El 19 de agosto es el día de la trabajadora doméstica lo que implica un feriado pago y no laborable establecido en la ronda de salario del año 2008.
En Uruguay, quienes se emplean en este sector representan una proporción significativa de las mujeres ocupadas, tratándose además, de una ocupación feminizada en extremo ya que el 99% de quienes realizan trabajo doméstico son mujeres.
Luego de años de invisibilización y discriminación, en 2006, en el primer gobierno del Frente Amplio, se reconocen sus derechos laborales mediante la ley 18.065.
En esta ley se establece la limitación de la jornada laboral, los descansos, el salario y la categoría para poder negociar en los consejos de salarios, la indemnización por despido, la edad mínima para trabajar y derechos de atención en salud a la vez que establece obligaciones para los empleadores como extender un recibo de sueldo y la habilitación del MTSS para realizar inspecciones en caso de sospecha de vulneración de derechos laborales.
Luego, en la Ronda de Convenio Colectivo del 2008 se establece el 19 de agosto como el día de la trabajadora doméstica.
En 2024, conmemorando su día, el Sindicato Único de Trabajadoras Domésticas (SUTD) inauguró su sede central en la calle Lima 1730. La casa fue adquirida por el sindicato a través del Fondo Social de Trabajo Doméstico, firmado en 2016 para el fortalecimiento del sindicato.
En ese entonces, señalaron que la realidad de las trabajadoras en el interior del país es más compleja puesto que a pesar de la existencia de leyes que aseguran sus derechos estos se ven vulnerados, por ejemplo, en lo que refiere al salario mínimo. También existen situaciones de acoso sexual, la compleja situación de las trabajadoras migrantes que muchas veces desconocen sus derechos y la dificultad para denunciar porque al encontrarse solas frente al empleador en el ámbito privado, es la palabra de la trabajadora frente a la palabra del empleador.
Iris Cabral, afrouruguaya, nacida en 1915 y fallecida en mayo del 1936, militante política y periodista, fue la impulsora de la creación del primer sindicato de trabajadoras domésticas en el primer Congreso de Nacional de Mujeres de Uruguay en abril del 36′, un mes antes de su repentino fallecimiento. Desde entonces hasta hoy, las trabajadoras domésticas continúan avanzando y defendiendo sus derechos laborales.























