153.300 firmas

La campaña “Afirmá tus derechos”, contra viento y marea, contra mucho viento y mucha marea, va y va. Ayer en una conferencia de prensa realizada en el PIT-CNT se anunció que la Comisión ya tiene en su poder 153.300 firmas.

Si bien todavía faltan firmas y hay que incrementar el ritmo y la profundidad de la campaña en todo el país, 153.300 son muchas firmas. Eso lo entiende todo el mundo. 

Esa realidad, que las firmas se están juntando y hay un importante apoyo popular a la iniciativa de plebiscito, como era de esperar, pone nerviosos y nerviosas a muchos y muchas. En particular a los grandes beneficiados por la reforma jubilatoria de la coalición de derecha: los accionistas de la AFAP, los especuladores financieros y también sus operadores políticos y abogados defensores. 

Es bueno que quede claro que salen con la furia que salen porque defienden una cifra cercana a los 20 mil millones de dólares que le han confiscado al pueblo uruguayo y la posibilidad de confiscarnos miles de millones más con todos los regalos adicionales que les dieron en la reforma jubilatoria del gobierno de la coalición de derecha.

Cómo para no ponerse nerviosos y nerviosas. Y, como siempre ocurre con los sectores del poder y sus expresiones sociales y políticas, cuando la organización popular les cuestiona sus privilegios y se quedan sin argumentos apelan a la mentira, al miedo, a la manija lisa y llana. 

Una muestra de esto fue la comparecencia, una vez más rayana en el ridículo, en el Parlamento, del ministro de Trabajo y Seguridad Social, Pablo Mieres, en la que anunció con cara compungida que todas las plagas bíblicas caerán sobre Uruguay si se juntan las firmas y triunfa el plebiscito, incluso, quizás armado de una bola de cristal que no mostró, incursionó en la futurología paranormal, que no en la prospectiva que es una disciplina seria, viajó en el tiempo y nos contó que dentro de 76 años, si se aprueba el plebiscito, la cosa sería terrible. 

El senador de la 1001 y el Frente Amplio, Osca Andrade en una entrevista radial de la que incluimos un amplio resumen en esta edición, precisamente expresó la necesidad de confrontar con las preguntas falsas que ha planteado la derecha y la campaña de desinformación sobre el plebiscito.

En este editorial ordenamos los argumentos de Andrade en 14 puntos, a los efectos de que sirvan como una respuesta, seria, argumentada y fundamentada contra la campaña de miedo y mentiras.

1. Es necesario plantearnos las preguntas correctas. A la pregunta que han instalado la derecha y el poder de ¿qué pasa con sus ahorros si triunfa el Plebiscito? La pregunta que tenemos que plantear es: ¿qué pasa con su jubilación si triunfa el Plebiscito? 

2. Lo que va a pasar es que en el 92% o 95% de los casos, las jubilaciones van a mejorar y en el caso del otro 5% u 8% va a empatar. Nadie va a perder. En las jubilaciones más bajas la mejora va a ser muy importante, de hasta un 20%.

3. Sobre los argumentos de que no puede estar el tema de las jubilaciones en la Constitución, hay que responder que no es la primera vez que este tema se coloca en un plebiscito y que figura en la Constitución. En el año 1989 hubo un movimiento de jubilados, de todos los partidos, que promovió una enmienda constitucional que establece que en el momento y en el porcentaje que se suban los salarios hay que subir las jubilaciones. Esto lo votaron un 82% de las y los uruguayos. 

4. Esta disposición constitucional ya en la reforma jubilatoria de 1996 fue burlada, porque con la introducción de las AFAP hay una parte de las jubilaciones que no se rigen por los salarios. 

5. Las rentas vitalicias (jubilaciones) que pagan las AFAP son una vergüenza. De 58.590 jubilaciones que pagan actualmente las AFAP, las 5.890 del decil más bajo cobran la suma mensual promedio de 126 pesos. Hay nueve deciles de las jubilaciones que pagan las AFAP que están por debajo de la jubilación mínima. El promedio del 90% de las jubilaciones que pagan las AFAP es de 5 mil pesos. 

6. Esta situación va a empeorar en el futuro porque en la reforma jubilatoria del gobierno de la coalición de derecha aprobada el año pasado, se le dieron mayores potestades a las AFAP que tendrán como resultado un impacto negativo en las jubilaciones futuras. La adhesión al sistema de AFAP tenía un premio que era incrementar la base jubilatoria en un 50% a la hora de jubilarse. Ese premio ya no existe más. 

7. En junio de 2021 el Banco Central del Uruguay autorizó al Banco de Seguros del Estado, que es quien paga las jubilaciones de las AFAP, a duplicar la comisión que cobra por pagar la prestación jubilatoria. Esto va impactar en que las futuras jubilaciones de las AFAP van a ser hasta un 20% más bajas. 

8. La reforma jubilatoria hizo obligatoria la afiliación a las AFAP para todas y todos, cualquiera sea el ingreso. Esto además de limitar gravemente la libertad real de las y los ciudadanos, implica el acceso de las AFAP a cientos de millones de dólares adicionales a los que hasta ahora tenían.

9. Hasta hoy la comisión que te cobraba la AFAP por administrar los ahorros era un porcentaje del aporte jubilatorio que se hace cada mes cuando se tiene trabajo. A partir de la reforma jubilatoria se habilita que cuando el trabajador o la trabajadora quedan desempleados las AFAP descuenten su comisión del ahorro jubilatorio. 

10. Hay una disposición que afecta a las y los trabajadores que tienen actividad bonificada del Estado, el sector más impactado es la educación. A las maestras por cada tres años de aportes les computan 4. Cuando esa maestra se jubilaba la AFAP le consideraba esos años de aportes bonificados como un ficto de edad y le mejoraba el cálculo de la prestación. A partir de la reforma jubilatoria eso desapareció.

11. La universalización de las AFAP también implica que varias cajas van a pasar a aportar a las AFAP, escribanos, bancarios, etc. Cada una de estas cajas va a recibir el mismo monto que el trabajador aporte a las AFAP como subsidio por 40 años.

12. El aumento de la edad jubilatoria a 65 años genera que un trabajador de la construcción, que una doméstica, un trabajador rural, de la industria frigorífica, que ya tiene 30 o 35 años de aportes y queda desempleado a los 60 o 61 años, está condenando a entre dos y cuatro años de espera para cobrar su primera jubilación. Esto en un período de edad en la que es muy difícil conseguir empleo.

13. La realidad es que hoy el trabajador o trabajadora uruguaya en promedio se jubila a los 64 años, esto se debe a que a los 60 tiene el mínimo jubilatorio, que es muy bajo, entonces sigue trabajando unos años más porque por cada año que va incorporando de aporte y retrasa su jubilación, mejora un 3% su jubilación. Con la reforma jubilatoria ahora el mínimo recién lo va a tener a los 65 años y para mejorar la jubilación tendrá que trabajar, en caso de que pueda, hasta los 70. 

14. En cuanto a lo que señalan del esfuerzo fiscal que implicaría el aumento de la jubilación mínima a una cifra igual al salario mínimo, hay que destacar que los que dicen que no hay recursos si tuvieron recursos para afectar el IASS beneficiando a las jubilaciones más altas. El actual gobierno ha congelado las jubilaciones y pensiones y les ha hecho perder poder adquisitivo. Si se hubiera mantenido en estos cuatro años la política de los gobiernos del Frente Amplio en cuanto a la jubilación mínima y las jubilaciones, que llevó a que la jubilación mínima se triplicara, esta estaría casi igual que el salario mínimo.

Estos son algunos de los argumentos centrales para enfrentar la mentira y el miedo y juntar las firmas que hacen falta para habilitar el plebiscito. El plebiscito es una iniciativa popular para enfrentar uno de los componentes más duros del gigantesco ajuste neoliberal que el bloque de poder, a través de la coalición de derecha en el gobierno, ha implementado contra nuestro pueblo.

La derecha lo sabe por eso reacciona con la furia que reacciona. El plebiscito es parte de lograr que se expliciten los dos proyectos de país. Que se discutan proyectos de país con toda la ciudadanía.

La polémica es con el bloque de poder, la derecha y su proyecto de país. Se trata de hablar con cientos de miles, convencer a cientos de miles y conseguir las firmas. Esa es la tarea central y de esa manera contribuir a que la síntesis política e ideológica que toda nuestra sociedad generará este año se resuelva, mayoritariamente, a favor de la perspectiva popular.

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