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Bartoleando

La “batalla” antipopular y anticomunista de Bartol y El País contra el MIDES.
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Por Gabriel Mazzarovich

La campaña sostenida contra el MIDES, contra las políticas sociales desarrolladas durante los gobiernos del Frente Amplio y contra el Partido Comunista del Uruguay tuvo nuevos episodios esta semana.

El ministro de Desarrollo Social, Pablo Bartol, sumó este lunes una nueva perla a su casi cotidiano mantra de atacar la gestión del FA en el MIDES, con “impactantes revelaciones”, amenazas de denuncias e investigaciones administrativas que apenas iniciadas ya se anuncia lo que van a concluir. Esta vez la revelación rompió todos los récord: «El café que servía la ministra (por Marina Arismendi) a las visitas estaba dos años vencido. Fuimos a mirar el paquete y estaba vencido desde el 2018», dijo Bartol. Sería hasta cómico, ridículo claramente es, si estas declaraciones no hubieran sido hechas mientras era consultado por la muerte por hipotermia, en el Prado de Montevideo, de una persona en situación de calle. Y peor aún, en el medio de una emergencia social por el impacto económico de la Emergencia Sanitaria que ha llevado a que tengamos 100 mil pobres más y miles de personas comiendo en más de 800 ollas populares.

El secretario general del PCU, Juan Castillo, le respondió en declaraciones a varios medios de prensa como El País y Montevideo Portal, entre otros. Castillo sostuvo que «en el medio de un fin de semana donde una persona penosamente muere en la calle de frío, que salga a decir que el problema es que la ministra servía café vencido no parece una cosa seria. O asume el papel de ministro o va a ser inspector de góndolas buscando todos los artículos que estén vencidos por todos los lugares».

Y agregó lo obvio: «en medio de una situación de emergencia social al Mides le competen cosas mucho más importantes».

Este jueves, vivimos un nuevo episodio de esta campaña sostenida. El diario El País dedicó un nuevo editorial al MIDES, las políticas sociales, al FA y al PCU.

El título del editorial dice mucho: “La batalla del Mides”. El editorial comienza señalando que “el Mides fue el “mascarón de proa” de los 15 años de gobierno del Frente Amplio en el país. Y fue tal vez la prueba más contundente de sus virtudes, y de sus defectos”.

Luego hace una afirmación temeraria sin ningún sustento: “La gestión iniciada por Pablo Bartol al frente de ese ministerio, no solo está logrando mejorar en muy poco tiempo la gestión y los resultados en ese rubro tan sensible. Sino que ha destapado acomodos y miserias de las gestiones anteriores, por lo cual viene recibiendo fuego cruzado de parte de la oposición”.

Pues ni una cosa ni la otra. De los “acomodos y miserias” solamente la repetición de la letanía. Como ya dijimos, estos hechos fueron aclarados una y otra vez, pero no importa, es la pos verdad en estado puro, lo que importa es repetir, sembrar la duda, transmitir, por cantidad y por saturación, la noción falsa, sin prueba ninguna, de que todo está mal en el MIDES.

Y en cuanto a “mejorar en muy poco tiempo la gestión anterior” es peor. ¿En qué? ¿En los 100 mil pobres más? ¿En el desmantelamiento de políticas de protección social como las de género, la dirigida a los jóvenes, la presencia barrial y otra cantidad de programas? ¿En tener que utilizar mecanismos vilipendiados por El País, por Bartol y por toda la derecha como la Tarjeta Uruguay Social durante la emergencia sanitaria?

Pero El País es prístino en reconocer que lo que importa no es la pobreza, no es el reconocimiento de derechos de colectivos vulnerables, lo que importa es demoler la construcción de una matriz de protección social, golpear al FA, al PCU y al movimiento popular para mantener a la derecha en el gobierno. Lo dicen con todas las letras: “Por eso es vital tener bien claro una cosa: lo que pase en el Mides en estos años, será un factor decisivo en cuanto al futuro de esta nueva era política que recién empieza en el país”.

El editorial la emprende contra las ONG, los sindicatos, que cometieron el terrible delito de “hacer un paro” para protestar por el desmantelamiento de decenas de políticas de protección social en medio de la pandemia.

El editorial insiste en su relato de denuncias no probadas y luego vuelve al quid de la cuestión, al verdadero objetivo de esta campaña. Y cuando llega a ese punto, pierde todos los estribos y destila odio.

“Lo que todo esto confirma es lo que siempre se sospechó. Que el Mides fue un gran experimento llevado a cabo por el Partido Comunista para hacer política menor, premiar a sus militantes con dinero de todos, y formar una estructura leal por fuera de los instrumentos administrativos legales. Y con todos los defectos que esta ideología liberticida y fracasada suele exhibir: burocracia idiotizada, fanatismo sectario, ineficiencia y desprecio por los recursos de todos” (SIC).

Decir que El País es anticomunista es como decir que la tierra es redonda. Pero como en pleno Siglo XXI hay quienes siguen sosteniendo que la tierra es plana, lo reiteramos: El País es el intelectual orgánico de la reacción y tiene en el anticomunismo una seña de identidad.

Fue el vocero feliz y convencido del fascismo en Uruguay, en América Latina y el mundo entero. Editoriales como el que reseñamos hoy se escribieron con gozo defendiendo la sagrada cruzada de la Tercera Guerra Mundial contra el comunismo. Publicaron en su tapa las caras de militantes comunistas para facilitar que fueran detenidos y torturados. Elogiaron a Videla, Pinochet, Stroessner, el Apartheid, sostuvieron que Patricio Lumumba, el líder de la lucha por la independencia del Congo, asesinado, era “un negro que quería convencernos que los negros se pueden gobernar a sí mismos”. Eso es El País, no es de extrañar entonces que siga en su prédica anticomunista.

Pero es que ese párrafo es mucho más que eso. Dan ganas de contestar con el viejo dicho: “Cree el ladrón que todos son de su misma condición”.

¿El País y la derecha acusan al FA y al PCU de clientelismo? ¿Es en serio? Si el clientelismo fue la forma real de gestión del Estado de la derecha a lo largo de toda su historia. Lo sigue siendo en la actualidad en las intendencias blancas y coloradas, que es donde siguen entrando a dedo y por color político. En Cerro Largo fueron despedidos cientos de trabajadores, con contratos precarios, porque se cambiaron de lista dentro del Partido Nacional. Por no hablar de los criterios de adjudicación de becas de Carlos Moreira en Colonia. O la contratación y adjudicación de contratos a parientes en Artigas.

La gestión en el MIDES puede haber tenido errores y, si hay irregularidades, que se denuncien. Ana Olivera en estas páginas lo dijo con todas las letras: “No tenemos nada que ocultar”. Pero los errores no fueron esos que El País señala.

El MIDES surge como parte de la respuesta a una Emergencia Nacional, provocada por la crisis de 2002, que dejó al Uruguay con más de un millón de pobres. Para eso fueron el Plan de Emergencia y el Plan de Equidad. Las políticas sociales, y no solo las del MIDES, la promoción del empleo, el crecimiento del salario y las jubilaciones, el Sistema Nacional Integrado de Salud, el Plan Ceibal y el aumento de la cobertura educativa, entre otras, llevaron a que Uruguay pasara de 40% de pobreza a 9%. Hay que ser muy atrevido para llamar a eso un fracaso.

El País, que entre sus secciones más leídas, tiene una sobre intercambios de cartas- documentos con acusaciones de infidelidades entre influencers y mediáticos, podrá acusarnos a los comunistas de “burócratas idiotizados”. Pero lo que no podrá nunca es decir que somos cobardes y que no defendemos lo que creemos. Estamos orgullosos de las transformaciones democráticas logradas con los gobiernos del FA y la lucha de nuestro pueblo, las vamos a defender, y también a las y los compañeros que tuvieron responsabilidades en ellas: Marina Arismendi, Ana Olivera, Susana Muñiz, Juan Castillo, Marcos Carámbula, entre otras y otros.

Y Bartol, en vez de mirar fechas de vencimiento del café y explorar armarios, debería ocuparse de los 100 mil pobres más, provocados no por el COVID 19, sino por la aplicación de un ajuste neoliberal en medio del COVID 19. Debería explicar por qué si busca transparencia propone en la LUC aumentar las contrataciones directas sin licitación. Y por qué en medio de una emergencia social está preocupado por encuestas de imagen.

 

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