En la semana se desarrollaron tres acontecimientos políticos, estrechamente relacionados entre sí: los cientos de asambleas del Día del Comité de Base del Frente Amplio (FA), la discusión en torno al Presupuesto Nacional y diversas instancias en torno a la iniciativa de gravar al 1% más rico de la población para combatir el drama de la pobreza infantil, con destaque de una en particular realizada en Colonia.
Por supuesto que son de diferente dimensión, pero están unidas por un objetivo común: promover el debate de ideas, la lucha ideológica y el protagonismo popular organizado para construir un país más digno, para acercarnos al mandato artiguista de la pública felicidad.
En el editorial anterior abordamos la importancia del Día del Comité de Base, de cómo estos siguen expresando la esencia del frenteamplismo. La jornada del 25 de Agosto, que se continuará este fin de semana, mostró la enorme potencialidad de esta herramienta política popular.
En ese mismo día y después, se continuó la discusión del Presupuesto Quinquenal, cuya elaboración está culminando. Se denunciaron las dificultades que el gobierno nacional del FA enfrenta, en el mundo, en la región y en Uruguay. En lo referente a nuestro país debido a que el gobierno de derecha dejó el déficit fiscal más grande de los últimos 35 años, mayor endeudamiento, un agujero para los fondos del Estado de casi mil millones de dólares para este año, y, por encima de todo, una deuda social enorme, crecimiento de la desigualdad, la pobreza infantil, etc.
En ese marco debemos valorar el debate abierto por la iniciativa de gravar con un 1% al 1% más rico de la población para combatir el drama de la pobreza infantil. Hoy queremos destacar especialmente la actividad realizada en Colonia del Sacramento el martes 26 de agosto. Fue convocada por la 1001, el Partido Socialista, Casa Grande y el Partido por la Victoria del Pueblo, contó con la participación de los senadores Oscar Andrade y Gustavo González, la senadora Constanza Moreira, el inspector nacional de Trabajo, Luis Puig y el magíster en Historia Económica Juan Geymonat, integrante del grupo técnico que está elaborando una propuesta junto al PIT-CNT. La actividad fue, en sí misma, una muestra clara de la potencialidad política que tiene el debate que genera la iniciativa, por su convocatoria y por su contenido.
Geymonat refutó los principales argumentos de la derecha contra la iniciativa. Sostuvo que no es cierto decir que solo con crecimiento económico se va a superar la pobreza infantil, que hay que ver como participa la población de ese crecimiento. Cuestionó la afirmación de que el país no soporta más impuestos, señalando que no se piensa en un impuesto nuevo sino en modificaciones al Impuesto al Patrimonio de las Personas Físicas y agregó que el 1% más rico tiene ingresos mensuales promedio de 15 mil dólares y que no se puede sostener que no tienen mayor capacidad contributiva. Polemizó con la idea de que no se puede tocar al gran capital porque se va y señaló que se puede gravar a las personas físicas estén donde estén. Fundamentó que es falsa la idea de que se va a golpear al aparato productivo y a gente que no es tan rica y explicó que el impuesto tiene un mínimo imponible y que el aporte es por lo que supera ese mínimo, que el diseño se busca que sea progresivo. Afirmó que la propuesta es conservadora en lo que pretende gravar, pero que aun así tendría una recaudación muy importante y permitiría realizar “un shock” de inversión de recursos para atender la situación de la infancia.
Andrade indicó que lo primero es asumir el drama de la infancia, con 1 de cada 3 niños y niñas en la pobreza, 4 de cada 10 con problemas de seguridad alimentaria en los barrios de contexto crítico, con niveles terribles de violencia contra las niñas, niños y adolescentes, y, también, que la mitad de las y los niños viven en situación de precariedad habitacional.
El senador de la 1001 y el FA dijo que hay que construir la conciencia social sobre este problema, que definió como una tragedia, y la capacidad de indignarnos con ello y asumir el compromiso de enfrentarlo.
La izquierda milita contra las desigualdades, explicó y agregó que esta iniciativa permite dar la lucha de ideas y explorar los caminos para, asumiendo las restricciones que son reales, construir síntesis políticas y sociales superadoras de esta situación.
Esto, que señaló Andrade, es válido para enfrentar el drama social, político y ético de la pobreza infantil, que no puede esperar, pero también en un sentido general.
Porque es cierto que hay restricciones, mundiales, regionales y en el país, para hacer posible el Programa del FA y las transformaciones sociales que este promueve, pero también lo es que el camino no es quedarse con ese dato y limitar la acción de gobierno y menos aún la lucha política e ideológica en la sociedad.
Esta conclusión, con sus matices, vale también para el Presupuesto. Las restricciones son ciertas, pero el período de gobierno es de cinco años, no puede asegurarse en el primer año que no se puede cumplir el Programa. Es un error político, no se conoce aún como será la situación de los próximos años, pero, además, el propio Programa plantea cómo incrementar los recursos para cumplir con los compromisos. Gobernar tiene un componente técnico, claro está, pero es una tarea esencialmente política; hay decisiones del gobierno y también hay y habrá luchas políticas y sociales que van a transformar la realidad, hay que proponerse darlas. La lucha ideológica, política y social, la construcción de síntesis sociales superadoras, son parte fundamental de la transformación de la sociedad.
La iniciativa de gravar con el 1% al 1% más rico tiene el valor de impulsar esa lucha de ideas, de promover organización y movilización, por eso es importante y por eso contribuye al desarrollo general de la transformación social.
Se trata de levantar y defender las iniciativas necesarias para dar respuesta a los problemas que enfrenta nuestro país, y, junto con ello, construir el tamaño de pueblo organizado necesario para hacerlas avanzar, fortaleciendo la unidad de las herramientas políticas y sociales del pueblo.
Se trata, en definitiva, de construir un país más digno. Es una causa hermosa por la que convocar a luchar.






















