“Inmensamente humano”

Nombran Atahualpa del Cioppo al Liceo 2 de Canelones, la intervención del senador Oscar Andrade.

Este martes 4 de junio el Senado resolvió nombrar al Liceo 2 de Canelones Atahualpa del Cioppo. Las barras estuvieron desbordadas para homenajear a uno de los más destacados dramaturgos y poetas de nuestro país y del continente.

Estuvieron presentes familiares de Del Cioppo, creadores de la música y el teatro, como Pepe Vázquez, docentes, el integrante del CODICEN por los docentes, Julián Mazzoni, el intendente de Canelones, Marcelo Metediera y el secretario general del PCU, Juan Castillo, entre otras y otros.

Oscar Andrade agradeció a la bancada la postergación de la fecha prevista para poder “organizar la convocatoria a la familia, a la comunidad educativa, a las autoridades y muy especialmente al teatro independiente, en el sentido de que es de una enorme significación que un liceo de su querido Canelones lleve el nombre de alguien tan inmensamente humano como don Atahualpa del Cioppo”. 

Explicó que su padre y su madre llegaron de Italia, uno sastre y la madre que heredó una empresa funeraria “en Canelones”. “Al poco tiempo se mudan a la Ciudad Vieja cerca del teatro Cibils y todos los fines de semana el padre lo llevaba al teatro”.

“Cuenta Don Atahualpa que había dos divas en el teatro, una de ellas pasó por la calle cuando Atahualpa jugaba con sus amigos al fútbol, el convoca a la barra y negocia la entrada de sus amigos al ensayo, terminan los niños en el escenario con la vedette y terminan, ese día, los niños haciendo teatro”, dijo.

“Atahualpa vuelve a Canelones, fruto de la separación familiar, vuelve a conectarse con el teatro, en el Colegio Nuestra Señora y pasa a ser cronista, con 10 años. Escribe una crítica teatral en el diario La Reacción, cuyo lema era “Todo por Dios y la Patria”, la crítica fue dura y los responsables de la obra van a la redacción del diario a pelearse con el cronista y se encuentran con un niño de 10 años”, explicó. 

Andrade añadió que Del Cioppo “como futbolista conoce al Pepe Nasazzi. Voy a reivindicar algo por razones de procedencia, el Pepe Nasazzi era marmolero, era de la construcción. Es más, cada vez que Uruguay fue campeón del mundo el capitán era un trabajador de la construcción, Nasazzi en el 24, 28 y 30 y Obdulio, que era peón de albañil en el 50”.

“Del Cioppo jugó al fútbol, lo traen a Wanderers, uno mira la figura de Del Cioppo y piensa que tendría que ser un 10 habilidoso o un puntero, pero no, era lateral izquierdo y era guerrero. Todavía no era Atahualpa, era Américo Celestino y tenía esa doble condición de futbolista y poeta, decide usar un seudónimo Atahualpa, por un autor mexicano, luego lo adopta como nombre. Pero como el Uruguay es muy chico el plantel de Wanderers se entera que Atahualpa era Américo Celestino que estaba jugando con ellos y lo recibe recitándole uno de sus poemas”, dijo.

Explicó que “con su primera esposa, María Ofelia, forman un grupo teatral, del que Del Cioppo diría después: Hacíamos Brecht sin darnos cuenta; cuando hacían presentaciones del tipo “Que se acaben los pobres del mundo” o “La Negra Jesusa””.

El senador narró que “dos expresiones quijotescas del teatro independiente, como el Teatro del Pueblo y La Isla de los Niños, deciden fundar El Galpón. En lo que significó después, un aporte fundamental, invalorable, a la cultura del país”. 

“En el año 1940 Del Cioppo se afilia al Partido Comunista de Uruguay, en el que militó 50 años. Y por ser afiliado al Partido Comunista, en el año 1946, en el banco en el que trabajaba desde hace 23 años, lo despiden. Es importante recordar esto porque estas persecuciones se olvidan y tenían que ver con la guerra fría que se instalaba en Uruguay con estas lógicas”, enfatizó Andrade.

El senador destacó el encuentro de El Galpón con Bertolt Brecht, a través de la “Opera de los dos centavos”. “Con Brecht empieza a haber una comunicación muy rica, entre forma y contenido, entre la condición humana y las condiciones históricas que relacionan a la condición humana. Y como el teatro en esa combinación rica, multifacética, expresa posición”, dijo. 

“Atahualpa del Cioppo iba por los centros de trabajo, en particular por las obras de la construcción a recitar poesía. Y el Papá de Raquel Diana le decía: No te das cuenta que no te escuchan, que es una tarea que no está teniendo resultado. Y Del Cioppo le respondía que el arte es generosidad, que siempre algo queda”, sostuvo. 

Andrade continúo explicando que “la situación para los teatros fue cada vez más dura, hubo veces que los teatros fueron baleados, hubo atentados contra los teatros. Hubo un vínculo muy fino entre el teatro independiente y el movimiento de trabajadores. El teatro fue duramente perseguido, prohibido, prohibida China Zorrilla, prohibido Villanueva Cosse, prohibido Del Cioppo, prohibido El Galpón”. 

“El punto B del decreto 254/76 que cerró El Galpón, mire lo que dice: “La invariable solidaridad con toda labor de agitación y de deterioro de la situación política, económica y social que impulsa la CNT”. Es una medalla que los infames acusaran de tal maldad al tetro El Galpón”, indicó.

“El exilio es duro. La anécdota con Mario Benedetti y la obra “Pedro y el capitán” es maravillosa. Don Ruben Yáñez se encuentra con Mario en Cuba, eran parte del jurado de Casa de las Américas. Mario le dice: Yo estoy haciendo una novela: Yáñez le contesta: Precisamos que hagas una obra. Y Mario le reconoce que de dramaturgo no anda. Yáñez le insiste en que precisan que esa novela sobre la relación entre el torturado y el torturador sea una obra de teatro. Entonces Mario queda de ir a México a presentarles el borrador a Del Cioppo y a Ruben, sin mucho entusiasmo. Y es de las pocas veces que a la obra no le tocan ni un punto ni una coma. A todos los que pudimos verla nos pegó un enorme sacudón”, manifestó el senador. 

Andrade recordó que “Del Cioppo decía: Soy fanático solo de una cosa, del artiguismo. Y se ponen a armar “Artigas general del pueblo” en México, con el apoyo de la UNAM. Lo que hizo El Galpón en México es extraordinario, 2.500 funciones, en el exilio, entiendo la cultura como una trinchera. Le piden a Zitarrosa que haga una canción para la obra y el Flaco, llorando, les dice que no puede crear nada desde el exilio. Pero participa del evento donde presentan la obra. Y presentan la obra “Artigas general del pueblo” un 13 de diciembre porque es el cumpleaños del general Seregni, que estaba preso acá”.

Andrade reveló que “a la salida de la dictadura, cuando se hizo el primer congreso del SUNCA luego de recuperada la democracia, hubo dos menciones, a José D´Elia y a don Atahualpa. El SUNCA le regaló a Del Cioppo un casco amarillo. Y este ser humano increíble se conmovió, se puso el casco amarillo”. 

“Atahualpa fue un poeta maravilloso. Escribió una poesía que decía: He de partir un día, no se sin con el alba, fresca pulpa de luz. No se si con la noche, sonámbula lunaria, cuya inquietud azul se estremece en los brazos de la Cruz de Sur. He de partir un día, sin temor de la muda Esfinge de la suerte, sin saber si camino para hallar la alegría, sin saberme andarín sobre tablas de muerte. Mi inquietud es madura como el sol en enero, yo presiento las sendas, mi fervor y mis ansias. Tengo el alma suspensa como si fuese un ala y el espíritu claro cual si estuviese en gracia. Sibila misteriosa que enguardas mi destino, muéstrate siempre huraña y hazme duro el camino, porque quiero ir sangrando mi canción por las rutas hasta dejarla limpia de su impureza vieja. Fatigaré mis cantos hasta dolerme el eco, iré clamando a todos por un pan de silencio, pidiéndole unas manos, se hagan cuenca de música, para beber el agua celeste, de unos ojos que se quedaron ciegos de tener tanto cielo. Luego, cuando el regreso, ya vendré resignado, seré un poco más triste, pero mucho más claro, sobre el estoicismo que hace del hombre un santo, por irme despojado por haber ido dándome hasta dejar desnuda la entraña de mi canto”, sostuvo.

“Yo pensaba hoy, que lindo para el o la liceal de Canelones, entrar a un aula, a un centro educativo de su departamento y que lleve el aula de Atahualpa, que lleve el nombre de lo sublime, de la estética, de la dignidad, de la ética, de la solidaridad, del compañerismo. Qué bueno, que en esa pelea por las memorias que engrandecen, dijera Zitarrosa, podamos tener hoy, en esta poblada soledad, la alegría de homenajear a uno de los más brillantes creadores”, concluyó Andrade.

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