Este es el tercer editorial en el que abordamos la discusión sobre el Presupuesto Nacional, seguramente merecerá varios más, pero establecemos esta precisión porque buscaremos ratificar algunos conceptos que consideramos centrales y avanzar en otras consideraciones.
En editoriales anteriores señalamos que el Presupuesto presentado por el gobierno del Frente Amplio se hace en el marco de restricciones innegables, marcadas tanto por la situación de gran incertidumbre internacional, regional y mundial, como por la situación fiscal y las deudas dejadas por el gobierno de derecha, que implicaron en este 2025 un agujero de casi mil millones de dólares. A ello hay que agregar que el Frente Amplio no tiene mayoría en Diputados y, por lo tanto, el Presupuesto para su aprobación presupone una negociación política compleja.
También dijimos que en el marco de esas restricciones el Presupuesto no es de ajuste o gasto cero, sino que propone un incremento de 140 millones de dólares, junto con otras partidas para obras que no están incluidas en este monto por 800 millones de dólares. Las prioridades para asignar esos fondos van en la dirección correcta. Hay tres ejes en el Presupuesto: crecimiento con trabajo de calidad; combate a la pobreza y a la desigualdad, en particular a la pobreza infantil y adolescente y seguridad, para mejorar la convivencia ciudadana. Los fondos incrementales están mayoritariamente destinados a esas prioridades, a lo que se suma la salud, en particular la salud mental. Dentro del combate a la pobreza y la búsqueda de reducir la desigualdad son importantes los incrementos en el Bono Escolar, en monto y en cobertura, en las Becas Butiá, para las y los estudiantes de secundaria, pasando de 14 mil a 70 mil e incrementando también el monto, el programa “Crece desde el pie”, del MIDES, con una mirada integral de la pobreza infantil, la duplicación de la cobertura de los comedores en Secundaria y UTU y la duplicación de las opciones de tiempo extendido en primera infancia y Primaria.
Van en la dirección correcta las modificaciones tributarias, que gravan al capital y no a los trabajadores y los sectores más humildes, dirigidas a las ganancias de las trasnacionales y a los depósitos de residentes en el exterior. En el mismo sentido abona la modificación de la regla fiscal, tan propagandeada y luego no respetada por el gobierno de derecha, manteniendo un tope fiscal y de deuda, pero eliminando el tope de gasto, largamente superado por el gobierno anterior, por considerar que el gasto público no solo no es malo per se, sino que es necesario.
Todo ello es así y hay que reafirmarlo. Pero, al mismo tiempo, es necesario señalar que los recursos, reconociendo todas las restricciones, no son suficientes, no solo para cumplir con el Programa de Gobierno del Frente Amplio, que es a la vez compromiso con nuestro pueblo y propuesta de superación de los problemas que nuestra sociedad tiene, tampoco alcanzan para atender las demandas más urgentes e impostergables.
A esta complejidad apuntan las definiciones que realiza en una entrevista la diputada de la 1001 y coordinadora de la bancada del Frente Amplio en Diputados, Ana Olivera. Ana reivindica la definición de que este “gobierno no busca el derrame, busca distribuir” y es mucho más gráfica: “Acá no hay malla oro que valga”. Enfatiza que el “combate a la desigualdad es sustantivo” y recuerda que el gobierno de derecha nunca lo planteó ni en el Presupuesto, ni en ninguna Rendición de Cuentas.
Olivera explica que la discusión presupuestal recién comienza y que “no es un saludo a la bandera escuchar a las organizaciones sociales”. Desde su compromiso político y su experiencia parlamentaria y de gobierno recuerda que “nunca un Presupuesto salió del Parlamento igual de lo que entró” y establece que se deben buscar caminos para fortalecer áreas que no lo están suficientemente, como la UDELAR, recursos para la Fiscalía y el Poder Judicial, etc.
En un sentido similar se expresa el economista y diputado por la 1001, Rodrigo Alonso, quién hace la siguiente definición: “Es un Presupuesto que exige que el debate distributivo y tributario permanezca abierto”.
El Presupuesto está en debate, las organizaciones sociales se han expresado y lo seguirán haciendo.
El Frente Amplio está realizando recorridas en Montevideo, que se extenderán a todo el país, informando y debatiendo con la militancia y con nuestro pueblo.
Como también dice Ana Olivera y señalamos en los editoriales anteriores no se trata de renunciar a nada, se trata de asumir las restricciones y las dificultades, dar el debate político e ideológico, organizar la movilización y la lucha y generar las síntesis políticas superadoras de las limitaciones actuales.
No se puede asumir la realidad como una foto, estática, inmodificable. La discusión política e ideológica, la movilización política del Frente Amplio, la social de las organizaciones populares y la propia acción del gobierno, con sus contradicciones incluidas, transforman la realidad. Hay que construir el protagonismo popular que impulse esas transformaciones.























