Este domingo el Frente Amplio, la principal fuerza política del Uruguay, realiza elecciones para definir la integración de todos sus órganos de dirección. Es un hecho político de enorme relevancia, por lo que implica como ejercicio democrático, por el peso de la fuerza política que las realiza y por el momento político en que se llevan a cabo.
El Frente Amplio es la expresión de la unidad sin exclusiones de la izquierda de Uruguay. Tiene características que lo transforman en una singularidad política a nivel mundial. No hay muchas experiencias que encuentren en una misma fuerza política a comunistas y demócrata cristianos, por ejemplo, o trotskistas. Pero menos aún que impliquen una doble condición: coalición de partidos y sectores y movimiento de militancia nucleada en organismo de base comunes, los Comité de Base. El Frente Amplio nació y se consolidó en estos 50 años de existencia y lucha con la vocación de unir a la izquierda para expresar políticamente a los sectores populares y transformar el Uruguay.
Lleva medio siglo construyendo unidad y transformando el país, desde su acción en el gobierno y el Parlamento, pero también desde la lucha política y social. Basa su unidad en un programa único, en reglas de funcionamiento y relacionamiento político reflejados en un estatuto y en la lucha común de sus militantes. Se define como antimperialista, antioligárquico y antipatriarcal, reivindica el contenido popular del artiguismo y asume el compromiso de llevar a término su planteo revolucionario aún inconcluso.
Para todo ello es fundamental la construcción de la más plena democracia interna. El Frente Amplio contribuye al fortalecimiento de la democracia en Uruguay practicando la suya propia y adelantando en su vida interna lo que propone para toda la sociedad. En un ejercicio ejemplar de democracia en las elecciones del Frente Amplio pueden votar las y los uruguayos desde los 14 años y quienes están en el exterior. Por eso fue pionero en promover la participación de las mujeres en igualdad.
También, como decíamos, estas elecciones tienen mucha importancia porque las realiza la principal fuerza política del Uruguay. El Frente Amplio es, desde 1999, es decir desde hace 22 años, la fuerza política más votada de nuestro país. Encabezó tres gobiernos nacionales; gobierna la capital del país, Montevideo, desde hace 31 años, 7 períodos consecutivos. Fue gobierno en 9 departamentos más: Canelones, Rocha, Salto, Paysandú, Maldonado, Florida, Treinta y Tres, Artigas y Río Negro. Actualmente tiene la bancada parlamentaria más grande; los gobiernos departamentales en Montevideo, Canelones y Salto; gobierna en 32 municipios; tiene ediles y concejales en todos los departamentos. Y, además de este peso institucional, tiene la militancia más numerosa, organizada y con capacidad de movilización. Esto, por si hacía falta, ha quedado nuevamente demostrado en dos instancias recientes. En la segunda vuelta de las elecciones nacionales, en las que con el “Voto a voto” la militancia frenteamplista estuvo a punto de dar vuelta el resultado. Y, muy especialmente, en la hazaña democrática de juntar, en plena pandemia, 800 mil firmas para habilitar un referéndum contra 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC).
Entonces, lo primero es el valor democrático y la proyección unitaria que tienen estas elecciones, donde se elegirán la o el presidente del Frente Amplio, las presidencias de las 19 departamentales, las y los integrantes del Plenario Nacional por los sectores y por las bases y las y los integrantes de los Plenarios Departamentales por los sectores y por las bases.
Pero estas elecciones, muy particularmente, valen por el momento en que se realizan. Estas elecciones encuentran al Uruguay con un gobierno de derecha, hegemonizado por el herrerismo, neoliberal, impulsando la restauración conservadora, con un espíritu refundacional y una sed revanchista de clase que no deja incólume a ningún espacio social.
El Uruguay de los 100 mil nuevos pobres, de la caída del empleo, de la caída de los salarios y las jubilaciones, de los recortes en salud, educación y vivienda, del desmantelamiento de las políticas sociales, del ataque a las empresas públicas, de la campaña permanente contra el Frente Amplio y todo el movimiento popular. El Uruguay de la derecha imponiendo, amparándose en la pandemia y sus restricciones, la Ley de Urgente Consideración, que implica un retroceso no solo con respecto a los gobiernos frenteamplistas, es pre batllista, pre valeriana. El Uruguay menos libre y más desigual, por ello menos democrático.
El Frente Amplio ha realizado un proceso de autocrítica, cuya dimensión más importante es práctica. Se militó para superar la separación con el movimiento popular y de todo este entramado organizativo con sectores importantes de nuestro pueblo.
La militancia frenteamplista apoyó la solidaridad organizada en las ollas populares, participó de las movilizaciones y fue protagonista de la hazaña democrática de juntar las 800 mil firmas para que el pueblo decida sobre 135 artículos de la LUC. El Frente Amplio realizó en su Congreso la síntesis de la derrota, de sus causas y también de la praxis política superadora ya comenzada.
Estas elecciones forman parte de ese proceso. Importa todo lo que se vota: que tengan muchos votos el Plenario Nacional, los sectores y las y los delegados de base, que son el alma del Frente Amplio.
Ivonne Passada, Gonzalo Civila y Fernando Pereira, son tres muy buenas opciones para la presidencia del Frente Amplio, cada quien con su perfil y su proyección. Desde estas páginas, sin desmerecer un milímetro a Ivonne y Gonzalo, convocamos a votar por Fernando.
Creemos que su presencia en la presidencia le aportaría mucho al Frente Amplio en aspectos centrales para el presente y la proyección hacia el futuro. Fernando tiene una enorme experiencia de conducción política y construcción unitaria, la que adquirió encabezando a la organización social más importante del país, el PIT-CNT. Fernando aporta mucho a la síntesis imprescindible para que el Frente Amplio se afirme como la expresión política del bloque histórico, político y social, democrático y radical de los cambios.
Fernando lo formula como un triple desafío: fortalecer la unidad, abrir el Frente Amplio a nuestro pueblo y a la sociedad y promover su movilización permanente. Plantea la construcción de la izquierda del futuro, del Frente Amplio para los próximos 30 años, con una propuesta de desarrollo productivo, con justicia social y profundización democrática.
Para ello, solamente en esta campaña hacia las elecciones, recorrió 22 mil kilómetros e hizo cientos de actos y asambleas, en todo el país, para “entender las esperanzas de nuestro pueblo”, para encabezar la práctica política y social que lleve a que el Frente Amplio sea “la voz del pueblo”.
También creemos que la mejor forma de aportar a este proceso político es votar a la 1001, por su historia, por su presente y por la perspectiva que construye y garantiza.
Para seguir cimentando la acumulación de fuerzas popular capaz de enfrentar la restauración conservadora y derrotarla. Para construir el triunfo del SI en el referéndum y anular los 135 artículos de la LUC. Para fortalecer a la expresión política de las luchas de nuestro pueblo. Este domingo hay que votar.























