La guerra contra el terrorismo desatada por Estados Unidos ha producido más de 4 millones de muertes

Un estudio titulado Proyecto Costos de la Guerra del Instituto Watson de Asuntos Internacionales y Públicos de la Universidad de Brown, con sede en Rhode Island, informó que la “guerra contra el terrorismo desatada por Estados Unidos durante el mandato de George W. Bush (2001-2009) causó al menos cuatro millones 500 mil muertes en media docena de países”.

La política estadounidense emprendida bajo “el argumento de eliminar presuntas amenazas de grupos radicales”, así como “los conflictos bélicos estimulados”, estimulados por la mima “desde 2001 aun provocan sufrimiento a civiles víctimas de las conflagraciones” destadas.

En el estudio se enfatiza que ello evidencia “cómo la muerte sobrevive a la guerra”, algo que se documenta de forma clara cuando se examinan las numerosas cantidades de personas “que perdieron la vida en Afganistán, Iraq, Libia, Pakistán, Somalia, Siria y Yemen”.

“En un lugar como Afganistán”, se lee en el documento, según consignó Prensa Latina, “la pregunta es si alguna muerte puede considerarse hoy no relacionada con la guerra”.

En ese sentido el Informe ratifica que “los enfrentamientos a menudo matan a mucha más gente indirectamente que en combate, sobre todo a niños pequeños”, declaró Stephanie Savell, responsable del estudio en un comunicado citado por el sitio Common Dreams.

La investigación revisó “las últimas investigaciones para examinar las vías causales que han llevado a un estimado aproximado de tres millones 700 mil fallecimientos indirectos en conflictos posteriores al 11 de septiembre (de 2001)”.

A pesar de estas estimaciones, se aclara, “la cifra total de decesos se desconoce con exactitud”, por lo que el “análisis estimó que el saldo total de las guerras podría implicar al menos cuatro millones 500 mil víctimas fatales”.

De acuerdo a las declaraciones de Savell “la investigación indica cómo más personas, especialmente niños y miembros de poblaciones marginadas, perecieron por los efectos de las conflagraciones debido a la pobreza creciente, la inseguridad alimentaria, la contaminación ambiental, el trauma continuo de la violencia, así como la destrucción los centros asistenciales y la infraestructura pública”.

“La gran mayoría de las muertes en la guerra se deben a la desnutrición, problemas relacionados con el embarazo y el parto, y muchas enfermedades, incluidas las infecciosas y las no transmisibles como el cáncer”, se enfatiza en el estudio.

“El Gobierno de Estados Unidos”, subrayó Savell, podría hacer mucho más de lo que actualmente hace para cumplir con la responsabilidad que le atañe por los resultados secudanrios e indirectos de dichas acciones y conflagraciones, en particular con relación “a las secuelas” que dichos conflictos bélicos generan.

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