Esta semana se produjeron dos hechos que destacan por su forma, su contenido y su proyección inmediata y estratégica: el paro parcial con movilización del PIT-CNT, del martes y la marcha por el Día de los Mártires Estudiantiles, del jueves.
Además de la coincidencia reivindicativa y programática, es decir en los reclamos inmediatos y en la perspectiva de mediano y largo plazo, une a estos hechos algo más importante y de caladura estratégica, son dos momentos de un mismo fenómeno político y social: el protagonismo popular organizado a través de la denuncia, la propuesta y la movilización.
Ese es el elemento principal para destacar de estas dos jornadas de movilización. En Uruguay hay dos proyectos de país y dos bloques, políticos y sociales, que los impulsan y los expresan. El bloque histórico, político y social, por su forma, democrático y radical, por sus objetivos, de los cambios, expresa un proyecto de país de democratización de las relaciones sociales, construcción de igualdad y justicia social y desarrollo soberano. En otras palabras, una perspectiva de transformación y emancipación social. Y cualquier proyecto de transformación social presupone, necesita, del protagonismo popular organizado. Es el pueblo organizado, participando, movilizado, el sujeto de la transformación social.
Por lo tanto, es una excelente noticia para quienes peleamos, desde el gobierno, desde la política y desde la militancia social, por la transformación de la sociedad, que el pueblo, y en particular las y los trabajadores, eleven su nivel de movilización.
Es absolutamente lógico que esto moleste a la derecha y al poder. Ellos necesitan, para mantener su hegemonía y defender sus privilegios, una sociedad anestesiada, un pueblo fragmentado y desmovilizado.
Pero, y lo decimos con fraternidad y con respeto por las opiniones de todas y todos los compañeros, es francamente inentendible que se exprese preocupación o se critique a la movilización social desde la izquierda.
Es cierto que en la movilización del martes, en la del jueves y seguramente en las que vendrán se expresan contradicciones entre las posturas del movimiento sindical, del movimiento estudiantil y las del Frente Amplio, o más precisamente, con las del gobierno del Frente Amplio. ¿Y cuál es el problema? Es lógico que así sea, el problema no son las contradicciones, ni se trata de poner un papel calco sobre el Programa del FA y ver que coindice y que no. El problema es construir síntesis política superadora de las contradicciones. Se trata de construir las mayorías políticas y sociales capaces de generar una correlación de fuerzas en la sociedad que materialice los cambios. Y para eso la participación social, que no se agota en las movilizaciones, pero las incluye como un componente relevante, es fundamental.
Es desde esa perspectiva que hay que valorar un gran paro, con una gran movilización, en la que miles de trabajadoras y trabajadores cubrieron 18 de Julio entre la Plaza Libertad y la Intendencia de Montevideo.
El PIT-CNT se movilizó rodeado por la FEUU y los gremios de secundaria; el rector de la Universidad de la República, Héctor Cancela, encabezó la marcha; participaron todas y todos los representantes de los trabajadores en distintas instancias del Estado. Esa amplitud y unidad que se vio el martes en la calle es expresión del proceso de construcción de unidad, de todo el movimiento popular, que tuvo un punto alto en el relanzamiento de la Intersocial, de tan gran papel histórico y reciente durante el enfrentamiento a la LUC, en estos días.
Además, el PIT-CNT hizo un planteo, serio, maduro y fundamentado. El centro, al igual que en el 1º de Mayo, fue la denuncia de la desigualdad en nuestro país y la necesidad de desmontar el modelo implementado por las clases dominantes, y su expresión política en el gobierno, que la acrecentó.
En ese marco se inscribe el planteo de enfrentar, con urgencia, la pobreza en general y en particular la pobreza infantil y la propuesta de una forma de lograr los recursos necesarios para hacerlo: gravar al 1% más rico de la población con un impuesto que recaude, aproximadamente un 1% del PBI.
También con la creación de empleo de calidad y con la recuperación y el crecimiento del salario real, con un acento especial en los salarios más bajos, los de 25 mil pesos o menos, pero para todas y todos los trabajadores, con el objetivo, explícito, de que los salarios acompañen la progresión de la economía y que aumente el peso del salario en el PBI, es decir, que sea mayor la participación de las y los trabajadores en la distribución de la riqueza generada en nuestro país. En este punto hubo un reconocimiento de que las pautas salariales presentadas por el gobierno para la ronda de Consejos de Salarios son mejores que las de la anterior administración, pero también la reiteración de que se consideran insuficientes.
En este plano se inscribe la reiterada propuesta de discutir e implementar una reducción de la jornada laboral, un elemento fundamental, tanto en el plano redistributivo como en el de la proyección del trabajo hacia el futuro.
Estuvieron presentes en el discurso y en las pancartas los reclamos de un Presupuesto Nacional que contemple las demandas populares, y también los compromisos electorales del Frente Amplio: un 6% para la Educación y un 1% para investigación, con un énfasis muy claro de respaldo a los planteos de la Universidad de la República; el crecimiento de la inversión en vivienda y salud.
La defensa de las empresas públicas y de su rol en la economía, con especial énfasis en reforzar la inversión de las mismas, habilitar la cobertura de vacantes, modificando la política del gobierno de derecha y defender el poder adquisitivo de los salarios de las y los trabajadores públicos.
Se reconoció la convocatoria al Diálogo por la Seguridad Social, una reivindicación del movimiento sindical y se reafirmaron los ejes de los planteos a realizar en él: un sistema de seguridad social integral, de cobertura universal, solidario, recuperando el derecho de jubilarse a los 60 años, equiparando las jubilaciones mínimas al Salario Mínimo Nacional y combatiendo el lucro.
Todo lo anterior inscripto en una Estrategia de Desarrollo Nacional, elemento programático central aprobado en el reciente XV Congreso del PIT-CNT, para la construcción de la cual la central obrera plantea la convocatoria a un diálogo nacional, lo cual cuenta con el respaldo de las cámaras empresariales.
Por supuesto que en las pancartas y en el discurso estuvo, con mucha fuerza, la denuncia y la solidaridad con los conflictos que se están desarrollando en este momento, especialmente en la pesca, la industria láctea, los frigoríficos y sectores de la alimentación. Es que la vieja y porfiada lucha de clases, es real, concreta y se desarrolla más allá de que cómo se la valore o de que se pretenda negarla.
El movimiento sindical reiteró su postura histórica de defensa de la paz, de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos y condenó nuevamente el genocidio que está perpetrando Israel y su gobierno de ultraderecha encabezado por Benjamín Netanyahu en Palestina, un momento importante de la movilización fue cuando se desplegó una enorme bandera palestina sostenida por miles de manos.
En síntesis, una gran jornada de movilización popular, por convocatoria, por forma y por contenido. Realizada por las y los trabajadores, por el movimiento sindical, columna vertebral y vertebradora de todo el movimiento popular en nuestro país. El pueblo como protagonista, ni más, ni menos.























