Andrade: Hay que discutir la LUC y el contexto político

Para el senador Oscar Andrade “hubo cambios importantes, hay que valorarlos, pero la LUC sigue teniendo contenidos que son muy graves y que requieren una respuesta popular. Las dos cosas hay que considerarlas”.

Por Gabriel Mazzarovich

El senador de la 1001, Unidad para los Cambios y el Frente Amplio diálogo con EL POPULAR sobre el debate realizado en la Comisión Especial del Senado, que integró, las modificaciones a la LUC, lo que se mantiene, las perspectivas para enfrentar esos contenidos. Andrade indicó que “no se movió un milímetro la caracterización general, de este proceso y de la LUC, como un enorme retroceso, desde el punto de vista de la refundación de una perspectiva antipopular”.

-Ha culminado el proceso de debate de la LUC en la Comisión Especial del Senado y comenzó su votación, ¿Cómo califica ese debate en la Comisión?

-El proceso de discusión confirma que el tiempo que prevé la Constitución para las Leyes de Urgente Consideración hace absolutamente imposible el tratamiento en profundidad de una ley de las características que el gobierno decidió enviar. En la inmensa mayoría de los temas queda claro que hay una ausencia de estudio, calificación, impacto, balance y consideraciones que aún faltan, para construir normas que puedan contar con el mayor consenso político. Eso independientemente de los contenidos de la ley. El proceso de discusión creo que dejó claro, que estos no son los plazos para el tipo de reformas que la LUC intenta desarrollar. Esa fue la opinión cuasi unánime de las más de 100 organizaciones que concurrieron a la Comisión, con muy poco tiempo para exponer sus puntos de vista, sus propuestas, sobre los contenidos del proyecto. En eso hay una mirada que demuestra que el camino elegido es muy negativo. De las normas que se voten surgen después acciones que pueden, en muchos casos, afectar derechos e intereses de las grandes mayorías.

-Durante el debate se procesaron cambios: ¿Cuáles son los principales? ¿Qué importancia tienen?

-Creo que hay que hacer dos consideraciones y hay que ser muy tajante. No tengo dudas que los cambios alcanzados en la normativa son importantes. No tengo dudas que es importante haber sacado de la LUC los artículos más regresivos sobre ANTEL es importante, si bien todavía quedan por votarse en Comisión las modificaciones del TOCAF que también deterioran el papel de las empresas públicas a la hora de las compras. Lo mismo con haber sacado la posibilidad de que las Sociedades Anónimas puedan comprar tierras. Haber postergado, al menos, la definición sobre la desmonopolización de ANCAP. Eso es válido para otros aspectos, por ejemplo que se haya logrado mantener, aunque en un nivel muy lejano al que necesitamos, un nivel de coordinación en el Sistema Educativo Público. La limitación al derecho de huelga en el proyecto original era mucho más grosera y brutal que la que quedó en esta última redacción. La declaración de ilegítimos de los piquetes era también más brutal y más dura que la última versión, que es un retroceso grave igualmente, pero no de tanta magnitud como el original.
Esa consideración hay que hacerla y hay que valorar fuertemente el papel de las organizaciones sociales, de las reservas del campo popular, de pronunciamientos de la academia, de especialistas nacionales e internacionales, que desde distintos ángulos contribuyeron, y mucho, a lo que se realizó desde la bancada del Frente Amplio. Todo eso contribuyó a que el deterioro que implicaba la LUC sea menos brutal.
Esa es una consideración a hacer, y simultáneamente, decir y asumir que los contenidos que continúa teniendo la LUC siguen siendo muy duros.
Las dos cosas son ciertas. Hay cambios muy importantes en materia del enfoque de la seguridad, de los procedimientos policiales, en aspectos que tienen que ver con el ensanchamiento de las posibilidades de privatización de la Educación Pública, de deterioro de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras, de cambios en el Instituto Nacional de Colonización, que se mantienen en la LUC y son de mucha gravedad.
Hubo cambios importantes, hay que valorarlos, pero la LUC sigue teniendo contenidos que son muy graves y que requieren una respuesta popular. Las dos cosas hay que considerarlas.
También tenemos que hacer un esfuerzo por no pensar la LUC ajena al contexto en el que la estamos discutiendo. Un contexto en el que más de mil familias de cooperativistas de vivienda van a ver postergada la posibilidad de un sorteo; donde no se convoca a la negociación salarial; donde la inflación se está tragando el ingreso de los hogares; donde más de 100 mil uruguayos, según la UDELAR, el mes pasado pasaron a la pobreza; donde la emergencia social se refleja en ollas populares por todas partes; donde de 200 mil trabajadores están en el seguro de desempleo; el desmantelamiento de las políticas en el MIDES. Todo esto con respuestas absolutamente insuficientes por parte del gobierno para atender la situación económica, teniendo líneas de crédito y de contingencia para poder atenderla.
Este es el contexto en el que estamos discutiendo la LUC, por lo tanto hay que asociar el proceso de su discusión a esas circunstancias políticas.

-El Frente Amplio ha calificado como inconstitucional y un peligro para la democracia a la LUC, sin embargo decidió votar algunos artículos: ¿No es una contradicción?

-El Frente Amplio lo que ubicó es que la LUC tiene un riesgo alto de inconstitucionalidad. No lo ubicó el FA, lo ubicaron una cantidad de catedráticos. Hay fundamentos muy fuertes que colocan esa posibilidad, pero quien define la constitucionalidad o no de una ley es la Suprema Corte de Justicia. Desde el FA señalamos que hay un enorme riesgo de lo que sea, con dos líneas argumentales muy potentes. Una es que la Constitución habilita este mecanismo de excepción para una sola Ley por vez, en este caso hay decenas de leyes en una. La circunstancia de intentar hacer por vía indirecta lo que la Constitución prohíbe por vía directa tiene enorme riesgo de ser declarada inconstitucional. La otra es que este instrumento legal se reserva para circunstancia de emergencia. Y si uno recorre toda la exposición de motivos de la LUC no está fundamentada la emergencia. La Constitución habla de la declaración de emergencia, se declara algo que ya existe. Un ejemplo es la emergencia sanitaria, no se puede declarar si no existe una emergencia sanitaria. Esas son las líneas argumentales principales de los reparos desde el punto de vista constitucional.
En la bancada del FA debatimos la posibilidad de votar en contra de todos los artículos de la LUC, pero en el transcurso de su discusión fueron muchas organizaciones de la sociedad, la UDELAR, los sindicatos, que presentaron propuestas de cambios a la norma a los efectos de mitigar el impacto que la ley tenía. Entonces entendimos que aún en este procedimiento que no compartimos, ni en lo político ni en lo jurídico, propuestas que colocábamos en el debate eran contempladas, no tenía sentido no acompañarlas. Por ejemplo si lograste modificar un articulo que inhabilitaba a la UDELAR para contrataciones y favorecía a las universidades privadas, no tiene sentido no acompañarlo.
O por ejemplo artículos que no integran el corazón de la LUC pero que implican medidas que uno puede compartir, como por ejemplo la ampliación de las pensiones a las víctimas de la violencia, que las creo el FA y en esta ley se amplían, no votarlos podría llevar a que el debate en la sociedad, más con el blindaje mediático que tiene este gobierno, se trasladara a los elementos tangenciales de la LUC y no a sus componentes principales, que son aquellos que tiene que ver con cambio radical del enfoque de la seguridad, de los derechos individuales, de la posibilidad de violencia policial, de recorte de derechos laborales.
Por eso no se movió un milímetro la caracterización general, de este proceso y de la LUC, como un enorme retroceso, desde el punto de vista de la refundación de una perspectiva antipopular.

-¿Cómo sigue la pelea contra los contenidos de la LUC, se había manejado con fuerza la posibilidad de impulsar un referéndum, es esa la salida?

-La salida la tienen que resolver las organizaciones del campo popular. No hay posibilidad, nunca la hubo y ahora tampoco, de que algún o algunos iluminados, por arriba de todas y todos, tenga que resolver cuál es la forma de enfrentar este proyecto, sin contar antes con un proceso de discusión que se tiene que dar desde el pie. En cada cooperativa, en cada sindicato, en las organizaciones todas del campo popular.
Lo que sí es cierto es que uno se tiene que apoyar en que el pueblo uruguayo tiene reservas suficientes, la historia reciente, los últimos 30 o 40 años de lucha lo demuestran, como para poder enfrentar y evitar este retroceso.

-La aplicación de la restauración conservadora no se reduce a la LUC, está el aumento de tarifas, el aumento del IVA, la no convocatoria a los Consejos de Salarios, el aumento del dólar: ¿Cuál debe ser la estrategia del movimiento popular para enfrentarla?

-Los desafíos que enfrentamos son múltiples, y si ya eran complejos, lo son aún más por los efectos económicos y sociales que generó la pandemia.
Está claro que tiene que ser una perspectiva de amplitud y profundidad. Amplitud en el sentido de lograr convocar en nuestras acciones a los más vastos sectores de nuestro pueblo, y profundidad en el sentido de dotar a la lucha de programa.
Esto es fácil de reflexionar y muy difícil de construir, pero estamos desafiados en encontrar las formas de resistir los embates de retroceso, en términos políticos, sociales, culturales, económicos, que se nos quieren imponer, y simultáneamente que la lucha tenga propuesta, tenga programa, tenga reivindicaciones y orientación estratégica.
El desafío es construir esto desde cada lucha social y política.

-Hay una ofensiva del gobierno en todos los planos, sin embargo también hay respuestas populares, las ollas populares, la movilización del SUNCA y otros sindicatos, las movilizaciones del PIT-CNT, destacan tres grandes movilizaciones antes y durante la pandemia: el 8 de Marzo, el 1º de Mayo y el 20 de Mayo: ¿Cómo las valora?

-No tengo dudas que son una demostración, todas, desde las ollas populares y las luchas en cada sindicato y cada barrio, hasta las generales, de que hay reservas.
Las de carácter general en especial. Hablamos de un inmenso 8 de Marzo. O en las condiciones excepcionales en las que hubo que conmemorar el 20 de Mayo, las mil y una formas que el pueblo uruguayo encontró para mostrar que las banderas contra la impunidad están más firmes que nunca. O un 1º de Mayo inédito, no se en que lugar del mundo, pandemia por medio, se puedo encontrar una respuesta popular del tamaño de la que el pueblo uruguayo generó.
Esto demuestra que sería imperdonable no tener confianza en las reservas de nuestro pueblo.
Esto no quita importancia a pensar serenamente las medidas, reflexionar de manera profunda acerca de cada una de las acciones, evitar el riesgo de quedar aislado. Pero lo que no podemos perder, nunca, es la confianza en nuestro pueblo.
Y este tiempo, tan complejo, también ha sido un tiempo de reafirmación, en la práctica, de que el sujeto principal que debe ser protagonista, que es pueblo organizado, tiene una enorme potencialidad.
No tengo dudas que la semana que viene la movilización de la central de trabajadores va a ser una gigantesca respuesta popular, a todo, a la LUC, pero también a las políticas de rebaja salarial, a los intentos de recorte de los derechos conquistados por nuestro pueblo.