ello, logra enormes avances en salud, educación, solidaridad. ¿Qué podemos reflexionar, en perspectiva, desde aquel 26 de julio, al día de hoy con Cuba bloqueada hace ya tantos años?

El bloqueo tiene más de 60 años. Hay que preguntarse dónde hay otro ejemplo de un país pequeño, de una isla bloqueada que se mantiene firme en medio de problemas muy importantes. Porque para el desarrollo de la solidaridad con Cuba, en el que nosotros como Partido y el pueblo uruguayo, no solo los comunistas, pero siempre hemos estado los comunistas y seguiremos en solidaridad con la revolución cubana, tenemos que preguntarnos qué solidaridad se necesita. Porque a veces se reduce y se dice que la solidaridad es ver cómo aquí se enfrenta a muchos que han venido a vivir a Uruguay y quieren hacer demostraciones con Cuba y están vinculados a determinados sectores fáciles de identificar en Uruguay. La solidaridad es mucho más que eso. 

La solidaridad tiene que ver con la resistencia heroica del pueblo cubano y el hecho de que los cubanos hablan con absoluta claridad de sus errores cometidos a lo largo de estos años y de su situación muy grave, es necesario decirlo, sin ningún problema y a su vez es imprescindible que junto a eso, no se olviden, algunos compañeros de la izquierda, que el bloqueo quiere decir que tu te quedás sin medicamentos y te quedás sin medicamentos, quiere decir que no podés reponer los repuestos de las centrales termoeléctricas y te quedás sin luz; es lo que está pasando estos días y, además, la concentración de permanentes ataques, como la invasión de playa Girón en 1961 pero que continuaron y los sabotajes posteriores a la isla. 

Recibieron la solidaridad del campo soviético, pero eso dejó de existir en el 92, 93 y Fidel, el 26 de julio del 1989, antes que ningún otro en el mundo dijo «si por casualidad, si alguna vez, como hipótesis, la Unión Soviética dejara de existir hay que decir que esta Revolución de Cuba va a mantenerse», bueno, la vida demostró que tenía razón las dos cosas. 

Ahora, la solidaridad concreta desde Uruguay, está muy bien el acto en la Sala Zitarroza, está muy bien todo lo que hagamos, pero seamos más precisos, si Cuba necesita medicamentos nosotros tenemos que reunir medicamentos, si Cuba es atacada en otros aspectos, nosotros tenemos, no solamente que remitirnos a los comunicados y las resoluciones de solidaridad, sino que necesitamos ganar la calle para expresar la solidaridad con Cuba y el repudio al imperialismo norteamericano. No solo con Cuba tenemos que hacer esto, pero Cuba siempre va a estar en el primer lugar. 

¿Qué aprendizajes podemos extraer de aquella toma del Moncada por parte de los revolucionarios y revolucionarias cubanas?

Me parece que el Moncada nos traslada ahora, 69 años después, la vigencia de una cuestión central: cuando los pueblos toman conciencia de la posibilidad y la necesidad de su liberación nacional y de la derrota del imperialismo y sus esbirros, se unen para combatir y mantiene esa unidad y firmeza en medio de todo logra mantenerse y avanzar.

Necesitamos comprender que la solidaridad no puede ser ni una frase de discurso ni solamente una declaración sino la acción firme y decidida que se exprese en repudio a los responsables directo de todo esto: las oligarquías en el continente que viven atacando a Cuba por todos lados y contra el imperialismo norteamericano que es quién opera detrás de todo esto.

Nuestro abrazo al pueblo cubano, al recuerdo de los caídos que no nos impide la alegría porque no fueron por la muerte al combate sino por la vida de su pueblo y nuestros pueblos, nuestra solidaridad con la situación compleja que están atravesando y seamos muy claros, es un problema que tienen que resolver los cubanos. 

Paola Beltrán

Leyenda de foto. Fidel Castro en el histórico juicio dónde termina con la frase «La historia me absolverá». Fuente Cubaxdentro

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