Esfuerzo nacional imperioso

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Por Marcos Carámbula (*)

Estamos asistiendo al crecimiento exponencial de la pandemia en nuestro país, con un número de casos diarios y acumulados que nos ponen en máxima alerta, con un nivel cercano a la saturación de nuestros Centros de Tratamiento Intensivo (CTI) en los próximos días.

Estamos, además, con 250 trabajadores de la salud, de los que están en primera línea de atención, con positivo de COVID y 4 médicos internados en CTI.

Sin duda en los meses anteriores, con un crecimiento lento de la pandemia, se pensó que podíamos llegar a los tiempos de la vacuna reservada por el mecanismo coordinado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), COVAX, durante el primer semestre del 2021; aunque hoy está claro, sobre la base de los tiempos y del orden de prelación justo que establece criterios de solidaridad humanitaria, que seguramente, con ese mecanismo para el Uruguay los plazos pueden ser aún mayores.

La situación es muy grave, a las medidas de cuidado que se han recomendado a la población, más las medidas restrictivas que puedan tomarse de acuerdo a la asesoría del Grupo de Científicos, es necesario agregarle un esfuerzo nacional imperioso.

El domingo 27 fue el día V, en Europa, para empezar a administrar en toda la Unión Europea la vacuna Pfizer Biotech. Ya comenzaron en EEUU y Reino Unido.

En nuestro continente, México, Brasil, Argentina, Chile, Costa Rica, Panamá, Perú, Ecuador y Venezuela, inician en estos días la vacunación a su población.

La vacuna Pfizer Biotech ha sido aprobada por la FDA (control muy exigente de medicamentos de EEUU) y por la agencia europea. La vacuna rusa, con la que se empieza a vacunar en Argentina, ha sido aprobada por ANMAT.

Brasil ha adquirido vacunas chinas que ya están siendo administradas en su país de origen.

Cada día que pasa en nuestro país los tiempos, las vidas que se va cobrando esta durísima pandemia, el agotamiento de nuestros equipos de salud, que han hecho un enorme y maravilloso esfuerzo desde el primer día, nos obligan como país a levantar todas las miras y cerrar filas.

La responsabilidad es, como corresponde, asumida desde el primer día por las autoridades nacionales y sanitarias, con sus asesores, y se ha difundido que el propio presidente de la República se encarga directamente de este esfuerzo.

Pero creemos que la hora reclama un pronunciamiento nacional de todos los partidos políticos, de la central de trabajadores, del Sindicato Médico del Uruguay, de la Federación Médica del Interior, de la Federación de Funcionarios de Salud Pública, de la Federación Uruguaya de la Salud, para impulsar una política de Estado que nos permita, en sintonía con los países hermanos, articulando con ellos, más allá de todas las negociaciones bilaterales que se están realizando, obtener las vacunas ya probadas en el menor tiempo posible.

El Uruguay tiene un muy sólido Sistema Nacional de Vacunación y, sobre todo, una fuerte disposición de nuestra población para ser partícipe de la campaña. Es una de nuestras mayores fortalezas.

Inicialmente el horizonte será de 750.000 vacunados entre los trabajadores de la salud, los trabajadores mayormente expuestos, la población de riesgo y los adultos mayores.

El esfuerzo económico necesario deberá tener, sin dudas, el respaldo de todos, por la magnitud del riesgo en la salud de nuestra población, que hoy ya nos golpea muy duramente, con la posibilidad cierta de agravarse cada día.

La identificación de la obtención de la vacuna como prioridad y horizonte cercano ayudará sin dudas al cumplimiento de las disposiciones restrictivas que será necesario tomar en los próximos días.

Es una tarea que nos convoca a todos.

(*) Ex presidente del directorio de ASSE, ex presidente del Sindicato Médico del Uruguay, médico con larga experiencia de trabajo en Salud Pública, ex intendente de Canelones, ex senador de la 1001 y el Frente Amplio.