La diputada y secretaria general de la UJC, Natalia Díaz, intervino en el acto de homenaje a los mártires de la 20, en el 54 aniversario de su asesinato. Lo hizo luego de una muy emotiva entrada de las y los militantes de la UJC, que incluyó una intervención artística, con 8 militantes de la UJC nombrando a través de megáfonos los nombres de los mártires, el ingreso de 8 banderas de la UJC y luego de una columna de militantes con banderas, además de la proyección de un emotivo video, acompañando el desarrollo anterior.
EL POPULAR transcribe la intervención de Natalia Díaz.
“Salud a los 8 de la 20, salud al Partido Comunista de Uruguay.
Primero que nada agradecerles a los compañeros y compañeras de diferentes organizaciones sociales, sindicales y estudiantiles, a las compañeras de nuestro Frente Amplio, a la juventud frenteamplista, a las vecinas y vecinos que todos los años nos acompañan. Desde nuestra UJC, queremos agradecer a todos ustedes por acercarse otro año más a homenajear a nuestros 8 camaradas asesinados cobardemente hace 54 años en este mismo lugar.
Si no es la primera vez que están acá, sabrán que este homenaje, desde hace décadas, no es una simple fecha en el calendario, sino una jornada de reafirmación: nuestros 8 mártires nos acompañan a diario en el camino de construir un mundo diferente, en el hermoso camino de organizarse con otras en la militancia para transformarlo todo. Si es la primera vez que están acá, quizás hayan oído hablar de este crimen atroz cometido por las fuerzas conjuntas en aquella madrugada de abril de 1972.
Los sucesos del 17 de abril de 1972, cuando fusilaron a 8 obreros en este Seccional 20, fueron un castigo colectivo al pueblo organizado. Fue el fascismo encarnado en el Estado uruguayo reprimiendo lo que impedía la puesta en marcha de su plan económico de desigualdad. Fue la represión contra el protagonismo popular y la movilización de masas, contra la lucha del pueblo por la pública felicidad.
Unos días antes, el 13 de abril, la CNT había realizado un paro general histórico, el más grande hasta el momento, con 107 sindicatos, contra el aumento de precios y en reclamo de libertades. La lucha obrera, estudiantil y de la izquierda política resistía con iniciativa ante el proyecto de la derecha: la transferencia de recursos de los pobres a los ricos, el mismo proyecto que querían para todo el continente los imperialistas del norte.
Un operativo con alrededor de 200 efectivos rodeó el barrio, allanó locales y viviendas, ocupó viviendas linderas para disparar desde allí. Detuvieron a vecinos e instalaron el terror. Fue eso: terrorismo de Estado, contra un partido político legal, con incidencia en la vida política, social y cultural del país. Nuestros 8 camaradas, desarmados y con las manos en alto frente a este local de Agraciada y Valentín Gómez, luego de horas de tiroteo, fueron fusilados en plena calle por las fuerzas militares y policiales, no dejando pasar a las ambulancias para asistirlos, dejando correr su sangre por el frío hormigón de estas calles.
Los 8 de la 20, fueron vecinos, trabajadores, sindicalistas, frenteamplistas y comunistas. Así como era el pueblo uruguayo, eran ellos: Luis Alberto Mendiola, Justo Sena, Héctor Cervelli, Raúl Gancio, José Abreu, Elman Fernández, Rubén López y Ricardo González.
Hoy, sintiendo una enorme responsabilidad al darle voz a nuestra Juventud Comunista en este acto, queremos detenernos en la importancia que reviste para nosotras estar aquí. Recordar y reconstruir, investigar y condenar a los culpables, reivindicar y homenajear es condición para la construcción de nuestra propia historia: saber cómo llegamos hasta aquí, por dónde fuimos y qué aprendimos, para combatir el paso del tiempo, para sentir propia esa historia de lucha generación tras generación, y lograr justicia con la lucha colectiva del pueblo haciendo su experiencia histórica.
Por eso, una tarea central de nuestra juventud es mantener viva la memoria de estos y muchos otros hechos que configuraron el Terrorismo de Estado, porque no se puede negar ni llamar por otro nombre. A las jóvenes nos quieren confundir, pero acá hay una juventud dispuesta a mantener la memoria viva y exigir Memoria, Verdad y Justicia. Y nunca más Terrorismo de Estado.
Estamos en un momento histórico de incertidumbre generalizada, de guerra imperialista y amenaza de colapso ambiental. El mismo imperialismo que respaldó, financió y organizó el fascismo en nuestro continente, el que asesinó a los mártires de la 20, desapareció a cientos de personas en Uruguay y secuestró y torturó a muchos cientos más, hoy arremete de nuevo contra Nuestra América en su afán por no perder la hegemonía del mundo.
Cada acto en la 20 es una defensa de la democracia y la libertad, hoy también amenazada por el imperialismo a través de intervenciones, bloqueos y agresiones militares. No somos ni nunca fuimos una excepción, no estamos solos en el mundo. Lo que le pasa a Nuestra América también nos pasa a nosotros. Alzar la voz contra el imperialismo y por la paz, en defensa de la soberanía de nuestros hermanos americanos, es también construir una patria más justa.
Particularmente, esto se expresa en el incremento de presiones, hoy también energéticas, con el objetivo de asfixiar a Cuba y su heroico pueblo. En este momento Cuba vive una de sus peores crisis, causada principalmente por las medidas criminales del gobierno de Trump, quienes no pueden aceptar una revolución socialista en sus narices. Una revolución que en lugar de exportar bombas, guerra, barbarie y muerte, brinda solidaridad, hasta en los momentos más duros, como lo fue la pandemia.
Cuando pensamos en Cuba y su revolución, pensamos en las operaciones milagro que le devolvieron la visión a cientos de uruguayos, pensamos en el Hospital de ojos José Martí, pensamos en un país con uno de los mejores sistemas educativos de Latinoamérica y que recibió a cientos de jóvenes uruguayos para formarse en Medicina y otras áreas del conocimiento.
Por eso anclamos en Cuba y su concepto de resistencia creativa, como ejemplo vivo de lucha antiimperialista. Porque además de resistir, estamos llamados a crear. Por lo tanto debe ser para nosotras como jóvenes uruguayas una cuestión de honor sumarnos a la siguiente edición de la Brigada Latinoamericana de Solidaridad.
Debemos trabajar en todas las organizaciones para aumentar la participación del próximo año, como lo venimos realizando brigada tras brigada.
Somos conscientes de que cuanto más pasa el tiempo, más fácil es mentirnos, por eso en este mundo donde todo es efímero, donde nos quieren hacer vivir en un presente perpetuo sin pasado para referenciarnos y anulando la posibilidad de un futuro diferente, reivindicar nuestra historia es una tarea revolucionaria. Es fundamental asumir los desafíos del presente, darles respuesta, pero en el mismo nivel de importancia está hacerlo desde una perspectiva histórica e incorporando el desafío de reconstruir y levantar la utopía, al decir de Silvio “tener una epopeya”.
Este acto es también la convicción profunda de que ese futuro de miseria que nos ofrecen no es el orden natural de las cosas: que se puede vivir de otra manera. Por eso, nuestra Juventud Comunista asume la tarea de mantener viva la memoria, pero también de organizar el protagonismo juvenil a un nuevo nivel. Porque la mejor manera de ser fieles a la historia es ser protagonistas del hoy junto con las jóvenes uruguayas.
No queremos tareas pequeñas, no queremos que nos encomienden el futuro, queremos las más grandes tareas que se construyan desde el hoy. Por eso les decimos que no escatimen, que la Juventud uruguaya ha sido parte fundamental del motor del pueblo y estamos decididas a seguirlo siendo.
Nuestra respuesta, históricamente ha sido la de desafiar lo establecido, no por generación espontánea, sino porque fuimos y aún somos, particularmente uno de los sectores de la sociedad más atravesados en momentos donde el sistema aprieta.
Como quienes ayer defendieron ni más ni menos que la democracia y la libertad, hoy nos encontramos en un momento de agudización de las contradicciones a nivel global donde la guerra y la destrucción están al orden del día.
Arismendi decía horas después de perpetrada la masacre de la 20 que: “Los hechos trágicos que vamos atravesando juntos -y juntas-, nos hacen más unidos y más amplios, y es más estrecho, más frenético, más tembloroso, más derrotado históricamente el campo de nuestro enemigo.”
Es así. Nuestra historia es la historia de todo el pueblo uruguayo en sus momentos más dolorosos y en los más felices. Nuestra historia y nuestro presente jamás trataron de tener la razón, sino de construir unidad, de abrazar todas las luchas y de integrarlas al torrente de las luchas populares.
Luchas populares que seguimos abrazando, como la de continuar avanzando en la construcción de una educación pública inclusiva y democratizadora, que nos brinde herramientas para nuestro desarrollo creativo y transformador.
Y así como estuvo la Juventud Comunista con miles de jóvenes en las calles por la autonomía y cogobierno de la Universidad de la República, así como estuvieron nuestros mártires estudiantiles, entre ellos, Liber Arce y Susana Pintos encabezando las movilizaciones por el boleto estudiantil y la libertad de expresión, estaremos ahora movilizándonos para conquistar el 6% del PBI para la educación pública y el 1% para investigación, así como la construcción de una Universidad de la Educación autónoma y cogobernada. Porque hay algo que siempre tuvimos claro, y es que el mejor homenaje, es seguir luchando.
En Uruguay, el escenario global del que hablábamos se conecta con debates muy concretos y este año se abrirán discusiones centrales que deberán involucrar a todo nuestro pueblo. Debates sobre los que podemos avanzar en primer lugar, porque volvimos a conquistar con las grandes mayorías un gobierno frenteamplista. Estas girarán en torno al diálogo por la seguridad social, el cual implicó un proceso de un año de asambleas en todo el país y buscará construir una Seguridad Social más justa; el Congreso Nacional de la Educación que busca ser un proceso ancho de participación a nivel de todo el territorio nacional de todos los actores involucrados en la educación, la reducción de la jornada laboral sin pérdida salarial; también estará sobre la mesa la propuesta del PIT CNT que busca atacar los inaceptables niveles de pobreza infantil en nuestro país mediante la recaudación del 1% de la riqueza del 1% más rico de la población. También en la construcción de una Estrategia Nacional de Desarrollo, que ponga en el centro el debate del desarrollo productivo con soberanía y justicia social.
Con todo esto, nuestra tarea principal, en todos los lugares donde estemos es organizar la juventud uruguaya, pero ¿para qué?, para desmantelar la idea de que las herramientas colectivas están vencidas, involucrándose y participando activamente de la construcción de un bloque capaz de disputar el poder desde nuestro Frente Amplio, con esa enorme cantidad de pueblo en movimiento asumiendo el protagonismo en la transformación cotidiana de su vida y en la construcción estratégica de su destino.
Luchamos por forjar una juventud construyendo cultura y solidaridad en los barrios, también luchamos por esa juventud en los centros de trabajo, en los centros de estudio y en el movimiento feminista. Luchamos por seguir estrechando lazos de solidaridad con las juventudes latinoamericanas y del mundo. Y sobre todo luchamos por organizar más jóvenes donde aún falta organización pero sobran desigualdades.
Nuestra UJC está al servicio de la vida y de las causas justas. Aquellas que empujan la historia de nuestro pueblo hacia la pública felicidad, como lo hacían nuestros ocho camaradas.
Siempre pero hoy más que nunca, queremos ser ese espacio donde la rebeldía se exprese, es hora de poner todo de nuestra militancia para que el futuro sea realmente nuestro, es hora de seguir construyendo unidad y esperanza. Así como lo hicieron ellos, porque los ocho van con nosotras. ¡Honor y gloria!”.























