Vista aérea de la movilización por el Día Internacional de las Mujeres, por la avenida 18 de Julio, en Montevideo. Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS

Diputadas 1001 intervinieron en el Parlamento por el 8M

En la sesión de conmemoración del Día Internacional de la Mujer en la Cámara de Representantes, las diputadas de la 1001 y el Frente Amplio (FA), Tatiana Antúnez, Natalia Díaz y Magela Rinaldi, hicieron uso de la palabra y denunciaron la desigualdad y la violencia a la que están expuestas las mujeres en un contexto internacional de guerra y conflictos globales.

Tatiana Antúnez
Antúnez comenzó su intervención con una exhortación: “les pido a quienes predican discursos de odio, a quienes plantean borrar la perspectiva de género con el único fin de invisibilizarnos, que se guarden las felicitaciones. Pueden guardarse las flores y los discursos vacíos de empoderamiento individual. Porque el 8M no es un día de fiesta, es un día de huelga, de memoria y de combate”.

“Resulta un ejercicio de cinismo insoportable – denunció – ver cómo quienes defienden la concentración de la riqueza, la precarización laboral y el desmantelamiento del Estado, hoy se cuelgan un lazo violeta en la solapa. Aquellos que han promovido iniciativas de espaldas a los sectores populares y promueven retrocesos en nuestros derechos fundamentales, no pueden apropiarse de una fecha que nació manchada con la sangre de las obreras textiles y forjada en el fuego de la lucha”.

Más adelante señaló que “la lucha feminista es, y debe ser siempre, una lucha por la paz; una paz que es incompatible con un sistema donde la guerra y el aislamiento son definidos por un puñado de hombres sádicos y poderosos que se enriquecen sobre la base del odio mientras los pueblos pierden. Porque el imperialismo no es una categoría abstracta del siglo pasado; es una maquinaria que hoy sigue devastando territorios, forzando migraciones masivas y utilizando los cuerpos de las mujeres y las niñas como botín de guerra”.

Sobre la situación en Uruguay explicó que “recibimos un país donde uno de cada 3 niños y niñas se encuentran bajo la pobreza, niños que vienen de familias pobres donde una gran mayoría tienen al frente a mujeres. Ahora escuchamos discursos exacerbados donde dicen que el gobierno mintió y eso no es más que una forma de seguir siendo indiferentes y no hacerse cargo de todo lo que no se hizo. Lo cierto es que nos toca estar acá y sabremos cumplir, no les quepa dudas. No seremos cómplices de pedófilos ni de femicidas, iremos en contra de todas las formas en la que la violencia se exprese. No puede haber lugar para ello en ningún lado”, aseguró.

Más adelante, mencionó la situación concreta de Uruguay en donde las mujeres siguen ganando menos que los hombres por la misma tarea, una brecha que se dispara si miramos a las mujeres afrodescendientes o del interior del país; las mujeres dedican el doble de horas semanales al trabajo de cuidados no remunerado en comparación con los hombres y Uruguay ostenta tasas de femicidio que son “una vergüenza regional”.

Al cerrar su intervención, Antúnez afirmó que reivindica “una agenda radical: esto es la redistribución de la riqueza, el reconocimiento material y económico del trabajo de cuidados, y un freno absoluto al avance de los sectores reaccionarios que buscan retroceder sobre nuestros derechos sexuales, reproductivos y sociales”.

Natalia Díaz
Díaz se refirió, entre otros temas, a la coyuntura internacional a la que caracterizó como “atravesada por el avance del fascismo y de los sectores más reaccionarios y autoritarios. Se multiplican los discursos de odio contra las trabajadoras organizadas, contra las mujeres y las disidencias, y también contra los pueblos y comunidades que resisten. No se trata solo de palabras: esos discursos alimentan prácticas políticas que promueven la represión, cuestionan derechos y buscan deslegitimar a los movimientos sociales y al movimiento feminista en particular. Al mismo tiempo, sostienen un modelo económico que profundiza la desigualdad y protege los privilegios de una minoría que concentra, como nunca antes, la riqueza y el poder”.

“No somos ajenas al asedio colonialista que viven nuestros pueblos hermanos. Es necesaria más unidad, más lucha y más organización. Es imprescindible reconocer, además, el rol histórico de las mujeres y disidencias en los múltiples escenarios de conflicto: protagonistas de procesos de resistencia, de redes de solidaridad y de experiencias de organización popular que sostienen la vida en los contextos más adversos”, reafirmó.

Sobre cómo estos debates conectan con Uruguay recordó que el movimiento feminista y sindical viene insistiendo en que las desigualdades de género no pueden analizarse únicamente desde lo cultural o simbólico. Existe – añadió – una dimensión económica de la desigualdad que sigue siendo decisiva. Combatir las condiciones que determinan un acceso desigual de varones y mujeres a los recursos y a las oportunidades económicas es uno de los desafíos más urgentes del país.

“La economía del cuidado aparece como uno de los nudos centrales. Mientras el sistema productivo depende de que alguien sostenga la reproducción cotidiana de la vida —cuidar niñas y niños, personas mayores, personas enfermas, organizar los hogares— esas tareas siguen recayendo de manera desproporcionada en las mujeres. Muchas veces, además, se trata de trabajo no remunerado o mal remunerado. Esta desigualdad se vuelve especialmente visible cuando se analiza la pobreza infantil. (…) Por eso, se vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de discutir la redistribución de la riqueza. Entre las propuestas planteadas aparece el gravamen del 1% más rico de la población, con el objetivo de destinar esos recursos a políticas dirigidas a las infancias y adolescencias más pobres”, recordó.

Díaz señaló algunos avances: por primera vez en nuestro país, la tasa de empleo femenino alcanzó un máximo histórico, con la generación de 19.000 puestos de trabajo para mujeres. “Pero también sabemos que no alcanza -aclaró – necesitamos más, debemos profundizar y comprometernos con políticas que reduzcan las desigualdades estructurales que vivimos día a día”.

Cerrando su intervención señaló que debemos seguir en la construcción de un camino de unidad y amplitud, en Uruguay y en el mundo y por esto saludó el trabajo de todas las organizaciones feministas, y en particular a Via al 8M, “que se esfuerzan para construir una plataforma común todos los 8M pero además todo el año trabajan para organizar bajo el principio fundamental que las más infelices sean las más privilegiadas”.

Magela Rinaldi
“El patriarcado no camina solo. Camina de la mano de un sistema económico y geopolítico que explota cuerpos, territorios y pueblos”, señaló la diputada por Durazno de la 1001 y el FA – por eso hablamos de feminismo anticapitalista y antiimperialista. Internacionalista y sobre todo de un feminismo popular, porque nace del pueblo, porque es colectivo y porque se cruza con las luchas populares”

Al igual que Antúnez y Díaz denunció la situación internacional y el impacto sobre los pueblos y en particular en mujeres y niñas.

Más adelante, luego de denunciar la brecha salarial y laboral entre hombres y mujeres recordó que existe un proyecto en la Comisión de Equidad y Género para que Inmujeres pueda generar un indicador anual sobre la brecha salarial de género tanto para el ámbito público como privado para analizar su magnitud y evolución en el tiempo. “Esperamos en este año legislativo contar con los votos de todos los partidos para poner a disposición este instrumento para la sociedad”, manifestó.

Rinaldi hizo un llamado a la “coherencia” y reclamó presupuesto con perspectiva de género, fortalecer la implementación de las leyes vigentes, políticas de cuidados que reconozcan el trabajo no remunerado y un compromiso real contra toda forma de violencia.

“Uno de los principales propósitos que tenemos en esta bancada es romper con las desigualdades de género, por ello es importante (por ejemplo) modificar el ART 74 de la LUC que agravó las penas por ingreso de estupefacientes a las cárceles y la jurisprudencia ha dado cuenta de que generó un impacto desproporcionado sobre mujeres en situación de vulnerabilidad. Sabemos que 95% de las mujeres privadas de libertad en Uruguay están por temas de drogas y que del 2020 al 2021 creció un 60%”, informó.

“Presentamos un proyecto de ley para realizar esta modificación, es de esperarse que después de escuchar muchos discursos hoy, este proyecto cuente con los votos de todos y todas las legisladoras”, señaló y agregó “y que nadie se equivoque, el feminismo no es una moda pasajera, es una fuerza histórica que vino para transformarlo todo”

“Nuestra revolución avanza en cada mujer y disidencia; en cada trabajadora que se organiza, en cada mujer que ya no acepta vivir con miedo, en cada mujer que sale a la calle”, sentenció.

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