En la sala Paulina Luisi del Anexo del Palacio Legislativo, se llevó adelante una nueva charla en el marco del Ciclo “Hacia una estrategia nacional de desarrollo” organizada por la bancada 1001. En esta oportunidad el tema fue: “Impuesto al 1% más rico para erradicar la pobreza infantil. Estructura, fundamentos e implicancias de una medida clave”.
Expusieron el Dr. en Economía Mauricio Da Rosa, el politólogo Gabriel Delacoste, la Senadora Constanza Moreira, Carolina Spilman por el PIT-CNT y el Senador Oscar Andrade.
A continuación compartimos los principales conceptos vertidos por Carolina Spilman, vicepresidenta adjunta del PIT-CNT y responsable de la Secretaría de Género, Equidad y Diversidad de la central sindical.
Spilman inició reafirmando la propuesta del PIT-CNT de gravar al 1% con mayor riqueza, propuesta que, señaló, no es nueva, ni un “invento del movimiento sindical” y “mucho menos” improvisada. “Gravar el 1% más rico es una medida concreta, necesaria y urgente” dijo y recordó que fue planteada formalmente en el acto por el 1 de mayo “porque la pobreza infantil en Uruguay llegó a niveles realmente inaceptables y entendemos que no alcanza con constatar la realidad, tenemos que nombrarla con precisión, sin filtros y con absoluta claridad para poder transformarla” afirmó.
La secretaria de género del PIT-CNT recordó que “la pobreza infantil tiene también cara de mujer” y que “en este país, la mayoría de los hogares empobrecidos están encabezados por mujeres que crían solas, que sostienen con lo que no alcanza, que trabajan en la informalidad, en los sectores peores pagos o que ni siquiera acceden a un salario. Mientras tanto cargan sobre sus espaldas el peso de un sistema que les impone el trabajo doméstico y de cuidados como una obligación naturalizada sin reconocimiento y sin respaldo”.
“No es casualidad – aclaró – es el resultado de una estructura que concentra riqueza arriba y reparte pobreza abajo. La desigualdad no es una opinión es un dato irrefutable. Se puede ver, se puede medir y cuando miramos los datos, lo que aparece es un mapa de injusticia que afecta, con especial crudeza, a las mujeres y a las infancias”.
También aclaró que no se trata solo de ingreso sino también “de condiciones de vida digna, las que solamente se pueden alcanzar con políticas públicas transformadoras, con un Estado con recursos y presente mediante una voluntad clara de intervenir”.

Tenemos que cambiar el chip, el chip de una economía puesta al servicio del mercado, a una economía que esté verdaderamente al servicio de las personas, que garantice derechos, que ponga la vida en el centro, que distribuya con verdadera justicia social.
Sobre el sistema fiscal dijo que “necesitamos un sistema fiscal que deje de proteger privilegios y empiece a sostener derechos. Un sistema que recaude donde hay en abundancia y de sobra para garantizar salud, educación, seguridad, vivienda, cuidados y trabajo digno para quienes más lo necesitan”.
Más adelante afirmó que “no hay niñez con derechos si las mujeres que los crían viven en la precariedad y desprotegidas por el propio Estado que termina siendo cómplice de estas inequidades que golpean los ojos de todas y todos. No hay justicia si la concentración de la riqueza sigue siendo intocable. Y subrayamos, una vez más, que esto no es solo un reclamo del movimiento sindical, es una conversación global que incluso atraviesa sectores ajenos a la izquireda, porque – señaló – la acumulació desmedida reproduce pobreza, desgasta la democracia, destruye cohesión social y normaliza los privilegios”.
“¿Qué estamos esperando para actuar? – se preguntó y subrayó que desde el PIT-CNT vienen proponiendo “un camino claro: impuesto a las grandes fortunas, Sistema Nacional de Cuidados con presupuesto real, salarios dignos para las trabajadoras más postergadas, reforma tributaria progresiva con enfoque de género y de clase”.
“No queremos más parches, queremos transformación estructural para cambiar la realidad porque ahí donde hay desigualdad crónica tiene que haber respuesta política y si esa respuesta no llega desde el poder económico, entonces, nos toca a los trabajadores y trabajadoras seguir empujando desde donde sabemos, en las asambleas, en los barrios, en las ollas, instalando el tema desde las bases y también desde las calles”, afirmó.
Spilman cerró su intervención diciendo que “la pobreza no es una fatalidad, es la falta de respuesta política y nuestro papel, el del movimiento sindical, es estar siempre del lado de la vida digna, de la equidad y la justicia social. En este sentido, hacemos, desde este espacio que hoy nos toca compartir, un llamado a todos y todas a involucrarse en este tema que debe incluir a la academia, a un sistema político mucho más comprometido y a todos los movimientos sociales. Solo así podemos revertir una realidad que nos interpela y nos duele profundamente”.






















