Por Daniel Dalmao (*)
“Ocuparon mi patria/Expulsaron mi pueblo/Anularon mi identidad/Y me llamaron de terrorista./Confiscaron mi propiedad/Arrancaron mi huerta /Demolieron mi casa/Y me llamaron de terrorista./…/Asesinaron mis alegrías ,/Secuestraron mis esperanzas,/Encadenaron mis sueños, /Cuando rechacé todas las barbaries/Ellos…mataron un terrorista!” ( Mahmoud Darwish) (1)
Desde el 10 de octubre de 2025 rige un supuesto “alto al fuego” en la franja de Gaza. Decimos supuesto porque en realidad este ha sido violado muchas veces por parte de Israel. Todos hemos escuchado/leído en varias oportunidades a los palestinos diciendo: “Israel nunca cumplió un acuerdo de paz”. La situación actual es, lamentablemente, una confirmación de dicha afirmación.
“Israel ha atacado Gaza en 185 de los últimos 208 días del alto el fuego (al martes 5). Según informa la Oficina de Medios del Gobierno en Gaza, Israel disparó 921 veces, allanó zonas residenciales más allá de la “línea amarilla” 97 veces, bombardeó Gaza 1109 veces y demolió propiedades privadas en 273 ocasiones, además detuvo a 50 palestinos en Gaza. Desde el 10 de octubre Israel ha matado al menos a 834 palestinos y ha herido a 2365, según las cifras del Ministerio de Salud palestino. Desde el 7 de octubre de 2023 al 5 de mayo de 2026, las cifras totales de muertos ascienden a 72.615, entre ellos 20.179 niños. Los heridos, al menos 172.468. El alto el fuego estipulaba que “se enviaría ayuda completa de inmediato a la Franja de Gaza”. Sin embargo, la realidad sobre el terreno es muy diferente. Según la Oficina de Prensa del Gobierno de Gaza, entre el 10 de octubre de 2025 y el 14 de febrero de 2026, solo 41.714 camiones entraron en Gaza de un total de 110.400. Esto representa apenas el 37 % de los camiones asignados. Además, Israel ha bloqueado alimentos esenciales y nutritivos, como carne, lácteos y verduras, fundamentales para una dieta equilibrada. En su lugar, se permiten alimentos no nutritivos, como aperitivos, chocolate, patatas fritas y refrescos” (tomado de la agencia de noticias Al Jazeera).
Han pasado 2 años y 7 meses desde aquel 7 de octubre cuando la organización Hamas atacó a Israel provocando más de mil muertos y 250 secuestrados. A partir de ahí la réplica por parte de Israel ha sido cruenta. Lo que está ocurriendo allí no es una guerra, sino que hemos estado asistiendo al genocidio del pueblo palestino por parte de Israel. Los datos plasmados en el párrafo anterior son una expresión del horror, conocerlos, dimensionarlos y difundirlos masivamente debe ser parte del esfuerzo por generar las condiciones para terminar con tamaña agresión. Otro esfuerzo necesario, sin duda, es encontrar las repuestas a los ¿Por qué? ¿Cómo se puede explicar tanta crueldad, tanta saña, tanta maldad?
En una columna que escribimos anteriormente nos referíamos a la necesidad de tener una mirada más larga para entender la situación actual en Palestina. Hacíamos esa observación porque las interpretaciones-y justificaciones-de las agresiones por parte de las fuerzas israelíes sobre la población gazatí, giraban en torno a que era una respuesta legítima a los ataques del 7 de octubre.
Pero no todo comenzó ese día obviamente. Recurrimos en ese momento a una frase del profesor Ilan Pappé que nos pareció muy ilustrativa. En un trabajo publicado en 2016 Pappé dice: “En un artículo de septiembre de 2006 escrito para “The Electronic Intifada” definí la política israelí en la Franja de Gaza como un genocidio progresivo. El actual ataque de Israel a Gaza (se refería a 2014), por desgracia, indica que esta política continúa intacta. El término es importante, ya que ubica adecuadamente el brutal accionar de Israel a lo largo del tiempo dentro de un contexto histórico más amplio”….”La estrategia sionista de describir sus brutales políticas como una respuesta ad doc ante tal o cual acción palestina es tan antigua como la propia presencia sionista en la zona. Fue utilizada en varias ocasiones como justificación para implementar la visión sionista de una futura Palestina que contenga muy poca o ninguna población nativa palestina” (2).
En esto de “alargar la mirada histórica”, vamos a otra publicación del mismo académico y encontramos lo siguiente: “…la fría tarde del miércoles 10 de marzo de 1948, un grupo de 11 hombres, conformado por veteranos líderes sionistas y jóvenes oficiales militares judíos, pusieron los toques finales a un plan para la limpieza étnica de Palestina. Esa misma tarde, se enviaron órdenes militares a las unidades sobre el terreno para preparar la expulsión sistemática de los palestinos de vastas áreas del país…, se tardó seis meses en completar la misión. Cuando estuvo terminada, se había desarraigado a más de la mitad de la población nativa de Palestina (cerca de 800 mil personas), destruido 531 aldeas y vaciado 11 barrios urbanos. El plan adoptado el 10 de marzo de 1948 y, por encima de todo, su implementación sistemática en los meses siguientes es un ejemplo clarísimo de una operación de limpieza étnica, algo que el desarrollo internacional actual considera un crimen contra la humanidad” (3).
El plan continúa. Lo vemos en acción cuando Israel detiene ilegalmente, en aguas de dominio internacional, a parte de la Flotilla Global Sumud. Esta acción humanitaria se proponía, una vez más, romper el bloqueo marítimo impuesto por Israel, entregar alimentos, medicamentos y agua potable para la población civil. El accionar de las fuerzas militares israelíes fue totalmente desproporcionado, produjeron daños materiales a las embarcaciones, malos tratos a los participantes en la flotilla, detenciones y deportaciones. Entre los 175 activistas detenidos estaban dos de los uruguayos que participaban en esta instancia. Ellos son Daniela Lopes y Jorge Vignolo quienes estaban allí en nombre de la Coordinadora uruguaya por Palestina y el PIT-CNT respectivamente. Estos militantes ya están de regreso en Uruguay habiendo sido calurosamente recibidos en el aeropuerto por parte de una nutrida delegación.
Dos de los participantes en la flotilla permanecen aún detenidos en Israel, uno es el ciudadano brasileño Thiago Ávila y el otro es Saif Abu Keshek español de origen palestino. France 24, citando a la organización de derechos humanos Adalah, informó el martes 5 que: “Un tribunal de Israel amplió hasta el próximo domingo 10 de mayo el arresto de dos activistas de la flotilla Global Sumud para Gaza. Los detenidos, señalados de varios cargos, entre ellos el de pertenecer a una organización terrorista, niegan cualquier nexo con Hamas. Los gobiernos de España y Brasil, países de origen de los privados de libertad, han catalogado como ilegal la interceptación del navío y la detención de los activistas en aguas internacionales…La abogada de Adalah, Hadeel Abu Salih, defensora de los activistas, explicó este martes que el juez justificó la decisión al afirmar que la policía aún tiene más interrogatorios por realizar y tareas pendientes mientras ambos hombres permanezcan bajo custodia. “Hoy dejamos claro ante el tribunal que, en primer lugar, estamos hablando de una detención ilegal que debe terminar de inmediato y que ambos deben ser liberados sin condiciones”, manifestó la defensa al salir de la audiencia en el Tribunal de Primera Instancia de Ashkelon”.
El presidente Lula da Silva, inmediatamente después de conocida esta decisión de la justicia israelí, exigió la libertad inmediata. En su cuenta en X Lula escribió: “Mantener la prisión del ciudadano Thiago Ávila es una acción injustificable del gobierno de Israel, causa gran preocupación y debe ser condenada por todos”.
(*) Comisión de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de Uruguay (PCU).
Notas:
(1) Epígrafe de “Palestina. Do mito da Terra prometida a Terra Da Resistencia” de Sayid Tenório. (2) Conversaciones sobre Palestina. Noam Chomsky-Ilan Pappé 2016. (3) La limpieza étnica de Palestina. Pappé 2006.





















