En la sala «Paulina Luisi» del Anexo del Palacio Legislativo, se llevó adelante una nueva charla en el marco del Ciclo “Hacia una estrategia nacional de desarrollo” organizada por la bancada 1001. En esta oportunidad el tema fue: “Impuesto al 1% más rico para erradicar la pobreza infantil. Estructura, fundamentos e implicancias de una medida clave”.
Expusieron el Dr. en Economía Mauricio Da Rosa, el politólogo Gabriel Delacoste, la Senadora Constanza Moreira, Carolina Spilman por el PIT-CNT y el Senador Oscar Andrade.
A continuación compartimos los principales conceptos vertidos por la Senadora Constanza Moreira.
Preguntas inevitables
En primer lugar la Senadora destacó que el hecho de que el tema de gravar el 1% más rico esté en agenda es producto de la acumulación de estudio por parte de economistas como Mauricio Da Rosa, del Instituto de Economía de la Universidad de la República (IECON), de los economistas que trabajan en el Instituto Cuesta Duarte.
“Habla de una saludable relación entre academia y política porque también queremos una academia comprometida políticamente con estas cosas. Y a la política también, al menos a la política de la izquierda, que toma este problema e instala este debate con fuerza”, subrayó.
Seguidamente planteó y contestó algunas preguntas que surgen a partir de este debate: ¿es posible encontrar recursos para distribuir en estos momentos sin recurrir al endeudamiento o a la inversión externa directa? ¿Con qué vamos a pagar los tres mil millones de déficit? “Se está pagando con endeudamiento, ese fue el voto que nos costó, el del aumento del tope de endeudamiento”, señaló.
La otra pregunta que planteó fue: ¿cómo sería una reforma tributaria de segunda o tercera generación?
“El Uruguay ya hizo una muy buena reforma tributaria que en su momento fue horriblemente resistida, hoy está naturalizada, pero esa reforma construye una arquitectura, arriba de la que se puede montar para hacer muchas cosas y ¿cómo sería un tercer ciclo de reformas para gobiernos progresistas en clave distributiva?” y señaló que es pertinente la pregunta si tenemos en cuenta la discusión en relación a que una de las limitaciones que tuvo el ciclo progresista anterior fue “su enorme necesidad de la demanda y los precios de los commodities, fue un ciclo muy empujado por factores exógenos de crecimiento y me parece que para temporadas en donde el crecimiento va a ser más bien flaquito es importante saber dónde nos podemos apoyar para la política pública y muy especialmente para el tema de la pobreza infantil que aparece como un buque insignia de este gobierno”, señaló.
Análisis de datos
“Hace 20 años que en este país no se medía la masa salarial, no se medía la concentración del capital, difícilmente el índice de desigualdad entraba en las estadísticas nacionales. Naciones Unidas no tenía una sola oficina que se dedicara al tema de la riqueza, del patrimonio, de las rentas y Naciones Unidas y el Banco Mundial tenían 25 millones de oficinas destinadas al gasto público, destinadas al estudio de la pobreza, de la marginalidad. etc. Quiere decir que la riqueza no se estudiaba”, afirmó.
“En 2010 hubo un gran revuelo en Argentina porque Crisitna Fernandez propuso analizar la relación entre la facturación bruta de las empresas y su tasa de ganancia y se armó un lío de San Quintín. Hace diez años (Thomas) Piketty se hizo famoso, muy famoso, mostrando el tema de la concentración de la riqueza con sus muchos libros y aún quien no ha leído los libros más o menos conoce sus ideas. Colocó el tema de la desigualdad en el primer lugar en el debate a través de millones de datos y de series históricas y se generó la “Base de datos de la desigualdad” a partir del 2018 y tenemos una base de datos sobre la concentración de la riqueza hoy en el mundo, saludemoslo porque en mis épocas de estudiante juvenil eso no existía”, explicó.
Y agregó que “en Uruguay la reforma tributaria permitió conocer mucho más sobre la desigualdad porque se transparentaron las cuentas de la gente y se hizo esto con mucha resistencia porque no hay nada que desnude más a alguien que mostrar en qué se gasta la plata”.
“Hoy se discute con datos y con evidencia empírica como ya han visto a Mauricio (Da Rosa) que siempre trata de poner esta perspectiva, que antes un marxista le llamaba la perspectiva científica, que es vamos a discutir con datos y con evidencia empírica”, afirmó.
Luego mencionó algunos ejemplos que dan cuenta de cómo aún nos falta indagar más en profundidad sobre la riqueza y su concentración, como los problemas en el mercado de alquileres de Montevideo del cual se desconoce de primera mano el catastro de la concentración inmobiliaria urbana y cómo esto limita la posibilidad de combatir el “oligopolio de los alquileres que son los que determinan el precio relativo, no tenemos datos sobre eso” o cuando en el gobierno de Mujica se discutió el impuesto a la concentración inmobiliaria que luego fue derogado ante los impulsos de inconstitucionalidad que develó que tampoco había datos claros sobre la concentración de la riqueza rural debido a la existencia de sociedades anónimas.
“Nuestros ricos no ostentan ¿es gente austera? ¡No! La riqueza nunca hace ostentación, siempre se oculta, evade presiones tributarias, se muda a paraísos fiscales, se esconde. Es la pobreza la que se muestra, nunca la riqueza”, sentenció.
La desigualdad como dominación
“Sin embargo, dice Piketty, la riqueza y la pobreza también son el resultado de un sistema de creencias y de dominación tan enraizados que a veces ni nos damos cuenta que estamos sometidos a ellos. Y tomo el primer ensayo sobre el origen de la desigualdad que lo hizo Rousseau que se llamó «Discurso sobre el origen de la desigualdad» y lo dijo, el origen de la desigualdad es la propiedad privada, gran descubrimiento, pero Rousseau, como quería mostrar cómo funcionaba la sociedad y el bendito contrato social decía: «Los ricos engañaron a los pobres y les dijeron ‘vengan, vamos a hacer un contrato y unas leyes que nos protejan a todos’ y fijaron para siempre la riqueza; transformaron un hecho en derecho; una riqueza que fue posesión la transformaron en un derecho y digo esto porque también tiene que ver con la historia del Uruguay y con cómo se hicieron las grandes fortunas de la tierra en este país, de lo que habla Rousseau no es una hipótesis, es, sin dudas, un resultado histórico”, afirmó.
“Dice Piketty que la desigualdad es producto de elecciones políticas e ideológicas. La idea de que el Estado es malo, de que el Estado gasta mucho y despilfarra está tan metida en nuestro proyecto de izquierda que la propia OPP, cuando hace su proyección para los cinco años ya les está pidiendo a las empresas (públicas) que se reduzcan el costo de su personal y ya están, por supuesto, protestando los trabajadores porque la OPP, dirigida en manos de la izquierda, ya los obliga a un recorte porque es bueno no gastar, los propios datos de la izquierda muestran que se redujo el número de trabajadores públicos, que el gasto de la intendencia se redujo, eso es parte y se va transformando en parte de un consenso”, consideró.
“Lo que Lopez Mena dice es parte de la ideología «los empresarios producen la riqueza y los trabajadores solo consumen” o sea para qué vas a sacar 100 millones de dólares cuando con eso podrían hacer tantas cosas, generar tantos nuevos trabajos, incorporar tecnología, etc. La idea de que el empresario es el que produce la riqueza y el trabajador solo consume es parte de esta idea”, remarcó.
El 1%
Moreira continuó su intervención indicando que “la discusión del 1% de impuesto a los super ricos para recaudar el 1% del PBI demoró, pero llegó. Tiene antecedentes, hay un debate mundial que está llegando hasta acá y a mi me parece increíble que se esté produciendo. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo) planteó un impuesto mínimo global a las ganancias de las multinacionales, los países tienen que generar un marco fiscal para gravar ganancias en el país en el que ocurre la ganancia económica. ¿Por qué me parece increíble que la OCDE plantee esto? porque nosotros nos hemos pasado dando zonas francas para que las empresas se instalen o sea, la perspectiva con la que la izquierda trajo inversión externa directa fue la de dar enormes facilidades impositivas para el afianzamiento de esas empresas acá, entonces que los super ricos, porque la OCDE son los super ricos, se ponga a discutir un impuesto global de las multinacionales me parece un producto de los tiempos históricos que vivimos”.
“Lula encargó al Director del Observatorio Fiscal de la Unión Europea (UE) el diseño de un impuesto a las grandes fortunas, en España hay un impuesto temporal solidario a las grandes fortunas y hay impuestos en Bolivia, Suiza, Noruega y también nosotros tenemos un impuesto al patrimonio, del tema de la ingeniería y el diseño no me ocupo, problema de los economistas, pero sin dudas tenemos ese marco fiscal y tributario”, destacó.
“Uruguay cuadruplicó su Producto Bruto Interno (PBI) en los últimos 20 años, es decir, cuando el FA asumió en el 2005, el PBI eran unos 19 mil millones de dólares y hoy son 80 mil millones. ¿Alguno de ustedes ha cuadruplicado sus ingresos en estos 20 años? No me digan, ya sé que no, pero lo impresionante es que ese crecimiento exponencial del PBI per cápita ha ido de la mano, sin embargo, con una persistencia del fenómeno de la pobreza envidiable. Uno de cada tres niños nace en un hogar pobre y esta es la propuesta que conquista los corazones (…) es en la niñez y la pobreza donde se concentra el consenso moral respecto de un objetivo para la redistribución de este 1%”, expresó.
“No solamente persiste la pobreza, entre 2005 y 2025 se duplicaron los homicidios, digo, para dar algunos detalles de este país tan maravilloso que vivimos, pasamos de 9 mil a 16 mil presos en los últimos 20 años. En los últimos 20 años el país ha crecido, mucho, poco pero ha crecido. La alta dependencia del ciclo económico, que es un problema para toda América Latina, nos lleva a decir que parece razonable buscar soluciones distributivas en el margen de la riqueza que ya tenemos. Así que la alternativa del 1% vale por esta razón y vale porque además es la riqueza acumulada. (…) la idea es no solo grabar solo los ingresos sino la riqueza”, aseguró.
Oportunidad, impacto y justicia
Moreira destacó que se discute la oportunidad de la propuesta, si es el momento de hacerlo o no a lo que afirmó: “yo diría que es el momento de hacerlo, la discusión ha alcanzado escala global, está cambiando la política comercial so pretexto de Trump o de lo que sea pero hay un cambio en las reglas de juego muy grande y si hay un momento para instalar un debate es este”.
También mencionó otro debate vinculado al impacto de la medida ante lo cual señaló que antes que nada le parece una medida “justa”. “Lo que no se discute como principio de justicia es el fondo del asunto – destacó – no existe un uruguayo/uruguaya capaz de justificar, sin más, la legitimidad de la desigualdad, es decir, como lo ponían antes en el mundo antiguo: ‘los ricos son ricos porque son mejores’ es la discusión entre la oligarquía y la aristocracia, la aristocracia es mejor, tienen mejor nivel educativo, son más inteligentes, etc, etc. ‘Los pobres son más ignorantes y además más corruptos también, más holgazanes, que no quieren trabajar’ (…) la idea de que el pobre es pobre porque no hace nada para progresar, pero no es muy difícil, frente a la exhibición pornográfica de la riqueza, no estar a favor de esta propuesta”, indicó.
“Que nosotros queramos gravar el capital indica que no todo está perdido. Desde que luchábamos por la reforma agraria, porque aquellos grandes ideales se perdieron pero la idea de luchar por la reforma agraria en la América Latina de los 60’ era luchar por el tema de la riqueza, porque la principal propiedad era la propiedad de la tierra, por eso luchábamos por la reforma agraria, no porque fuéramos unos desactualizados. Ahora luchamos por la riqueza de los activos, es algo que me recuerda a esas discusiones y bienvenido”, dijo con entusiasmo.
“Uruguay todavía tiene una cultura más o menos igualitaria que podría colocar algún freno vergonzante a la acumulación desmedida de la riqueza que es la pregunta de cuánta desigualdad está dispuesto a tolerar el Uruguay. Es una pregunta que se hace, cuánta desigualdad, cuánta pobreza está dispuesto a tolerar el Uruguay. Uruguay todavía tiene una democracia de verdad, es decir, una democracia en la que a veces ganan los representantes de los pobres, hago con esto una traducción muy rápida de muchos autores para decir, las democracias reales redistribuyen. Si hay una democracia y no redistribuye nada, desconfíen, hay algo que no está pasando. Porque la democracia es el gobierno de los muchos y los muchos van a proteger los bienes comunes, eso que le llamamos los bienes públicos, a costa de los bienes de los pocos. Cuando el poder de los muchos se impone también nace el odio hacia la democracia, las democracias con más potencial distributivo han sido las democracias más conflictivas de América Latina y el poder de los muchos crea la idea del bien común. Los bienes comunes son aquellos que hacen a lo que hoy llamamos el Estado: la salud, la educación, la seguridad, etc. La cultura de lo público es algo de una vieja virtud que se enfrentaba a la mercantilización del mundo. La democracia es el poder de los muchos, siempre es revolucionaria, siempre la democracia tiene una herencia revolucionaria aunque no lo crean, sí tiene una herencia revolucionaria y es exactamente por eso por lo que la política no puede eludir nunca las preguntas redistributivas fuertes”, concluyó.






















