En el marco de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, en Barcelona, el presidente de la República, Yamandú Orsi, expuso sobre los desafíos actuales del sistema internacional, el rol de los países pequeños y la necesidad de fortalecer los valores democráticos en un contexto global complejo. Participaron también el presidente de España, Pedro Sanchez; el presidente de Colombia, Gustavo Petro, la presidenta de México Claudia Sheimbaun y el ex presidente de Chile, Gabriel Borich entre otros/as representantes gubernamentales.
El presidente inició su intervención marcando el contexto en que se desarrolló la cumbre: “Nos reunimos en Barcelona, mientras el mundo sostiene varios conflictos armados simultáneos que el sistema internacional no ha podido resolver ni contener”, afirmó, y advirtió que esa realidad no puede quedar por fuera del debate sobre la democracia.
En ese sentido, señaló una contradicción central del presente: “La humanidad va a gastar más dinero en destruirse de lo que jamás ha gastado en su historia. Y, simultáneamente, va a reunirse en distintos foros a hablar de paz, de democracia y de desarrollo sostenible”. Según indicó, esta tensión “no es el contexto de esta conversación”, sino uno de los problemas que se debe abordar.
Orsi enfatizó en la perspectiva de los países pequeños y su exposición a decisiones globales: “Los países pequeños no tenemos el lujo de la indiferencia. Cada decisión que se toma en los grandes centros de poder llega a nuestras costas sin que hayamos participado en tomarla”.
Es por esto, sostuvo, que es necesario ir más allá de los consensos tradicionales y cuestionar sus límites. “No venimos aquí a repetir consensos. Venimos a señalar lo que el consenso omite” ejemplificando con el funcionamiento del sistema internacional ante los conflictos: “No está fallando. Está respondiendo exactamente para lo que fue diseñado. Y es precisamente esto lo que tenemos que cambiar”.
“Defender el multilateralismo no puede significar defender el statu quo de 1945. Tiene que significar construir algo nuevo, algo que incluya las voces que entonces no estaban en la mesa”, dijo al respecto.
Más adelante, subrayó el valor central de la energía en la actualidad, en particular cómo juega a nivel de la geopolítica y economía. “Es un eje de la geopolítica, del desarrollo industrial y de la economía global que se está reconfigurando ante nuestros ojos” y lo vinculó con el desarrollo tecnológico y la inteligencia artificial: “Los centros de datos que procesan el mundo digital necesitan tanta electricidad como países enteros. Y quien controle esa energía va a controlar también buena parte de la economía del futuro”, sostuvo.
Ante este contexto, Orsi señaló la necesidad de la equidad: “Una transición energética justa no puede significar que los que llegaron tarde al desarrollo paguen los costos de los que llegaron primero”.
Al mismo tiempo visibilizó el impacto que las decisiones internacionales generan en la vida cotidiana de países como Uruguay. “Las paga el productor uruguayo que exporta; las paga la familia que depende de ese empleo; las paga el ciudadano que confió en que su presidente viene a estos foros a representarlo como corresponde”, señaló.
En este contexto de disputa, el presidente reafirmó la posición de Uruguay en favor del diálogo y la cooperación: “Uruguay cree en el diálogo, cree en las instituciones, cree en la cooperación internacional como única salida viable a los problemas que ningún país puede resolver solo”.
Hacia el final de su intervención, hizo una defensa de la democracia en un contexto de incertidumbre global. “Decimos fuerte y claro: Democracia y siempre”, expresó.
Reflexionó sobre los valores construidos históricamente en la región: “Más de doscientos años de lucha constante por la libertad, por la igualdad y por la soberanía no han sido en vano”. Y recordó el impacto de las dictaduras en América Latina: “El autoritarismo se impuso a sangre y fuego. Por eso, nos duele tanto la intolerancia y la pérdida de libertades”.
Finalmente, llamó a fortalecer los mecanismos democráticos y a promover el diálogo entre países: “La defensa de las libertades, la lucha por la igualdad, el bienestar y la seguridad de nuestra gente” deben ser prioridades, sostuvo, y concluyó: “La paz no es solo la ausencia de guerra, es también presencia de justicia».
*Nota elaborada con información de Presidencia de la República























