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No se vayan que vienen las auditorías

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Por Micaela Melgar

Auditorías ¡por favor! (29/1/20); La hora de las auditorías (8/3/20); Auditorías urgentes (15/4720); ¿Y las auditorías? (5/5/20); Tiempo de auditorías (10/5/20); El mides y las auditorías (21/5/20); Las auditorías hacen falta (04/7/20); Infidelidades y auditorías (10/7/20); Dineros públicos y auditorías (15/8/20), Las auditorías (11/10/20). Así se llaman algunas de las editoriales de El País de este año.

La insistencia por las auditorías –que siempre pensé iban a ser financieras– tiene su origen en el Compromiso País, donde la coalición se compromete a «realizar durante 2020 una auditoría de gestión, dentro del marco constitucional vigente, que permita identificar espacios de ineficiencia y eventuales irregularidades en el manejo de recursos públicos». Esta propuesta fue reafirmada por el ahora presidente en sus actos de campaña electoral. Según la Deutsche Welle, Lacalle anunciaba auditorías para «decirle a los uruguayos como está su Estado, su gobierno, sus números».

En campaña electoral y luego en el gobierno Manini Ríos se refirió al tema: concretamente en marzo planteó que los responsables del mal manejo de los dineros tendrían que ir ante la justicia (¡!) y el 19 de agosto de este año se juntaron con Lacalle y abordaron el tema específicamente.

El primer ministerio en ser auditado fue el de Desarrollo Social y se hizo una conferencia de prensa –el 10 de mayo– para anunciar el inicio de las auditorías. El director general declaró que «a priori podría haber una apropiación indebida o una estafa», ayer 2 de diciembre ese director declaró «lo que se encontró es la tormenta perfecta para que haya irregularidades». Ok.

La intensidad y el tenor del que se hablaba del tema fue bajando, el 30 de setiembre Arbeleche dijo que las instituciones públicas no había actuado de manera eficaz, eficiente y transparente y así «lo dejan en evidencia algunos reportes que estaremos publicando en algunos días». Sin embargo al otro día el subsecretario del Mides dijo que luego de hacer un balance con el presidente, se resolvió bajarle el perfil a la difusión del tema de las auditorías. Sobre este tema y colaborando con la narrativa gubernamental, el 19 de octubre El País publica que no se trataría «de una cacería de brujas».

Finalmente el 19 de octubre –con anuncio de que se vendrán más, entre ellas la del Mides (?)– el gobierno publicó el resultado de 12 auditorías y la conclusión fue que en la última administración del Frente Amplio hubo «desidia en el uso de los dineros públicos, mal manejo de los fondos y reglas que se apartan de la buena administración».

Si una se toma el trabajo de leer los informes, algo que hice la noche que las publicaron, es evidente que lo presentado tiene debilidades de forma (presentación de auditorías hechas previas a la llegada del nuevo gobierno y con formatos diferentes entre sí) y de contenido (algunas tienen aspectos financieros, otras son solo de gestión y la mayoría no concluyen nada), que no pudieron disimular a pesar de los esfuerzos estéticos y narrativos con meses de preparación.

Para ilustrar la realidad vale el ejemplo de la auditoría de Uruguay XXI, que dice que es «difícil evaluar la pertinencia y control de los gastos en el exterior dado que se rinden comprobantes en otros idiomas». Un caso más evidente del sesgo exclusivamente persecutorio de este capítulo del espectáculo es la auditoría a la Oficina de Víctimas del Terrorismo de Estado; donde aparece como una situación de riesgo extremo –en rojo– la ampliación «ilegítima» de los sujetos de derechos de la atención en salud (por decreto) y en verde la situación actual donde se aconseja suspender las prestaciones a personas que no beneficiarias (cónyuges, concubinos, viudos y quienes carecen de resolución expresa) a quienes se les otorgan «más» apoyos auditivos y oftalmológicos de los previstos. La auditoría no dice más nada relevante.

Esta semana terminó la discusión de presupuesto nacional en el Senado y el Poder Ejecutivo propone un recorte de 15.000 millones de pesos. Veremos que show nos preparan para la semana que viene.

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