El gobierno del Frente Amplio presentó este domingo, en el plazo constitucional, el Proyecto de Ley de Presupuesto. El proyecto presentado tiene 700 artículos. El Presupuesto es una ley de enorme relevancia, una herramienta fundamental para gobernar: es la materialización de la política en acciones de gobierno.
Como ya hemos informado y se ha señalado públicamente el Presupuesto que presenta el gobierno del Frente Amplio parte de una serie de restricciones que son reales y objetivas. A nivel internacional, la crisis que enfrenta el capitalismo, con niveles de crecimiento reducidos, las consecuencias negativas y la incertidumbre que genera la guerra comercial desatada por el gobierno de EEUU encabezado por Donald Trump. A nivel regional una situación económica muy difícil en Argentina, agravada por el neoliberalismo salvaje y la corrupción rampante del gobierno de Javier Milei y situaciones macroeconómicas complejas en otros países del MERCOSUR. En nuestro país, la compleja situación económica, y, particularmente en las finanzas públicas que dejó el gobierno de la coalición de derecha, encabezado por Luis Lacalle Pou: el déficit fiscal más grande los últimos 35 años y un agujero de casi mil millones de dólares para este año, generado entre deudas no pagadas, en ASSE, ANEP, obras como el Ferrocarril Central, etc., y el adelanto para que se cobraran el año pasado ingresos que debían haber sido para este, como liquidaciones de impuestos de UTE y otros entes del Estado.
Es en el marco de esas restricciones, que no se pueden discutir, que se presenta un Presupuesto que igualmente propone un incremento cercano a los 140 millones de dólares en el primer año y que llegará a los 240 millones al final del período.
El presupuesto presentado por el gobierno nacional tiene tres prioridades estratégicas: 1) el crecimiento, que implica inversión pública y privada, apoyo y desarrollo de la ciencia y la tecnología y la generación de trabajo de calidad; 2) reducir la pobreza y disminuir la desigualdad, para ello, fortalecer la matriz de protección social y dar respuesta a las situaciones más graves de vulnerabilidad social, en particular las infancias, la niñez y la adolescencia; 3) la seguridad para mejorar la convivencia ciudadana, con inversión en recursos y medidas concretas.
Lo primero a destacar es que las prioridades estratégicas son claramente diferentes a las del gobierno de derecha. Ni en el Presupuesto, ni en ninguna de las Rendiciones de Cuentas del gobierno de derecha se planteó nunca como un problema, y, por lo tanto, mucho menos como una prioridad a resolver, la desigualdad. Que en realidad fue el principal resultado de las políticas aplicadas por el gobierno de derecha, lo que más creció en nuestro país fue la desigualdad.
Es un elemento para destacar que el Presupuesto del gobierno del Frente Amplio se proponga como una prioridad, y le otorgue carácter estratégico, a la reducción de la pobreza y la disminución de la desigualdad. Mucho más, cuando, como veremos, esa definición se sustenta posteriormente en la asignación de recursos.
Entonces, en primer lugar, hay un planteo correcto, coincidente con las prioridades del Programa de gobierno y las definiciones políticas de la izquierda, de las prioridades en el Presupuesto. Como señalamos más arriba al combate a la pobreza y la desigualdad, le acompañan el crecimiento, con el componente central de la generación de trabajo de calidad y la seguridad, como elemento fundamental para mejorar la convivencia ciudadana y desde una perspectiva integral y no solo con una mirada represiva.
El destino de los fondos incrementales del Presupuesto acompaña esa definición de prioridades. Más de un 40% están destinados a niñez y adolescencia, en múltiples programas e iniciativas, como el Bono Crianza, destinado a los hogares con niños, aumentando la cobertura y el monto; el Bono Escolar, dirigido a las y los niños con menores recursos, cuyo monto fue elevado a 2.500 pesos anuales y cuya cobertura ya se amplió y se ampliará más; el programa del MIDES “Crece desde el Pie”, que incorpora una mirada integral hacia los hogares con niños en situación más vulnerable, tanto desde el punto de vista habitacional, como de salud. Dos de las medidas que más relevancia adquieren son, sin duda, la elevación del monto y el alcance, por cuatro veces, de las Becas Butiá, para las y los alumnos de secundaria con menos recursos, se pasará de 14 mil a 70 mil becas; y la duplicación de la cobertura de alimentación para alumnos de contexto crítico en Secundaria y UTU, pasando de 20 mil a 40 mil. Un 15% está destinado a Seguridad, ingreso de dos mil policías, ampliación de cupos carcelarios, creación de direcciones de combate al cibercrimen, etc. Un porcentaje muy importante va a salud.
También van en la dirección correcta, de que paguen más quienes más tienen, las adecuaciones tributarias, en particular que las trasnacionales tributen por sus ganancias en Uruguay y gravar las ganancias financieras de los activos de residentes en el extranjero. Es cierto, que son de menor alcance que otras iniciativas en discusión como gravar con un 1% al 1% más rico de la población, pero no es menos cierto que reflejan una concepción muy diferente a la del gobierno de derecha que aumentó el IVA y gravó los ingresos de los trabajadores.
Otro aspecto importante y a rescatar es la modificación de la regla fiscal, que el gobierno de derecha introdujo, pero no cumplió, se mantienen el tope de déficit y el tope de endeudamiento, pero se quita el tope de gasto. Y se lo hace desde una perspectiva de izquierda, la derecha cuando puso el tope de gasto público, lo hizo desde la concepción del ajuste fiscal permanente y del cuestionamiento a lo público. El gobierno del Frente Amplio entiende que el gasto público, sustentado y con prioridades y sentido social claro, no solo no es malo, es necesario.
A ello hay que agregar los fondos comprometidos como inversiones en obras, que tienen que ver con la represa de Casupá, una policlínica en la Costa de Oro de Canelones y varias rutas, entre otras.
Este no es un análisis exhaustivo del contenido del presupuesto, si de sus ejes principales, pero dicho lo anterior, hay una puntualización importante a realizar: el mondo de incremento presupuestal, reconociendo que está bien dirigido y las restricciones existentes, no es suficiente para dar las respuestas necesarias a los problemas del país y de nuestro pueblo, que están reflejadas en el Programa de Gobierno del Frente Amplio.
Como sosteníamos en el editorial anterior, no se trata de renunciar a nada, se trata de asumir las restricciones y las dificultades, dar el debate político e ideológico, organizar la movilización y la lucha y generar las síntesis políticas superadoras de las limitaciones.
Construir, con debate, con organización y con lucha, las mayorías políticas y sociales que hagan posibles las transformaciones sociales imprescindibles.
La discusión política e ideológica, la movilización política del Frente Amplio y la social de las organizaciones populares y la propia acción del gobierno transforman la realidad. Hay que construir el protagonismo popular que las haga posibles.























