Las razones del paro

El PIT-CNT realizó este martes un paro general parcial con movilización, que, una vez más, tuvo una importante respuesta. También, una vez más, el gobierno de derecha, las patronales y la mayoría de los medios hegemónicos, se dedicaron a cuestionar la oportunidad de la medida y hasta la propia medida en sí y, como siempre, hablaron poco y nada de la plataforma planteada en el paro. Las y los trabajadores luchan, mientras las patronales y quienes las expresan políticamente, hoy en el gobierno, critican que lo hagan. Nada nuevo bajo el sol.

El paro del PIT-CNT, sus reclamos, sus propuestas, no hacen otra cosa que expresar el rechazo de las y los trabajadores organizados y de una parte creciente de la población a una política, implementada desde el gobierno, por la coalición de derecha encabezada por Luis Lacalle Pou, cuyo principal resultado es el crecimiento de la desigualdad.

La derecha y las patronales, alimentadas cada día por la materialidad de la sociedad y las usinas de construcción de ideología dominante, ahora candorosamente llamada relato, matrizan el supuesto éxito de un país en crecimiento donde los emprendedores triunfan. Este proceso de construcción de una sociedad desigual lleva implícita la condena a la protesta, a la organización, a las expresiones colectivas, y, en un sentido más general, a cualquier señalamiento crítico. 

Por eso sale el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Pablo Mieres, a victimizarse y señalar que el paro es “injusto con el gobierno”. Es un formidable ejercicio de prestidigitación política. Una inversión de las responsabilidades. Resulta que según el inefable Mieres no es injusto que mientras crece el PBI, las ganancias de las patronales, los depósitos bancarios, tanto en plaza como en el exterior (hay muchos patriotas distinguidos que sacan sus dólares del Uruguay), caiga el poder de compra de los salarios y las jubilaciones. No es injusto que crezca el PBI y baje el peso de los salarios y la inversión pública en el mismo y lo único que aumente sea la porción que se lleva el capital. No es injusto que crezca la pobreza infantil y adolescente. No es injusto que casi medio millón de personas tenga que mal vivir con menos de 25 mil pesos por mes. No es injusto que más de 400 mil personas estén en inseguridad alimentaria, es decir enfrenten el hambre. No es injusto que crezca un 48% en un año la cantidad de gente que duerme en la calle. Nada de eso es injusto. Lo que si es injusto, con el pobre e indefenso gobierno, es que se pare para protestar por eso.

¿Cuándo se expresa así parece increíble verdad? Sin embargo, ese es el corazón ideológico y político de la práctica y el discurso del gobierno de derecha y de las clases dominantes. La desigualdad, según sostienen, es natural, nace como las chircas, digamos. Los pobres son pobres porque no se esfuerzan, no escogen el camino del emprendedurismo (que ahora se va a estudiar curricularmente gracias a la penosa transformación educativa) y encima se arrogan el derecho de protestar. Mire usted qué barbaridad.

Entonces, lo primero, es reivindicar el paro y la movilización, no solo como justos, sino como necesarios. Razones sobran para el paro. Razones sobran para protestar. Gobiernan para favorecer a un pequeño, muy pequeño, núcleo privilegiado y encima pretenden llevársela de arriba. Una maravilla. Pues fíjese que no, señor ministro, que le va a hacer. Usted integra un gobierno que beneficia a unos pocos y las y los trabajadores se dan cuenta, se organizan y protestan.

El PIT-CNT, central única de las y los trabajadores uruguayos, con mucha fuerza y claridad, hizo visibles las cicatrices de la desigualdad en el cuerpo de nuestra sociedad. 

Reclamó que el gobierno deje de vender un país de las maravillas que solo existe en sus despachos, en los barrios privados (donde se les cuela algún que otro narco, eso sí) y en las grandes estancias y se ocupe de las verdaderas prioridades.

El PIT-CNT denunció que ni en los Consejos de Salarios ni en la Rendición de Cuentas hay una sola respuesta a las urgencias de la mayoría de nuestro pueblo. Por ejemplo, no hay una sola medida, ni una, que establezca aumentos preferenciales para los 500 mil trabajadores que ganan menos de 25 mil pesos. Esa es una reivindicación central de este paro del martes, la plantean los sindicatos que están negociando en los Consejos de Salarios y también lo hizo el PIT-CNT cuando fue al Parlamento en la discusión de la Rendición de Cuentas.

También reclamó recuperación y aumento de salario, justamente para combatir la desigualdad. Reivindicó este aumento del salario denunciando la mentira esgrimida desde las patronales y la derecha de que el crecimiento del salario genera desempleo. Una nueva versión del viejo discurso conservador que busca oponer el salario y el empleo. Desde la tribuna obrera se señaló que el crecimiento del salario influye sobre las jubilaciones y pensiones, que ajustan por el Índice Medio de Salarios, beneficiando a cientos de miles de personas y que, también, impacta sobre el consumo en el mercado interno, favoreciendo a pequeños y medianos comerciantes, industriales y productores rurales, que viven fundamentalmente de él.

El PIT-CNT se solidarizó con ONAJPU y reclamó medidas urgentes para recuperar el poder adquisitivo de las jubilaciones y pensiones, especialmente de las más sumergidas.

El PIT-CNT rechazó el desmantelamiento de las empresas públicas, la entrega de sectores estratégicos de nuestra economía a privados y trasnacionales, en ANTEL, en UTE, en ANCAP. Exigió frenar el desmantelamiento de OSE, que tan evidente quedó en la crisis hídrica, en la que durante más de dos meses el gobierno no aseguró el agua potable a toda la zona metropolitana. Esta política de entrega de soberanía y de sectores estratégicos de la economía a privados, en particular a trasnacionales, quedó expuesta en toda su magnitud en estos días, cuando Katoen Natie, ejerciendo sin pudor el monopolio que tiene gracias al regalo del manejo de la Terminal de Contenedores del Puerto de Montevideo por 60 años, decidió aumentar las tarifas y mostró que tiene más incidencia en el comercio exterior que el gobierno. Una vergüenza.

La central sindical expresó su rechazo a la transformación educativa, impuesta por el gobierno, que reduce la educación a cursos de formación laboral, se hace de espaldas a las y los docentes, que son quienes tienen la masa crítica de conocimiento educativo más importante del país, y sin tomar en cuenta a las y los estudiantes, protagonistas centrales del proceso educativo.

El PIT-CNT, con mucha madurez, la que no tienen ni por asomo las patronales, reiteró una iniciativa que apunta a discutir el futuro del trabajo, su calidad y también la distribución de la riqueza, de la actual y de la que se va a generar con la aplicación acelerada de los adelantos tecnológicos a la producción: la reducción de la jornada laboral sin pérdida de salario. Marcelo Abdala, presidente del PIT-CNT, la calificó como “la principal ley laboral para aprobar en el futuro inmediato” y agregó “nos pone en una ruta civilizatoria para una mejor calidad de vida de nuestro pueblo”.

Es un planteo que será central para todo un período, apunta a que la aplicación de los avances tecnológicos y productivos, que se hacen en una sociedad y en unas relaciones sociales concretas y no en un laboratorio ideal, no aumenten la desigualdad. Es una medida que en el mundo ya está vigente en muchos países, España acaba de conmemorar los 40 años de vigencia de la misma; y también está vigente, total o parcialmente, en varias ramas de actividad de nuestro país, vía los convenios colectivos. Es una medida de una profundidad programática enorme, discute nada menos que la organización del trabajo y democratiza la misma. Tiene un impacto redistributivo enorme. Y, además, apunta a construir una vida mejor para quienes generan toda la riqueza existente. Es de esa profundidad. 

Por supuesto que el PIT-CNT también planteó su decisión de enfrentar la reforma jubilatoria del gobierno, injusta, regresiva, que hará que la mayoría de los trabajadores tengan que trabajar más años, aportar más y cobrar menos jubilación, que generaliza el lucro y la participación de las AFAP y que no resuelve el problema del financiamiento del sistema, que decían que era su objetivo principal. El PIT-CNT reiteró que recorrerá el camino de la democracia directa y dialogará con todo nuestro pueblo sobre este tema.

Todo eso fue el paro del martes. Todo eso de lo que casi no hablan. Pero, por encima de todo, fue la reivindicación de la organización, la unidad y la lucha como los caminos para avanzar en conquistas. Y eso, fundamentalmente eso, es lo que desquicia a las clases dominantes.

Compartí este artículo
Temas