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Andrade: «El cariño y la solidaridad no se pueden comprar»

Respuesta del legislador frenteamplista a la "acusación" que aparece en el adelanto del programa Santo y Seña.
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Por Oscar Andrade *

Como para muchas y muchos trabajadores uruguayos intentar resolver el rancho es una cuestión muy difícil, ninguna novedad.

En mi caso pude juntar unos pocos pesos para comprar un terreno en 2011, con muchos años de trabajo. En ese momento hacía dieciocho años que estaba en la construcción y quince que integraba la dirección del SUNCA. 

Lo compré con una entrega y cuotas. El terreno queda en San Luis, Canelones, al norte de la Interbalnearia. Fue el más barato que conseguí en la zona: me salió tres mil dólares. 

Es un terreno que está muy bajo, no tuve agua hasta 2016, no tuve luz hasta 2018.

Fui haciendo de a poco y con mucha dificultad. No tener agua ni luz es un problema para construir del que puedo contar muchas anécdotas. Me fui haciendo la casa como pude, también rodeado de solidaridad.

Llama la atención que les parezca una novedad, sepan que muchas casas uruguayas se construyen así: como se puede. Así he ido construyendo mi casa y aún sigo haciéndolo. Pasé y pasaré años de mis licencias anuales, o fines de semana construyéndola.

No hice los trámites para declarar la mano de obra benévola, que es en los hechos como la estoy construyendo. He aquí la primera denuncia que se me hace. Lo que es claro es que el principal afectado por no haber hecho estos trámites burocráticos soy yo mismo, dado que le reste valor a la construcción que está en curso.

En 2017 por motivos de índole personal tuve que irme a vivir a San Luis. Por ese entonces una casa sin luz, sin pisos, sin hidrofugar, ni puertas interiores, sin nada para calefaccionar, sin la pieza de arriba que evitara el ingreso del agua de lluvia por el ducto. En condiciones bastante precarias. 

Me endeudé, usé el beneficio de los Fondos de Vivienda de la Construcción y es mucho lo que le he mejorado.

Esto me complicó ponerme a tiro con la contribución, son pocos pesos, pero he aquí la segunda gran denuncia.

Cuando fueron de distintos canales por mi casa, en la campaña, una anécdota de los camarógrafos era que no tenía puertas interiores. Recién hace un año, con la pandemia, pude poner las puertas interiores, pintarla, hacer algunos revoques y revestimientos e hidrofugar para evitar la humedad.

Todavía me faltan muchas cosas, espero pronto poder poner las persianas, hacer los cielorrasos, la fachada y pasar membrana en los techos.

Tuve posibilidades de resolver distinto, la verdad. Justo trabajé para el canal que me va a “desenmascarar» dos años, que coincidieron con el momento en que me fui a vivir ahí.

Mientras fui parte de esa casa, integrando el panel de Todas las Voces, doné la totalidad de mi salario, que fueron unos cuantos cientos de miles de pesos, a la Fundación SUNCA Solidario y a diez instituciones que trabajan con personas en situación de discapacidad y en mi casa no tenía puertas, pero me van a «desenmascarar». 

Más de una vez, compañeros que sabían que no la tenía fácil con el rancho, me plantearon que suspendiera la donación por unos meses para lograr atender mi situación personal. Pero la vida está en otro lado.

Tengo miles de anécdotas de compas que me ayudaron con el rancho, como yo también trato de hacerlo cada fin de semana, imposible recordar todas.

Por mi parte trato de llevar la lucha por las causas bien lejos de cualquier privilegio personal, lo saben los míos y también los ajenos.

Es cierto que en 2015 fui diputado por un período breve y ahora senador. No es una novedad que no cobro entero mi salario. Así lo hice cuando asumí como diputado y lo sigo haciendo ahora que soy senador. Le puse un tope a mi sueldo que es el salario que corresponde a lo que soy: un albañil. 

Aunque haya quienes refieran a la clase obrera de forma peyorativa, para quienes formamos parte de ella, es el orgullo que nos permite, entre otras cosas, levantar nuestra propia casa, la casa de quienes más lo necesitan y también las casas en las que habitan quienes hoy quieren generar violencia porque “descubrieron” que un trabajador se hace la casa como puede o tiene deudas.

Seguiré construyendo la casa como puedo, también poniéndole el hombro a otras familias de uruguayos que viven a la intemperie y no nos pueden ser indiferentes.

Quiero agradecer las muestras de afecto de estas horas.

El cariño y la solidaridad no se pueden comprar.

Ahí está nuestra victoria. 

*Senador de la 1001-FA

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