Todos los 14 de agosto son especiales, únicos en su contexto y su presente, este también lo fue. A la memoria, el homenaje a las y los mártires estudiantiles, expresión de continuidad histórica, se le unieron las luchas del hoy, ese día y los siguientes. Desde el 14 de agosto, de múltiples maneras, el movimiento estudiantil ha desplegado su movilización.
El 14 de agosto hubo una combativa marcha en Montevideo, con un acto en la Plaza 1° de Mayo y también movilizaciones, actos, toques, en varios departamentos. En los días siguientes las y los estudiantes de Formación en Educación ocuparon 12 centros de estudios en todo el país, también se ocupó al menos un liceo, el Miranda, en Montevideo, en reclamo de presupuesto, reivindicaciones concretas de cada centro y en rechazo a la denominada “transformación educativa”, que el gobierno busca imponer sin tener en cuenta la opinión de estudiantes y docentes y sin permitir su participación. La respuesta del gobierno, a través del Consejo de Formación en Educación, del CODICEN y del Ministerio del Interior, fue el desalojo de todos los centros ocupados en medio de un desproporcionado despliegue policial, que incluyó, en la mayoría de los casos, fuerzas antimotines.
Los hechos señalados son parte de un mismo proceso de lucha, inseparables, pero solo a los efectos de mostrar más su relevancia los analizaremos de a uno.
El 14 de agosto, Día de los Mártires Estudiantiles, es una fecha fundamental para la historia del Uruguay y, muy particularmente, para el movimiento popular.
Ese día, del año 1968, murió Liber Arce, estudiante, militante de la FEUU y de la UJC, que había sido baleado dos días antes por la Policía durante la represión a una protesta estudiantil. La movilización era en defensa de las libertades públicas, arrasadas por el autoritarismo del gobierno encabezado por Jorge Pacheco Areco a punta de “medidas prontas de seguridad” para imponer, con la represión, un salvaje ajuste contra los sectores populares, privilegiando a la oligarquía rural, industrial y financiera, lo que en aquellos años se denominaba “la rosca”. La movilización estudiantil era también en defensa de la Universidad de la República, cuya autonomía era avasallada y el gobierno la ahogaba económicamente, negándole recursos presupuestales.
Líber fue el primero de una larga y dolorosa lista de estudiantes caídos en defensa de la libertad. Susana Pintos, Hugo de los Santos, Santiago Rodríguez Muela, Íbero Gutiérrez, Blanca Castagnetto, Leonel Martínez Platero, Gustavo Luis Couchet, Juan Fachinelli, Aurelio Fernández, Joaquín Klüver, Ramón Peré, Walter Medina, Nibia Sabalsagaray, Elena Quinteros, Laura Raggio, Diana Maidanik y Silvia Reyes, son algunos de los entrañables nombres de esa lista. Todas y todos eran militantes, luchaban por defender la Educación Pública -siempre atacada y demonizada por la oligarquía y sus representantes- por la libertad y por construir un mundo distinto.
Sus nombres y su ejemplo fueron, son y deben seguir siendo un factor de unidad. Tanto del movimiento estudiantil como de todo el movimiento popular.
El movimiento estudiantil es un componente esencial del movimiento popular. Su organización y su unidad vienen de muy atrás en la historia. La FEUU se fundó un 26 de abril de 1929 y fue la síntesis unitaria de una huelga estudiantil de 1928, por autonomía y cogobierno para la Universidad. Hablamos de 93 años de historia, los gremios estudiantiles vienen de antes aún, la Asociación de Estudiantes de Veterinaria, por ejemplo, acaba de celebrar sus 111 años.
A lo largo de ese más de un siglo de organización el movimiento estudiantil ha estado en la primera línea de las luchas del pueblo uruguayo por la libertad. En todas, sin faltar a ninguna.
Las y los estudiantes, y sus organizaciones, han sido capaces de construir la unidad propia, contradictoria, compleja, como todos los procesos unitarios, pero, además, han logrado una síntesis unitaria superior con todo el movimiento popular y, en especial, con las y los trabajadores.
La unidad de estudiantes y trabajadores es el corazón de la unidad del pueblo, de eso que denominamos el bloque histórico, político y social, democrático y radical de los cambios. Expresa, aunque no en su totalidad, la unidad de la clase obrera con las capas medias.
Esa unidad, histórica, es fundamental recrearla y fortalecerla en el presente y hacia el futuro.
Este 14 de agosto expresó esa potencialidad. Si algo destacó este 14 de agosto fue el nivel de unidad de las organizaciones estudiantiles, referencia común en todos los discursos en la Plaza 1° de Mayo, pero también, la voluntad y el compromiso unitario con todo el movimiento popular, el sentirse y decirse parte del mismo, y, muy especialmente, con las y los trabajadores y sus luchas.
Este 14 de agosto, el mensaje de todas las organizaciones del movimiento estudiantil, cada vez más nacional, fue claro, resumido en la consigna, convocatoria y a la vez compromiso: “Al igual que ayer, enfrentaremos el desmantelamiento de la educación del pueblo con organización y lucha”.
Y no se quedaron en la consigna. Los gremios de Formación en Educación anunciaron en el acto que iniciarían una serie de ocupaciones reclamando respuestas a sus demandas.
El lunes comenzaron las ocupaciones, el miércoles eran 12 los centros de estudio ocupados en todo el país y el jueves se sumó un liceo. Las ocupaciones fueron absolutamente pacíficas. Es necesario destacar que las organizaciones estudiantiles de Formación en Educación tienen una representatividad reafirmada en las urnas, una lista común de la FEFEU y el CEIPA ganó con amplitud las elecciones para el Consejero Estudiantil en el Consejo de Formación en Educación en las elecciones realizadas el año pasado.
Vienen reclamando en ese ámbito institucional y en múltiples instancias ser escuchados. La respuesta de las autoridades ha sido el ninguneo, la imposición. Ahora cuando se despliega la movilización la respuesta fue el desalojo con la Policía. Hasta ahora los desalojos han sido sin violencia, en primer lugar, por la madurez demostrada por las y los estudiantes, también por la solidaridad del PIT-CNT, de la FEUU, de los sindicatos docentes, de otros sindicatos y de legisladores del Frente Amplio que se hicieron presentes en los primeros desalojos del miércoles.
El gobierno, las autoridades educativas, tienen que escuchar a las y los estudiantes, respetarlos, la respuesta a su movilización no puede ser la Policía.
Para estos próximos días están previstas nuevas movilizaciones estudiantiles, por presupuesto, contra el vergonzoso ninguneo a la Universidad de la República en la Rendición de Cuentas y contra los recortes a toda la Enseñanza Pública.
Hay que seguir rodeando al movimiento estudiantil, hacer un esfuerzo mayor por incorporar sus demandas, para lograr una síntesis unitaria de sus luchas, hacia el paro general convocado por el PIT-CNT para el 15 de setiembre. Y también construir una síntesis unitaria programática de sus propuestas hacia el Congreso del Pueblo. El fortalecimiento del movimiento estudiantil es una tarea fundamental para el movimiento popular todo. Es una parte decisiva de la construcción de su propia fortaleza.























