Latinoamérica en disputa

Atentado y reacción fascista en Bolivia, bloqueo y sabotaje en Venezuela.
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Por Rony Corbo

La coyuntura actual en Sudamérica se encuentra marcada por una rápida propagación del COVID-19 que permitió desviar la atención sobre la contraofensiva imperialista dirigida a restablecer el neoliberalismo, desarticular la integración latinoamericana y quebrar las conquistas democráticas y de bienestar social, logradas en los gobiernos progresistas y de izquierda durante la llamada “década ganada”.

Ante la política pro-imperialista de las oligarquías locales, en su versión neoliberal, el movimiento popular reafirma los principios de la democracia participativa y desarrolla en la práctica experiencias democratizadoras de la sociedad y de sus instituciones, debiendo hacer frente a las operaciones de los grandes medios de comunicación que actúan como eje difusor de las fuerzas antidemocráticas y neofascistas en el continente.

En ese marco la movilización popular con los pueblos como protagonistas infringieron duras derrotas al imperialismo norteamericano. La primera en la elección de Bolivia, con el triunfo del Movimiento al Socialismo con un 55% de los votos, en una verdadera paliza a un año del golpe.
La reacción fascista no se hizo esperar. Luis Fernando Camacho, desde Santa Cruz, moviliza sus paramilitares y esta semana fue asesinado el Secretario Ejecutivo de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros, Carlos Orlando Gutiérrez, quien luego del triunfo del MAS dio declaraciones que recorrieron el mundo, expresando la necesidad de profundizar lo hecho anteriormente por Evo, a favor de los obreros y el pueblo indígena.

Sectores de las fuerzas Armadas y la Policía alientan un golpe de estado para que Arce no asuma la presidencia, lo que habrá que ir siguiendo de cerca.

El pasado domingo el pueblo de Chile se impuso en el triunfo del Apruebo y de la Convención Constitucional en el plebiscito contra la constitución de Pinochet, con una cifra cercana al 80% de los votos, al año del comienzo de las enormes manifestaciones que dijeron basta al neoliberalismo más feroz implementado por el propio Milton Friedman y los Chicago Boys en el país de Neruda y Allende, propinándole una contundente paliza al esquema de dominación burgués en su “núcleo duro”.

En la Venezuela Bolivariana se sigue resistiendo al feroz bloqueo aplicado por el gobierno de Donald Trump y al constante sabotaje de las instalaciones petroleras y la incautación de barcos petroleros iraníes, preparando las elecciones del próximo 6 de diciembre donde las fuerzas revolucionarias deberán dar un contundente mensaje a sus agresores.

Conectado a lo anterior este 3 de noviembre el pueblo norteamericano irá a las urnas, en lo que esperemos sea una derrota de la extrema derecha liderada por Donald Trump. Desde su llegada al gobierno, Donald Trump alentó e impulsó el funcionamiento de las diferentes fuerzas neofascistas norteamericanas, entre ellas, los supremacistas blancos, los nacionalistas blancos, los neo-Nazi y el Ku Klux Klan, los Guardianes del Juramento, el Movimiento de Patriotas, los fundamentalistas cristianos y los grupos anti-inmigrantes. Desde 2016 se han formado nuevos grupos neonazis, incluyendo los “Proud Boys” (“Muchachos Orgullosos”), Q’Anon, los Boogaloo (cuyo declarado objetivo es incitar una guerra civil) y los “Vigilantes del Lobezno”. Todos estos grupos están fuertemente armados y están movilizando para provocar enfrentamientos en coordinación con elementos del ala extrema-derecha del Partido Republicano.

En caso de un nuevo triunfo de Trump la situación dentro de los EEUU para los inmigrantes se pondrá más difícil, y la política para su “patio trasero” será aún más agresiva.

Venezuela, el bloqueo, el COVID y las elecciones

La República Bolivariana de Venezuela enfrenta un feroz bloqueo, encabezado por el gobierno de Donald Trump representante de la oposición entreguista con sede en Miami, que intenta ser decisiva junto con los cubanos anticastristas, en la elección presidencial de los EEUU.

Al despojo de bienes públicos en el exterior (oro, petroquímicas, buques, empresas y más), se le suma un ilegal, cruel e indecente bloqueo comercial y económico que hace muy complejo el acceso a los productos, bienes y servicios, de acuerdo a una reciente declaración del canciller venezolano Jorge Arreaza, el costo para la República Bolivariana de Venezuela de estas agresiones se estima en 1,4 billones de dólares estadounidenses.

El fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, ha informado recientemente de la captura de un espía estadounidense de la CIA. El agente ha sido identificado como Matthew John Heath. El militar, desempeñaba sus acciones “con apoyo de militares y civiles venezolanos” teniendo previsto facilitar la entrada de agentes estadounidenses a territorio venezolano a través de Colombia, para obtener información estratégica de las refinerías Venezolanas y realizar acciones de desestabilización y sabotaje de la industria petrolera y la red eléctrica del país hermano.

Pero no todas son noticias negativas en la República Bolivariana. Pese al bloqueo esta semana las cifras oficiales venezolanas sobre COVID-19 muestran un total de 89.565 personas contagiadas, 773 fallecidos y 4.845 casos activos y más de 80.000 recuperados, lo que sitúa a Venezuela entre la mejores tasas de recuperación del mundo. Y esto tiene una explicación y se llama Sistema Estatal de Salud donde el 95% de la población se atiende gratuitamente.

Este 3 de noviembre comienza la campaña electoral rumbo a las elecciones de la elección Asamblea Nacional donde están convocados a votar más de veinte millones de venezolanos y venezolanas.

En cuanto a las organizaciones políticas que participan en la campaña, es de resaltar el pedido que el Partido Comunista de Venezuela (PCV) hizo llegar a la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), solicitando una audiencia para discutir las garantías y los criterios en la campaña electoral. El PCV, que lidera la Alternativa Popular Revolucionaria, pide que se tomen medidas efectivas para que todas las organizaciones políticas tengan igualdad de condiciones y se penalice cualquier mecanismo que promueva el ventajismo.

En esta etapa junto con la solidaridad con Venezuela es bueno recordar a Hugo Chávez cuando decía: “El socialismo y su esencia es absolutamente democrática, mientras que el capitalismo tiene en su esencia lo antidemocrático, lo excluyente, la imposición del capital y de las élites capitalistas. ¡El socialismo no! El socialismo libera, el socialismo es democracia y la democracia es socialismo en lo político, en lo social, en lo económico”.