El pasado 19 de junio, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken culminó una visita de dos días a China.
Blinken se convirtió así en protagonista del primer viaje de un secretario de Estado al país asiático en cinco años.
Durante su visita, el alto funcionario estadounidense, mantuvo conversaciones con el mandatario Xi Jinping, así como con el ministro de Relaciones Exteriores, Qin Gang, y el jefe de la Oficina de la Comisión de Exteriores del Comité Central del Partido Comunista de China, Wang Yi.
Al término de su visita, informó Sputnik, el secretario de Estado “reconoció que China y Estados Unidos no habían llegado a un consenso sobre el establecimiento de una comunicación operativa entre militares en caso de crisis, y que se seguía trabajando en ello”.
Al evaluar los resultados de la visita de Blinken, varios expertos consultados por la agencia de prensa coincidieron en señalar que Blinken no era «la persona más adecuada para negociar con China».
«Estados Unidos se comporta de forma completamente irresponsable en cuanto a palabras y acciones», afirmó a Sputnik el director del Instituto Internacional de Estados Modernos, Alexéi Martínov.
El experto evaluó que para el funcionario estadounidense lo más importante “fueron las imágenes» y “el hecho mismo de reunirse con el mandatario chino”.
«Para Blinken”, enfatizó Martinov, “era mucho más importante el hecho mismo de la reunión que lo que dijera durante el encuentro”, lo que evidencia que Estados Unidos tiene un comportamiento “completamente irresponsable en cuanto a palabras y acciones, le importan más las fotos».
Al explicar por qué el secretario de Estado no era la persona más adecuada para una negociación con China, el especialista señaló que él mismo «hace tiempo que mantiene una relación deteriorada” debido a “su conducta bastante grosera e incompetente en las negociaciones con China”.
“Blinken”, agregó, “ha cometido en varias ocasiones graves errores que han provocado una animadversión personal y una falta de aceptación de su persona como negociador».
Para Martínov la afirmación de Blinken de que Pekín había asegurado “que era imposible suministrar armas a Rusia para su uso en Ucrania” resulta algo que “nadie ni en ninguna parte ha oído” de parte de Pekín, por lo que, añadió “no hay fe en la palabra” de Blinken», concluyó expresando el experto.























