Foto: Javier Calvelo/ adhocFOTOS

Las dos caras de la desigualdad: pobreza extrema y super ricos

El Senador de la 1001 y el Frente Amplio, Oscar Andrade se refirió al debate sobre el 1% y señaló que lo importante no es el instrumento concreto sino buscar herramientas para atender la pobreza infantil en un contexto de restricciones macroeconómicas. 

La desigualdad en evidencia

En una entrevista realizada en el programa radial de La Diaria, Andrade señaló que lo que se quiere poner sobre la mesa no es necesariamente el instrumento del impuesto al 1% más rico, sino el hecho de que “Uruguay no tolera un 32% de pobreza en los menores de seis años” y que esta realidad exista debe “generar indignación”. 

Señaló que las infancias pobres, con problemas de alimentación y expuestas a la violencia son “factores que se tatúan en la frente” y que para resolver esta injusticia se requiere “un volúmen importante de recursos”.

Agregó, como otro elemento para entender los niveles de desigualdad, que “producimos alimentos para 30 millones de personas” mientras que en algunos barrios de contexto crítico “un 40% de gurises en los centros de estudio” tienen dificultades para alimentarse. 

En contraste con esta vulneración de derechos de los que menos tienen, los depósitos en el exterior se incrementaron a 62 mil millones de dólares, informó el Senador. 

“¿Cuál es el gran problema? Que tenés restricciones económicas importantes, que salvo que tengas un salto en el crecimiento económico mayor que del que se prevé, de un 2%, no vas a poder atender, con la potencia que se requiere, factores estructurales de la desigualdad y estos factores te condicionan todo lo demás”, afirmó. 

Andrade explicó que “si tenemos un acuerdo que tenemos que tener más recursos para esto y que no podemos alterar los índices macroeconómicos, es decir, no tenés margen de endeudamiento porque tenés un déficit fiscal alto, tenemos que pensar de dónde podemos conseguir recursos”. 

Una debate global

Esta discusión sobre el impuesto a los super ricos no es una discusión que surge en Uruguay, de hecho, por lo menos desde 2008, a partir de la crisis económica en EEUU, este concepto del 1% y el 99% está puesto sobre la mesa. 

En particular, más cercano en el tiempo, Andrade mencionó la propuesta de siete ganadores del Premio Nobel de Economía que publicaron, a inicios de este mes, una nota en el diario Le Monde en defensa del impuesto Zucman en Francia, una tasa fija al patrimonio de los multimillonarios que propuso el economista francés Gabriel Zucman y que está en tramitación parlamentaria actualmente. 

El impuesto Zucman es una tasa mínima que se aplicaría sobre los hogares que superen los 100 millones de euros en activos y supondría una contribución anual fija del 2 %, aparte del impuesto sobre la renta.

Y con respecto a nuestro país, señaló que “Uruguay llegó a tener una tasa de impuesto al patrimonio del 2.8%, del 3% en la década del 60’, gobernaba Pacheco, no gobernaba la internacional comunista”, reafirmando así que esta “no es una propuesta novedosa”. 

Para Andrade la discusión se centra en si es posible que algunos sectores que concentran un patrimonio superior al equivalente a un PBI de un año del Uruguay pueden aportar y generar un “acuerdo país, aunque sea transitorio” mientras se resuelven “los componentes estructurales” que profundizan la desigualdad. 

«Alguno de estos sectores son dueños de las personas jurídicas más poderosas del Uruguay” dijo, y para estas personas jurídicas aumentaron las exoneraciones de IRAE e impuesto al patrimonio. 

El total de exoneraciones y excepciones al pago de impuestos en 2019 fue, en números redondos, 163 millones de pesos y pasaron, en 2023 a 205 millones. “Más de lo que se recaudaría con este 1%”, señaló. 

Y se preguntó: “¿Tuvimos un debate de esta intensidad cuando el país decidió exonerar a sectores que son más o menos los mismos, en volúmenes mayores, que tendría este impuesto para atender la pobreza? No. No tuvimos debate. Se dio por hecho, por descontado que es como tiene que ser. Parece que lo que tiene que ser es que los sectores más poderosos no aporten nada y una doméstica aporte, entre aporte jubilatorio, IVA, etc., la mitad de lo que gana (…) pero parece que los sectores de alto patrimonio tendrían que ser intocables”.

“Si al final del día – señaló – lo que establecemos es que la democracia hasta ahí no llega, (suponiendo que ) estamos de acuerdo en que sería justo, en que sería razonable, pero hay un poder real que me impone que no lo puedo hacer, bueno, entonces lo que tenemos que discutir son los límites del sistema democrático, porque tendríamos un montón de voluntad de ir en dirección de determinadas transformaciones para atender problemas estructurales y nos parece que tendrían que participar los que tienen más espalda, pero nos imponen que no”.

En ese caso, dijo el Senador frenteamplista de la 1001, tendríamos que “sincerarnos” y asumir que “tenemos un sistema democrático que tiene un conjunto de límites” y que existen temas “que están vedados para la discusión política». 

Por esto entiende que este debate es “un enorme aporte que hace la academia primero, que hace el PIT-CNT después y nosotros lo que estamos haciendo es hacer circular el debate”. 

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