Universidad del la República. Montevideo. Foto: Ricardo Antúnez / adhocFOTOS.

Porque la ciencia es cultura (*)

No se trata solamente de un espacio de investigación e innovación.

En estos últimos días, uno de los temas que generó mayor discusión y debate fue la resolución del
máximo órgano del cogobierno universitario, el Consejo Directivo Central (CDC). Dicha resolución fundamenta, la posición de cerrar la oficina de investigación e innovación en Jerusalén además de sugerir si ella se mantiene, la no participación de ningún integrante de la UdelaR en la misma. Esta resolución, ha sido muy difundida y ha generado muchísima polémica a favor y en contra, con una diversidad de argumentos que hablan, más allá de lo explícito argumentativo, de ideas más profundas que ubican a los interlocutores en posiciones ideológicas y políticas profundamente antagónicas.

Tratar el tema de la instalación de dicha oficina, resulta a nuestro entender de una importancia sustantiva, en tanto su sola ejecución implica, en primer lugar, tomar posición contraria a una decisión histórica del estado uruguayo en relación a la resolución de la ONU de 1948, sobre la existencia de dos estados, además de declarar, la zona de Jerusalén de no innovación por ser sede sagrada de movimientos culturales y religiosos multitudinarios, que tienen en este sitio, sede histórica compartida, de sus propias historias, muchas de ellas cohabitadas en espacios comunes.

Quien haya visitado Jerusalén, transita y vivencia espacios compartidos, sagrados para muchísimas personas que conviven pacíficamente, cada quien en su ritos y costumbres. Sencillamente, no cuesta mucho darse cuenta que las causas de los terribles conflictos se deben buscar en otros intereses que claramente no son los de los pueblos, qué por su propia sabiduría, comparten y respetan, la diversidad de perspectivas.

Por eso es que insistimos, que esta inauguración debe ser analizada abarcando en términos históricos y políticos, la complejidad de intereses, que circulan claramente por otras rutas y no en sintonía con la vocación pacífica de los pueblos.

La instalación de esta oficina merece y debe ser analizada desde los diferentes aspectos que involucra. Aspectos que se entrelazan estrechamente, por aquello de que todo tiene que ver con todo. Por cuestiones de espacio, señalamos algunos de ellos. Empecemos por un elemento de identidad y de principios de nuestra Universidad, su autonomía y el cogobierno. Estos dos principios, tan caros para la institución, son generalmente atacados por ser expresión fiel de libertad y pensamiento reflexivo y crítico, sobre el papel que tiene la Universidad en nuestra
sociedad y en su desarrollo. La Universidad se debate en sus propias contradicciones, por un lado,
conservadoras y por otro, transformadoras. Es a partir de la consagración en su ley orgánica, de su
autonomía y su organización cogobernada que ha permitido que se den los mejores debates sobre,
la pertinencia de la investigación, su participación en la contribución a mejorar la calidad de vida
de todos y todas las ciudadanas de nuestro país y generar los espacios educativos que impliquen
reflexión y análisis. Claro está, qué en esta importante institución, se debaten en su seno las ideas
que representan las diversas visiones del mundo y es, por lo tanto, un escenario en disputa para
lograr su hegemonía. Por eso, cuando se llega al momento de tomar estas resoluciones, en su
órgano máximo, estas son resultado de un proceso riquísimo de intercambio, debates y acuerdos
donde se expresan los diferentes puntos de vista para finalmente votar y llegar así, a las
resoluciones finales. Esta realidad, escuela excepcional de democracia universitaria es, lo sabemos
profundamente peligrosa para aquellas mentes que expresan los pensamientos más rancios.

Argumento de estos colectivos, es la permanente insistencia en la pureza aséptica del conocimiento
científico, no vamos en esta oportunidad, si tenemos en cuenta por ejemplo los avances de la física
cuántica, debatir y analizar que es lo que consideramos ciencia, debate que seguramente deberemos
abordar en otro momento. Argumentos que justamente intentan anular el cogobierno y la
autonomía que aseguran lo que al inicio afirmamos y compartimos. Desde este lugar, se introducen
en forma alarmante por lo ignorante o simplificador de estas complejidades, los anti, que
globalizan términos que expresan y reafirman el pensamiento rancio. Se es antisemita. Qué clase
de insulto a la inteligencia es afirmar esta falacia. Semitas somos y son pueblos que van desde los
árabes hasta los etíopes, pasando por los judíos. Es decir, ser semita no es sinónimo de judío como
ser sionista tampoco lo es. Por lo tanto y esto es importante señalarlo, como a partir del uso del
lenguaje, de la construcción de un relato, se intenta homogeneizar para argumentar términos que
implican otras realidades. Se puede ser judío sin ser sionista, y se es israelí, lo que no es lo mismo
que judío. El sionismo es una corriente de pensamiento o teoría que es afín a una supremacía
totalitaria, que implica y anula derechos universales. Extermina a los sujetos y es el sustrato
conceptual que está fundamentando el genocidio en Gaza, proceso de exterminio que se inicia hace
ya mucho, desde casi la fundación del estado de Israel y que en la actualidad alcanza sus niveles
mas aberrantes y trágicos.

Conviene recordar, que en nombre de la ciencia y su avance, se cometieron y cometen las más
atroces barbaridades, desde genocidios históricos como sucede desde la invasión colonizadora en
nuestro continente, expresión imperialista de la época hasta las explosiones de las bombas de
Hiroshima y Nagasaki. Pasando por la búsqueda de la raza superior. Es decir, que hablar de ciencia
es hablar de un posicionamiento ético y político.

Por otra parte, la instalación en Jerusalén de la oficina mencionada, muestra otro aspecto perverso
del avance imperialista y se refiere al modo en que ciertos gobiernos afines al imperio le hacen los
mandados. Podríamos mencionar la instalación de la embajada argentina en la zona este de la
ciudad, zona ocupada por Israel y ahora, podría ser, la instalación de esta oficina. En el estado
actual de avance imperialista y reacomodo geopolítico, provocado y promovido básicamente por
los diferentes gobiernos de EEUU, éste necesita ocupar territorios estratégicos que le permitan
mantener su supremacía. Territorios ricos en minerales raros, en agua y estratégicos de
accesibilidad y dominio como es la ribera de Gaza o las alturas del Golán. Sin duda, mantener la
decisión de instalar esta oficina, es tomar parte de la guerra imperialista donde los gobiernos, el
nuestro en particular serán cómplices o no.

Mantener esta decisión, en el momento político de nuestro país, del continente y en la situación
internacional es dar una señal vergonzosa de continuidad, cómplice a las políticas imperialistas
que se encuentran en las antípodas de nuestra fuerza política desde su fundación.

En el proceso transformador revolucionario de nuestro continente y con clara sensibilidad
internacionalista, como quedamos visualizados en mantener la decisión de inaugurar esta oficina
que finalmente, ninguna institución universitaria a nivel mundial, repite e instala.

Recordamos que solo estamos planteando una somera mención de algunos aspectos que se
desprenden de la inauguración de esta oficina. Por último entonces, aludimos a lo que podemos
denominar como las dimensiones ética, emocional y subjetiva que desarrolla la cultura hegemónica
del sistema, que estimula la participación pasiva, pseudo informada, que promueve y habilita
mirar, como un espectáculo más, la masacre que esta sucediendo.

(*) Comisión de Cultura del PCU

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