Nos queremos vivas!

Que tiemble es Estado, los cielos, las calles,
que tiemblen los jueces y los judiciales,
Hoy a las mujeres nos quitan la calma,
nos sembraron miedo, nos crecieron alas,
a cada minuto de cada semana
nos roban amigas nos matan hermanas,
destrozan sus cuerpos los desaparecen,
No olvide sus nombres, por favor, señor presidente!
Por todas las compas marchando en Reforma
por todas las morras peleando en Sonora
por las comandantes luchando por Chiapas,
por todas las madres buscando en Tijuana
Cantamos sin miedo, pedimos justicia!
Gritamos por cada desaparecida!
Que resuene fuerte
Nos queremos vivas!!
que caiga con fuerza el feminicida
Yo todo lo incendio, yo todo lo rompo
si un día un fulano te apaga los ojos
Ya nada me calla, ya todo me sobra.
Si tocan a una
respondemos todas!
Soy Claudia, soy Esther, y soy Teresa,
Soy Ingrid, soy Fabiola y soy Valeria…
Soy la niña que subiste por la fuerza
soy la madre que ahora llora por sus muertas
Y soy esta que te hará pagar las cuentas!
Justicia! Justicia! Justicia!
Y retiemble en sus centros la Tierra
al sororo rugir del amor…

Así cantan las mujeres latinoamericanas de un colectivo que lucha para que no haya mas feminicidios. Las uruguayas recuerdo, estamos en emergencia por las muertas por ser mujeres, es decir por género. No lo olvidamos, lamentablemente, ellos los culpables, se sienten impunes y siguen matando mujeres de todas las edades. A cuantos enjuiciaron en los últimos treinta días, por ejemplo? Suman en las estadísticas siniestras, pero no a la hora de hacer justicia. Mientras las mujeres uruguayas, vulneradas y vulnerables, continúan soportando los golpes de los machos irritados, intentando proteger a sus hijos, mientras esperan por una toma de conciencia social, que se demora en papeles, en promesas sin cumplir. Mientras el concepto de sororidad se multiplica y afianza.