El presupuesto: entre el avance y el conformismo

UJC

Comúnmente entre la gente se habla de ver “el medio vaso” vacío o lleno cuando las expectativas que tenemos sobre algo no se cumplen al 100%. Esto es un poco lo que sentimos que está sucediendo con muchos aspectos de nuestro gobierno, y particularmente con las prioridades que se expresan en el presupuesto nacional.

Es claro que con el cambio de gobierno el centro de las políticas desplegadas cambió, nos encontramos con un gobierno mucho más sensible a las demandas de las personas y que en un contexto restrictivo económicamente ha tomado medidas para abordar las principales problemáticas que tiene nuestra población. Pero es justo decir que, también ha sido timorato en abordar soluciones a problemas estructurales que son parte de la estructura de desigualdad que existe en nuestro país, incluso muchas veces comprando el discurso de la derecha. No es casualidad que en la última encuesta de Opción Consultores salga que el 43% de los uruguayos considera que la gestión del gobierno no es “ni buena ni mala”. De nuevo, la cuestión del vaso medio vacío o medio lleno. O en criollo, el gobierno esta yendo bien, pero tiene que acelerar para no quedarse en el repecho.

En particular, y hablando directamente del presupuesto, es cierto como dijimos que nos encontramos con un país que tenía ciertas complejidades económicas, por supuesto que no las desconocemos y que entendemos que se deben al carnaval electoral de la derecha, que en su último año de gobierno intentó mover la economía para que no se note los desastres que estaban dejando, en esa ronda de amigotes (todos varones porque como dijo la propia Loli a Lacalle no le gusta que las mujeres se destaquen mucho), con acomodos, corrupción y favores. Pero también por ello, y para atender todas las necesidades que tenían muchísima prioridad es que entendemos se debió buscar recursos en los sectores más poderosos.

Desde la academia y los movimientos sociales se lanzó hace poco la idea de que habría que comenzar a pensar en gravar al 1% más rico de nuestra población, es decir a los millonarios. Una ínfima parte de la población que gana demasiada plata y que podría ayudar a contribuir con los objetivos que nos marcaba nuestro programa de “Avanzar en la transformación del sistema tributario reduciendo impuestos al consumo y fortaleciendo la imposición a la renta, el gran capital y el patrimonio con el criterio de progresividad. Con el objetivo de avanzar en la reducción de la desigualdad, estudiar las formas para incrementar el aporte fiscal por concepto de dividendos y utilidades, así como los patrimonios y las transferencias patrimoniales de muy alto porte y los depósitos en el exterior. Las modificaciones en la política tributaria tendrán como concepto que paguen más los que tienen más riqueza y más ingresos, aliviando la carga tributaria sobre los que menos tienen”. 

Desde varios sectores del propio gobierno se nos decía que no podíamos discutir sobre eso porque el compromiso era no subir impuestos. Parecía que la discusión estaba saldada, pero en el presupuesto se introducen 3 nuevos impuestos. El impuesto a las multinacionales que hace que ese impuesto global se tribute aquí y no en su país de origen, el impuesto “Temu” que coloca el IVA en las compras de productos en el exterior lo que hace que la compra sea un poco más competitiva con los productos locales y el impuesto a la renta de productos y depósitos en el exterior. 

Como dijimos, estas medidas van en la dirección correcta, son justas y graban al capital y no al trabajo. Es parte de cumplir el programa, y podríamos decir que son propias de un gobierno que piensa en los sectores populares, sin embargo, la recaudación de estas medidas no se compara con la propuesta del 1%. Está claro que la discusión de la carga impositiva y de los nuevos impuestos ya cayó, es un corsé que nos auto impusimos y que no tiene ninguna validez, nuestro objetivo es una sociedad más decente para vivir y a eso es a lo que tenemos que apuntar más allá de antinomias que nos quiere imponer la derecha. Es hora de discutir si queremos de verdad ir contra las desigualdades y generar recursos para atender demandas que nuestra sociedad requiere.

El aumento presupuestal como dijimos tiene un pequeño valor incremental, si bien se centra en priorizar muchas cosas justas también pone el foco en controlar tanto el famoso “déficit fiscal” así como no tocar a aquellos que se siguen forrando que hay áreas que prácticamente quedan desatendidas. 

Vamos a repasar alguno de los mejores avances de este presupuesto, que debemos defender con uñas y dientes: 1) Se aumentará el bono crianza un 50% con la Tarjeta Uruguay Social. 2) Se aumenta el presupuesto para atender a las personas en situación de calle, un drama de nuestra sociedad, con medidas como el aumento de los centros 24hs que buscarán ampliar hasta un 22% los cupos ya existentes. 3) El bono escolar para niños en situación de vulnerabilidad y el aumento de la cantidad de becas butiá que se van a destinar 4) El aumento de escuelas de tiempo extendido 5) Un aumento considerable en el presupuesto de salud para bajar los tiempos de espera de especialistas, así como un aumento del presupuesto en ASSE para que ningún compatriota le falte medicamentos 6) Un aumento en el presupuesto destinado a atender Salud Mental, algo que nos afecta directamente a las jóvenes. 7) Se destina importantes recursos para reformar el sistema penitenciario creando nuevas cárceles, mejorando la situación de hacinamiento, así como volviendo a fortalecer la idea del policía comunitario. 

Está claro que estas medidas, que son algunas de las más importantes que aparecen en el presupuesto, deben defenderse y debe señalarse que solo un gobierno de izquierda podría haberlas implementado. Que está claro que se toca algunos intereses y se busca priorizar a quien más lo necesita. El hecho de que el Frente comience a recorrer los barrios junto con los ministros, como hizo esta semana en el Club Progreso, es algo a destacar que puede colocar la perspectiva que se necesita desde las bases para poder mejorar este proceso.

Siguen faltando cosas, por ejemplo, en la Universidad de la República que ha sido una de las grandes perjudicadas por la falta de capacidad del gobierno de encontrar espacios fiscales que permitiera asignar, al menos parte, del aumento que la Universidad estaba haciendo. La FEUU y el conjunto de la Universidad se encuentran en una situación de conflicto con el gobierno. Nos encontramos con varios sectores que están en conflicto.

A nosotros y nosotras, en la UJC Y el Partido Comunista, nos verán siempre del mismo lado. Defendiendo las conquistas que logra el gobierno, del que somos parte, y al mismo tiempo tirando, movilizados en la calle, para que las demandas, algunas impostergables, de nuestra sociedad se cumplan, no se retrasen y se prioricen las agendas de nuestro pueblo por sobre el interés de unos pocos. Estamos convencidos y convencidas que el gobierno tendrá la capacidad de escuchar a su pueblo y que al final de la discusión presupuestal podremos decir que, si bien teníamos un presupuesto de avance, ahora tenemos un presupuesto que contempla las principales necesidades de nuestro pueblo. Podremos decir con orgullo que “supimos cumplir”. 

Y si no logramos los acuerdos necesarios, porque de eso también se trata esto de los votos en el parlamento, sepan que no nos cansaremos de marchar por los derechos de los más por sobre los intereses de los menos.

Compartí este artículo
Temas