Acá no se rinde nadie

Estos días han sido muy intensos. La coalición de derecha asumió el gobierno y mostró su contenido conservador y retardatario. Pero también, y es igual de importante, el movimiento popular, en sus expresiones políticas, sociales y culturales, demostró su peso en la realidad nacional y su disposición de lucha. Es todo eso lo que se expresó en estos días tan movidos y no solo una parte, como interesadamente buscan mostrar desde los medios militantes del poder.
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Es muy importante disputar en la cabeza y el corazón de nuestro pueblo la síntesis de toda la realidad. Es un paso imprescindible para luchar mejor por transformarla, no una pretensión de preciosismo analítico.

Luis Lacalle Pou asumió la presidencia de la República en la ceremonia con menos calor popular desde la recuperación democrática. El vacío de Avenida del Libertador no lo pudieron tapar los más de dos mil caballos traídos con camiones y luego montados por jinetes. Fue más chico que todos los actos del 1º de marzo de los gobiernos frenteamplistas, claro está, pero también que los de los gobiernos de derecha anteriores, incluso que su acto de celebración del triunfo electoral.

Algunas explicaciones a esta situación pueden buscarse en que es el presidente con menos votos propios de la historia reciente.

También en que las muestras de improvisación han sido la norma, no pudieron completar en cuatro meses de transición el elenco de gobierno. El Partido Nacional y el poder en general tuvieron como dos de sus centros de críticas y ataques, en estos quince años, la salud pública, particularmente a ASSE y al MIDES. Pues bien, tuvieron que pedirle al directorio de ASSE, encabezado por Marcos Carámbula que siguiera en funciones porque todavía no tienen quién se haga cargo. En el MIDES hay varias secretarías clave sin designar. Y no son los únicos casos. El “estamos preparados” de la campaña fue puesto en dudas no más al empezar.

Hay que agregar que la presencia de algunas figuras muy controvertidas no debe haber ayudado a la convocatoria. Alfie fue puesto al frente de la OPP aún habiendo declarado a favor de una trasnacional en un juicio contra Uruguay. La presencia de Moreira en la asunción y su candidatura por el Partido Nacional a la Intendencia de Colonia a pesar de ofrecer pasantías por favores sexuales, menos.

La defensa de la dictadura y la tortura por parte de notorios dirigentes de Cabildo Abierto, varios de ellos integrantes del gobierno que asumió, quizás tampoco. Y menos que dentro de la mermada -por ser generosos- presencia internacional, las estrellas fueran Duque, Bolsonaro y Piñera, tres de los presidentes más repudiados de América Latina, represores de sus pueblos; acompañados por la marioneta yanqui de Luis Almagro, que se escondió durante toda su estancia en el país. Incluso invitaron a la golpista boliviana, Jeanine Añez, que les hizo el feo de no venir. Hay que estar jodidos para invitar a una golpista y que encima no venga. Claro, Cuba, Venezuela y Nicaragua no, esas no son democracias plenas, según el particular ranking de Lacalle Pou y Talvi, seguramente elaborado en base a los informes de Fox News o la Voz de América.

Para empeorar el panorama, los primeros anuncios solo confirmaron las denuncias de lo que se calificó de campaña de miedo. Mieres planteó como prioridad la desindexación de los salarios y ampliar los mecanismos para que las empresas no tengan que cumplir con los convenios colectivos. Arebeleche, repitió su mantra neoliberal del déficit fiscal y la necesidad de recortar el presupuesto en 900 millones de dólares. Lacalle Pou opinó que el dólar debería estar más alto.

Luego, Lacalle Pou inauguró su período con una conferencia de prensa -rodeado de policías- anunciando que se “hacía cargo” y comenzaron operativos de ostentación de fuerza y brutalidad en los barrios pobres de Montevideo.

En el medio estuvo la renuncia del Comandante en Jefe del Ejército, Feola, desconforme con su desplazamiento por parte del nuevo gobierno.

Y un pequeño detalle más, la pareja del ministro de Educación y Cultura, Pablo Da Silveira, contadora ella, fue detenida por Interpol al intentar viajar a Buenos Aires, en compañía del entonces designado secretario de Estado, por su presunta participación en el lavado de dinero en Panamá de coimas de Oderbrecht.

La frutilla de la torta fue el pedido de Alfie, desde la OPP, a los entes del Estado de información para determinar una suba de tarifas públicas. Sí, ellos que dijeron durante 15 años y durante toda la campaña que las iban a bajar.

El combo completo. Asumió el bloque más conservador de las clases dominantes, con un peso muy grande del agronegocio y del mundo financiero, con componentes incluso fascistas y antidemocráticos. Un elenco de gobierno conformado con ministros provenientes del mundo empresarial y de las universidades privadas. Que desde sus primeros pasos muestra un alineamiento total con EEUU y con el Brasil de Bolsonaro en política exterior, que busca rebajar la negociación colectiva, bajar los salarios y las jubilaciones al desvincularlos de la inflación, subir el dólar, bajar el gasto público, aumentar las tarifas públicas y reprimir. Y encima está el contenido regresivo y antipopular, en todos los planos, del anteproyecto de Ley de Urgente Consideración que marca las urgencias del poder, no las del pueblo.

Eso es lo que ha mostrado el gobierno de la coalición de derecha. Es que se produjo una concentración del poder con la victoria de la derecha. Los sectores que siempre tuvieron el poder económico y mediático ahora recuperaron la administración del Estado.

Pero eso, siendo grave, no es todo. También hubo un 28 de febrero en La Teja, con decenas de miles, con banderas del Frente Amplio, escuchando a Tabaré Vázquez, el primer presidente de la historia reciente que se va con ese reconocimiento popular, decirles: No se rindan.

Y hubo un Velódromo repleto, también por miles, en su inmensa mayoría jóvenes, arropando a Madres y Familiares de Desaparecidos y cantando: Nunca más.

Y, además, múltiples expresiones en el carnaval, expresión cultural multitudinaria en nuestro país, reivindicando que aquí no se va nadie, lo que puso furibunda a la derecha, política y mediática.

La gran tarea de este período, en el que se abre una nueva fase de acumulación de fuerzas para el pueblo en su largo recorrido histórico por la emancipación social, es unir todas las fuerzas. Es construir, de mil maneras, el tamaño de pueblo organizado, social y políticamente, para defender lo conquistado y avanzar.

La organización y la lucha, para construir democracia, es decir libertad e igualdad, y avanzar debe ser, en todos lados, con un movimiento popular más grande, más amplio y más fuerte. El Frente Amplio debe protagonizar un enorme esfuerzo por lograr expresar la síntesis política de todas esas luchas.

De eso se trata. Y eso crece desde el pie. Paso a paso. Este 8 de marzo será otro paso. Y vendrán muchos más.

Porque está claro, para quien lo quiera ver, que acá no se rinde nadie.