Héctor Cancela tras la Asamblea General del Claustro de la Universidad de la República que lo eligió como rector en el Paraninfo de la Udelar en Montevideo. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS.

“La Universidad no puede seguir en piloto automático”

El recientemente electo Rector de la Universidad de la República (Udelar), Héctor Cancela, estuvo en El Popular en radio (*) esta semana para abordar la situación de la universidad en el marco de la discusión del próximo Presupuesto Quinquenal y los desafíos a futuro.

– ¿Cómo ha sido esta elección de las autoridades de la Udelar?

La elección fue un proceso muy interesante, mostró realmente la fuerza que tiene el co-gobierno y una forma participativa, no sólo para elegir a una persona, sino de poner sobre la mesa un conjunto de ideas, propuestas y puntos de vista. Hubo cuatro candidaturas, cuatro documentos programáticos, así como otro conjunto de documentos, de aportes de muchos colectivos y ese proceso sirvió para enriquecer. La Universidad no puede seguir en piloto automático, es decir, es bueno en una coyuntura que cambie en un momento que es distinto, poder poner sobre la mesa los distintos puntos de vista y bueno, intercambiar para pensar juntos y juntas el futuro de la Universidad y eso se logra.

– ¿Y cuál es tu visión de ese futuro?

Creo que necesitamos un país mucho más justo, más solidario, con más bienestar. La gente quiere vivir mejor, lo que no necesariamente quiere decir comprar más cosas. Claramente este es un país donde muchas personas todavía no encuentran un camino para poder desarrollarse, tanto individual como colectivamente. Creemos que esta es una coyuntura en la cual podemos pensar en conjunto desde el gobierno, pero también los partidos políticos, los colectivos gremiales, etc. La Universidad debe ser parte de este pienso en cómo hacemos para ir dando pasos e insertando cada vez más gente, dando oportunidades. Por supuesto, el acceso a la educación y a la educación superior en particular, es fundamental. Creemos que hay que generalizar el acceso a educación superior.

También hay que coordinar mucho más y mejor el tránsito entre Secundaria y la Universidad. Pero también hay otros aspectos, lograr una atención a la salud mejor y aportar en el desarrollo regional y territorial. Pensamos en un país que no esté tan concentrado en Montevideo, sino que de a poco no sólo tenga oportunidades en educación sino también en desarrollo productivo diversificado en el interior. Un país donde cualquier colectivo que tenga una situación que quiera plantear, encuentre el  diálogo con los distintos ámbitos y la Universidad puede ser parte de pensar con esos colectivos, cuáles son los caminos, las soluciones o la forma de ir mejorando las situaciones que tenemos. 

– ¿Cuáles son esos principales desafíos que tienen ahora, en vista de que además se viene un presupuesto?

Hoy por hoy, nosotros en la interna, decimos que tenemos este desafío enorme de mejorar las condiciones de estudio y trabajo, y al mismo tiempo de ir dialogando y trabajando con las distintas componentes del país para ir armando planes de desarrollo. En lo que refiere a presupuesto, estamos solicitando un incremento que nos permita, por ejemplo, poder cubrir todas las becas por la cantidad importante de estudiantes que realmente necesitan un apoyo económico, ya que hoy la Universidad está dando menos de la mitad de las becas necesarias. Queremos también mejorar los aspectos locativos, sabemos que hay muchas carreras donde los estudiantes no entran en los salones, lo vimos en el comienzo de clases de Psicología. Vemos también la dificultad que tienen las y los estudiantes de hacer una consulta con un docente, cuando la cantidad de horas docente por estudiante baja, las condiciones de estudio se hacen más difíciles. Otro tema, en el interior muchas veces también hay carreras que dependen de un grupo muy pequeño de personas y hay que intensificar.

Durante la Asamblea General del Claustro de la Universidad de la República en el Paraninfo en Montevideo. Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS.

– Es importante destacar la alegría que se transmitió en toda la comunidad universitaria con tu elección y destacar que resultaste electo con el apoyo unitario de la FEUU, que no es poca cosa, ¿Qué significa esto para ti?

El hecho de que la FEUU haya realizado su convención, haya aprobado un programa por unanimidad, haya respaldado la candidatura, realmente fue una emoción y un espaldarazo enorme.

Y creo que tiene un significado que va justamente mucho más allá de la candidatura y de la elección y para eso fue fundamental la participación de la FEUU. Creo que el tener a la federación unida con un programa bien claro, con una visión de futuro, con entusiasmo, porque todas las reuniones que hemos tenido antes y después, realmente las y los estudiantes nos transmiten esas ganas de trabajar, de aportar para una Universidad mejor, para un país mejor, creemos que eso es lo que mueve a la Universidad. 

-Hay que recordar que la Udelar no aparecía mencionada en las Rendiciones de Cuenta del gobierno anterior de derecha. Tú hablabas del desarrollo hacia el interior del país y quizás haya sido una de las revoluciones silenciosas que fuera de la universidad no se ve tanto, aunque en esos lugares sí se ve.

El otro día leíamos una nota que hablaba de 25.000 estudiantes universitarios en el interior y más de 1.100 docentes, porque uno a veces no tiene en cuenta que para sostener 25.000 estudiantes se precisa un cuerpo docente enorme y eso es como una revolución. Es un cambio fundamental. Uno va a las distintas ciudades del interior donde está instalada la Universidad y son ciudades que cambiaron de características. Ciudades donde no había jóvenes porque se iban, ahora son ciudades que reciben jóvenes y eso mueve también la presencia de docentes y funcionarios. Mueve la sociedad entera, por supuesto las actividades sociales, culturales, la presencia de la Universidad misma. La posibilidad real de la gente de estudiar, recibirse y luego quedarse. Es decir, en muchos lados hay déficit de profesionales de muchas áreas, porque en general la gente que venía a estudiar a Montevideo era muy difícil que retornara a su localidad. Hoy Medicina, por ejemplo, se puede hacer entera en Salto y Paysandú y eso es bueno ante el déficit que hay de médicos en el norte del Río Negro. Ya tenemos egresados y egresadas que van a ir creciendo en números e insertando en las distintas actividades, incluso productivas en cada región. Esta situación de a poco va a ir dando ese cambio que necesitamos para un país que sea más justo también en lo territorial. 

-Hablábamos del 0% para la educación en el gobierno anterior. ¿Pensás que hay un componente ideológico por el cual el gobierno de derecha le dio un 0% a la Udelar? 

Creo que sí, si vemos otras acciones también que se dieron al mismo tiempo. Por ejemplo, se cortaron una cantidad muy importante de convenios que había entre distintos ministerios y la ANEP con la Udelar, en muchos casos se hicieron esos mismos convenios y otros similares con universidades privadas. Uno mira y dice bueno, se puede pensar que había una mayor afinidad y una voluntad de impulsar más el desarrollo de las universidades privadas y no había un interés en desarrollar a la Udelar. Claramente eso lo percibimos de forma directa. 

-Hoy la Universidad es responsable de más del 80% de la investigación que se hace en Uruguay, desde las ciencias sociales aplicadas hasta las ciencias exactas. En todo lo que vemos sobre investigación, la Udelar tiene un peso formidable, jugó un papel extraordinario en la pandemia para que el Uruguay se pudiera sostener. Lo jugaron ahora sobre el proyecto Neptuno, el aporte que hicieron desde  el Instituto de Mecánica de Fluidos e Ingeniería Ambiental. Un informe espectacular, que fue definitivo además en la toma de decisiones por la solidez del planteo. ¿Ese desarrollo es un desafío enorme verdad? 

Sí, yo creo que sí, tenemos un mundo cada vez más transaccional, ¿verdad? Un mundo donde la cooperación internacional muchas veces desaparece, donde las grandes potencias luchan por sus espacios de poder y en definitiva usan herramientas a veces de las más groseras. Hemos visto ahora directamente las amenazas de invasión. Por suerte estamos un poco más lejos y creo que no les interesa invadirnos directamente, pero bueno, en definitiva hay una necesidad, en ese mundo de lograr una mayor independencia, una mayor autonomía, una mayor soberanía y eso tiene varias componentes y uno de ellos es el conocimiento. El poder tener nuestra investigación, el poder atacar nuestros problemas desde nuestro punto de vista y no simplemente comprar soluciones que luego nos quieren vender es fundamental. Porque, hoy por hoy en el mundo, todo se trata de llevar a una compra, a una venta, a una multinacional que luego nos vende algo que puede ser útil o puede ser un espejito de colores. Pasó un poco con el tema del agua, evidentemente se vendía una solución que no era la adecuada y como eso nos pasa en muchos ámbitos. Entonces, el tener esa investigación propia es fundamental para que el país tenga buenas bases, primero que nada para entender, para decidir y para desarrollarse.

-¿Cómo has visto el desarrollo de la Universidad tomando en cuenta que también sobre los estudiantes, que la mayoría son primera generación universitaria? 

Parte de ese crecimiento de matrícula es por eso, pero no sólo crece el número, es que estamos llegando a más capas de la población. Entonces vemos que la gente, en todos los ámbitos de la sociedad, ven en la educación un camino de desarrollo personal, eso implica una mayor diversidad en los orígenes de las y los estudiantes. Implica desarrollar mejores políticas de beca, mejores políticas de acompañamiento en el ingreso, saber que la formación previa es cada vez más heterogénea. Vienen de distintos ámbitos, con distintas experiencias previas y distinta formación y eso es un potencial muy importante. Sabemos que la cantidad de egresos de primera generación ha crecido mucho. La cantidad de estudiantes que han tenido una beca a lo largo de su trayectoria y que ahora egresan también ha crecido de forma significativa. Y eso es también un desafío para poder seguir sosteniendo ese proceso. Cuando una persona entra a la Universidad, parte de lo que hay que hacer es ver cuáles son sus necesidades y cómo apoyarla. Una beca económica, una beca de alimentación, una beca de transporte, pero también un apoyo académico y en definitiva el buscar sostener esa trayectoria desde varios ángulos, para que las las personas puedan avanzar y lograr esos objetivos que son individuales pero sociales también. Cada persona que se recibe luego puede estar volcando a la sociedad todo lo aprendido. 

-Al asumir en la Asamblea General de Claustro planteabas con muchísima fuerza, creo que empezaste con eso, sobre la Universidad gratuita y pública. Es un debate en América Latina, estamos como volviendo de la reforma de Córdoba. Argentina es un ejemplo espantoso del cerco a la Universidad y del reclamo de que cobren. ¿Por qué es tan central ese planteo? 

Bueno, porque es un tema que está en debate, dos visiones de la educación, la educación superior como un bien y como un derecho humano, o la educación superior como una mercancía que se tranza, que se compra y se vende. Entonces, claramente la educación en sí tiene un gran potencial económico, comercial y hay, desde varios ángulos, un empuje grande para tratar de llevarlo a una mercantilización. Creemos que es justamente el plantarnos en la vereda de enfrente, es decir, bueno, esto es un derecho de las personas, es algo que el Estado tiene que asegurar y por supuesto que la mejor educación es la que está dada con un fin público y no la que trata de llevar al mayor beneficio económico.

Hay muchos mecanismos de fomento de universidades privadas, pero también muchos más encubiertos de generar espacios en lo que lo público es simplemente para una élite. Eso se da en muchos países, universidades que si bien son públicas y gratuitas tienen cupos tan pequeños que luego sólo pueden acceder con exámenes de ingreso, u otros filtros, pasa en Brasil sin ir más lejos.

Entonces eso termina llevando a que la educación pública termina siendo para el 10% de mayores ingresos de la población y después resulta que el resto de la población termina yendo a una universidad privada y pagando y el que no tiene es el que termina pagando al no acceder.  

-¿Cuál es la importancia del cogobierno en la Udelar? 

El cogobierno creo que es una herramienta esencial desde varios lados. Para empezar, por supuesto, porque es la forma más participativa, más democrática, la que permite escuchar y recibir la mayor cantidad de voces, de puntos de vista y articular decisiones que sean justamente teniendo en cuenta esas visiones compartidas. Defiendo mucho el cogobierno como una forma de tomar buenas decisiones que se sostienen en el tiempo, porque a veces se dice «es lento, lleva tiempo», hay que discutir mucho. Es verdad, pero cuando se decide algo, luego tiene una potencia, una posibilidad de continuación que otras formas más verticalistas no tienen. Pongo como ejemplo todo lo que se transformó la Universidad, miremos la Universidad de hace 40 años y la de hoy. La cantidad de gente que tiene haciendo investigación, el desarrollo geográfico que tiene, cómo ha ampliado las carreras, cómo ha logrado que estudiantes de primer generación universitaria ingresen, cómo ha logrado ir empujando la extensión y articular. Y eso se ha hecho porque el cogobierno le ha dado una visión y una dirección que no ha dependido de personas en particular, más allá de que ha habido varios rectores, cada uno le ha dado su impronta. Es cierto que las instituciones la construimos las personas, pero el cogobierno le da una visión y una dirección colectiva que luego no depende de si cambió una persona a otra, sino que depende de ese objetivo común. Por eso es tan importante las decisiones como la de la FEUU con un programa específico del colectivo estudiantil y también lo que ha sido el debate en torno a elección, que puso sobre la mesa programas, que nos dan una posibilidad de trabajo que trasciende a las personas en sí. 

– Sobre la cooperación internacional. ¿Cómo está visualizando la Udelar lo que está sucediendo en el mundo hoy en día?

Bueno, creemos que hay también muchos desafíos porque muchas de las visiones más multilaterales que existían están siendo también muy cuestionadas. Hay un aspecto mucho más transaccional, pongo los intereses de mi país, de mi espacio, por encima de todo el resto. Evidentemente que cada gobierno tiene que velar por su país, pero no puede hacerse con una visión donde quiero perjudicar a los demás para que el mío esté arriba y hoy prácticamente es lo que lo que estamos viendo. Nosotros creemos que hay que reforzar mucho el trabajo en la región, en particular todo lo que es el grupo de Universidades de Montevideo, en la UGM, con universidades de Argentina, Brasil, Chile, cada una con su coyuntura, intensificar el trabajo a nivel latinoamericano. Y, por supuesto, la Udelar tiene una mirada general al mundo y va a seguir colaborando con las instituciones de todos los países, buscar más desarrollo con las instituciones que estamos más cerca.

– Hablábamos de la reforma de Córdoba de la concepción de la Universidad y que por eso es tan diferente a los supermercados de la educación, que son algunas universidades privadas. La Udelar tiene educación, investigación y extensión como elementos sustantivos de su identidad, pero la relación con la sociedad no es sólo a través de extensión. En tu discurso y en tu programa tenés un planteo y hay desafíos ahora como, por ejemplo, el PIT-CNT está planteando una Estrategia Nacional de Desarrollo, hubo experiencia de la Universidad al respecto. ¿Cómo está planteado eso en el laburo cotidiano?

Estamos justamente viendo cómo avanzar en estos lineamientos, creemos que el PIT-CNT va a ser un interlocutor muy importante. En estos momentos es un espacio fuerte como para decir bueno, hacia dónde queremos ir como país, cuáles son nuestros lineamientos, qué riesgos tenemos. Vemos qué oportunidades hay tanto de formación como de cambio social. Sin dudas, es importante estar trabajando con distintos colectivos y en particular, como dijimos, con las organizaciones gremiales, para poder, desde un ámbito de respeto mutuo, porque todos aportamos saberes que son distintos. Yo no creo en la academia que se para arriba del banquito y le dice a los demás lo que hay que hacer. Yo creo que eso es completamente equivocado, es al revés, tenemos que escuchar y aportar en ese ida y vuelta, para juntas y juntos ver qué cambios son los posibles y cómo los vamos orientando. Además nos parece que es el momento para hacerlo, el cambio de gobierno siempre abre oportunidades, expectativas. El país dice: bueno, tengo un quinquenio en el cual voy a ir en cierta dirección y los organismos que no somos parte del gobierno pero interactuamos con la sociedad, también tenemos que aprovechar esa oportunidad para dar nuestros puntos de vista e impulsar los cambios que entendemos importantes.

(*) Programa emitido los lunes, miércoles y viernes de 10.00 a 11.00 horas por Radio Fénix.

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